Los múltiples grupos radicales y violentos dirigidos por los partidos separatistas catalanes se han lanzado en tromba contra Vox en un intento de boicotear sus mítines. Ante la pasividad de los “mossos”, este fin de semana, se han recrudecido sus acciones. Santiago Abascal tuvo que soportar el masivo lanzamiento de todo tipo de objetos mientras intervenía en Gerona. Por suerte, se salvó de las pedradas dirigidas contra él. Pero es evidente, que la situación empieza a ser peligrosa.
Como es natural, Vox no tiene la más mínima responsabilidad en estas acciones de los CDR y compañía. Pero el partido de Santiago Abascal se ha convertido en el foco de atención de la campaña electoral. En el partido que, desde el punto de vista mediático, combate con más ardor la deriva secesionista. Y, sin duda, saldrá beneficiado en las urnas al convertirse en la víctima de los ataques independentistas.
No es casualidad que Pedro Sánchez elogiara a Santiago Abascal en el último debate del Congreso al calificarlo de “hombre de Estado”. Como tampoco lo es, que los socialistas y tertulianos “progresistas” ataquen sin respiro a Vox.
La estrategia del Gobierno y también de los partidos separatistas está encaminada a debilitar al PP, su gran adversario. Y nada más fácil que poner en el foco de atención a Santiago Abascal. Conviene recordar que Pedro Sánchez también dedicó a Vox buena parte de sus mítines electorales. Al igual que hizo Rajoy con Iglesias para desgastar al candidato socialista.
Hay que insistir en que Vox es ajeno a estas triquiñuelas de socialistas y separatistas. Pero las pedradas que les lanzan pueden convertirse en votos. Porque los CDR y compañía no dejan de ser marionetas de Junqueras y Puigdemont, que sueñan con aniquilar al PP.