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EN LA FRONTERA

O somos hermanos o nos destruimos mutuamente

sábado 06 de febrero de 2021, 19:39h

No he visto que estas palabras del Papa pronunciadas en el Día de la Fraternidad Humana hayan tenido mucha repercusión en los medios. Unas palabras de FRANCISCO que no han querido ser oídas por muchos de aquellos que están embarcados en luchas políticas, que no nos van a traer beneficio alguno a la mayoría y solo a los de siempre que volverán a dar la espalda a los más necesitados.

De ahí, que FRANCISCO nos recuerde que “no hay tiempo para la indiferencia y no nos podemos lavar las manos”, o que “un mundo sin hermanos es un mundo de enemigos “. Palabras del Papa que deberían estar en la cabecera, mejor dicho, en la cabeza de los que creen que rigen nuestros destinos.

El Día de la Fraternidad Humana se celebró el pasado jueves con la participación, en un encuentro virtual, además de la del Papa, del gran imán de Al-Azhar, y la del jeque Mohammed bin Zayed , y en el que se entregó el Premio Zayeb a la Fraternidad Humana a Latifa Ibn Ziaten, presidenta de la asociación IMAD, que trabaja por la reconciliación y el diálogo especialmente en las escuelas y al Secretario General de la ONU, Antonio Guterres. Un encuentro, una nueva lección de FRANCISCO que el que volvió a insistir que “todos somos hermanos, nacidos de un mismo Padre. Con culturas, tradiciones diferentes, pero todos hermanos. Y respetando nuestras culturas y tradiciones diferentes, nuestras ciudadanías diferentes, hay que construir esta fraternidad. No negociándola”. “No sólo hace falta una guerra para hacer enemigos. Basta con prescindir. Basta con esa técnica —se ha transformado en técnica— esa actitud de mirar para otra parte, prescindiendo del otro, como si no existiera”.

Testimonios del Papa que, insisto, vienen muy bien en estos días cuando algunos se permiten torpedear, por ejemplo, la labor de unos sanitarios que están poniendo en riesgo sus vidas en esta maldita pandemia, y lo que es peor, la de aquellos que están ingresados en un hospital que está sufriendo ataques inexplicables y que parecen no haber oído nunca la palabra fraternidad.

Tomen nota todos, incluso aquellos que pertenecientes a diversos sectores, se aprovechan de su posición para vacunarse antes de que llegue su correspondiente turno. Y aquí no disculpo a nadie, incluidos los eclesiásticos. Fraternidad ante todo.

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