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Novela

Esther García Llovet: Gordo de feria

domingo 07 de febrero de 2021, 18:35h
Esther García Llovet: Gordo de feria

Barcelona, 2021. 160 páginas. 16,90 euros. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Federico Aguilar

El asunto del doble tiene en la literatura una enorme y conspicua tradición, que se ancla ya en las letras clásicas latinas con Anfitrión, de Plauto, pasa por Molière y Shakespeare y llega, entre otros, a Dostoievski, Edgar A. Poe, Hans Christian Andersen, Hoffmann, Julio Ramón Ribeyro y Julio Cortázar. Cada uno lo aborda desde diferentes perspectivas, pero, en general, encierra un sentido angustioso y trágico. La escritora malagueña afincada en la capital de España Esther García Llovet (1963) le da una vuelta de tuerca en su última novela, Gordo de feria, que se encuadra en su Trilogía instantánea de Madrid formada por Cómo dejar de escribir (2017) y Sánchez (2019), aunque tienen unidad en sí mismas y pueden leerse de manera independiente. Sí las une la visión esperpéntica de la realidad de García Llovet, desplegada en un Madrid sorprendente y su desparrame en las peripecias de unos personajes singulares.

En Gordo de feria, sus criaturas son Luis, apodado Castor, y Julio.Céspedes Castor es un humorista sesentón cuyos monólogos televisivos en el programa Una risa floja son seguidos por cientos y cientos de espectadores, algunos de los cuales le persiguen y acosan de forma inclemente, como esa mujer que no para de llamar a la puerta de su casa. Una casa de lujo ubicada en la madrileña calle de Martínez Campos y que Castor pudo adquirir gracias a un golpe de fortuna de un décimo de lotería que le vendió una gitana. Julio es un camarero almeriense que se busca la vida, con poco éxito, en Madrid y sueña con volver a su tierra, donde, dice, “al menos tenía el desierto”.

El azar, combinado con la necesidad que suele acompañarlo, provoca que las vidas de Castor y Julio se crucen cuando el primero descubre su gran parecido con el segundo para dar pie a una serie de aventuras a cuál más estrambótica. Castor está harto de ir a las infinitas fiestas que reclaman su presencia, y ve en su “doble” Julio la oportunidad de zafarse de ellas, haciendo que este le sustituya en los saraos y compromisos sociales. E incluso, en alguna ocasión, en su trabajo. Julio se resiste al juego, pero no tiene más remedio que aceptarlo, pues se ha quedado sin trabajo. Junto a Castor y Julio, desfilan por las páginas de Gordo de feria otros personajes igualmente peculiares como el argentino Arturo, autor del exitoso cómic El malestar en el ocio -repárese en la referencia irónica al célebre ensayo de Freud El malestar en la cultura-, o Serafina, con la que Castor y Julio, en su juego de intercambio, mantienen una curiosa relación sentimental. Y hasta unos acaudalados chinos que invierten en el negocio inmobiliario y televisivo.

Como no podía ser de otra manera, el intercambio entre Castor y Julio ocasiona hilarantes equívocos, y Gordo de feria entremezcla elementos de noir -hay un secuestro y una estafa, y casi un asesinato-, y de novela de crítica social, pero lo que prevalece es una disparatada historia en una Madrid con mucho de surreal.

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