El técnico francés ha dejado en el aire su segunda marcha del club merengue.
Que Zinedine Zidane arrastra cansancio como entrenador del Real Madrid es una percepción muy extendida. No es poca la presión y las acusaciones que se vierten a diario sobre su gestión de la plantilla merengue, que ha quedado recortada por la propia confianza del técnico galo en un grupo reducido de futbolistas, a su vieja guardia. En ese marco, el preparador estalló hace unos días cuando le pusieron sobre la mesa la situación por enésima vez.
Pidió, en un tono alterado sorprendente, respeto para él, su cuerpo técnico y los jugadores. Defendió el crédito que todos ellos se han ganado, por ejemplo, proclamándose campeones de la última edición de LaLiga. Saltó con contundencia para exponer un punto de vista que cierra filas en torno a la validez de sus métodos y a la de sus subordinados. "Hay que cambiar cosas, hay que cambiar cosas... pero pido que nos dejen acabar el año", espetó en plena erupción.
El equipo ganó como pudo en Huesca, ante el colista, y sigue contaminado por un rosario de bajas importantes. Que sigue aumentando con el paso de las fechas. Así que el horizonte madridista, lejos de la cima liguera, fuera de la Copa del Rey y con los octavos de final de la Liga de Campeones -ante el peligroso Atalanta- acercándose, amenaza con nublarse.
En esa atmósfera compareció Zidane este lunes, en la previa de un envite contra el Getafe que podría casi sentenciar sus aspiraciones en el campeonato de la regularidad. Y le preguntaron por su continuidad la temporada próxima. "Vivo el día a día, el ahora, el partido de mañana es lo que me interesa. Del resto, como no sé lo que va a pasar, no veo más allá del próximo partido que es donde tenemos la mente", alegó. Dejando en el aire su futuro.
Eso sí, a la hora de torear el fantasma de la dimisión resultó más firme. "¿Por qué voy a abandonar? Es impresionante, estoy haciendo lo que me gusta", contestó, asomando algo de indignación por comprobar otra vez que el crédito pasado se ha esfumado. "Hay momentos complicados en los que estás un poco tocado, es así la vida de un ser humano, pero nosotros vamos a pelear, podemos hacer cosas buenas con la plantilla que tenemos. El Real Madrid es un gran club que siempre tiene que competir. Siempre habrá cambios aquí", expuso.
Y en su intervención también hizo hincapié en que se siente apoyado en Chamartín. "Estamos en el mismo barco aquí, me siento respaldado por todos. Al final en el fútbol sabemos lo que tenemos que hacer. Tenemos que volver a hacer las cosas bien como hace poco tiempo. En una temporada hay dificultades, tienes que aceptar cuando las cosas son difíciles y ponerse, es lo que queremos hacer, cambiar la situación", manifestó.
"Tenemos un equipazo con jugadores importantes que son muy buenos y han ganado muchísimo aquí. Eso no debe impedir seguir trabajando fuerte", sentenció. Y se despidió diciendo que "no hay excusas" cuando se pierden puntos. Aunque instó a echar un vistazo a la enfermería. "Es una situación complicada porque tenemos muchas bajas pero no hay excusas, sabemos que son dificultades que llegan, hay muchos partidos. Necesitamos recuperar cuanto antes a los jugadores y, mientras, seguir recuperando energía en un partido para reivindicarse otra vez", zanjó.