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EDITORIAL

La deuda insoportable que el Gobierno carga sobre todos los ciudadanos

EL IMPARCIAL
miércoles 17 de febrero de 2021, 13:55h

Este miércoles, el Banco de España confirmó que España terminó 2020 con un endeudamiento público inédito que alcanzó los 1,3 billones de euros, lo que supone un 117,1% del producto interior bruto. La deuda del conjunto de las administraciones aumentó en 122.439 millones de euros, un 10,3% más sobre el total.

Este maremágnum de deuda pública debe ser puesto en contexto. En 2008, esta carga apenas alcanzaba el 35% del PIB español. Fue el Gobierno de Zapatero el que comenzó una vertiginosa escalada del endeudamiento público hasta el entorno del 100% del PIB en 2014, ecuador de la primera legislatura de Mariano Rajoy.

A partir de ese momento, el sector público español logró contener la escalada de la deuda y lo que parecía una cumbre se convirtió en altiplanicie: comenzó a normalizarse la noción de que el endeudamiento total superara el Producto Interior Bruto, toda la capacidad de riqueza que el país es capaz de generar en un año.

La política del Banco Central Europeo de bajos tipos de interés y compras de deuda soberana en el mercado secundario permitió que el Estado estuviera cómodo con esos niveles de endeudamiento.

Lejos de la intención de poner solución a este problema ya enquistado, el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez y Unidas Podemos se embarcó en una política de gasto y dispendio que, pandemia mediante, ha llevado a que el endeudamiento del sector público español alcance cotas nunca vistas.

Recientemente, un grupo de economistas encabezados por el francés Thomas Piketty reclamaban la cancelación de la deuda pública que obra en manos del Banco Central Europeo, un impago que supondría hacer trampa sobre la trampa y que el organismo emisor del euro rechazaba de plano. Conviene recordar que el Banco Central Europeo ha comprado 384.000 millones de euros de deuda española en los mercados secundarios.

Al manifiesto se adhería el responsable económico de Podemos, Nacho Álvarez, y la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, dos cargos orgánicos de los partidos que sustentan el Gobierno de España. Con cada vez más ministerios, cargos de confianza y enchufismo generalizado, los partidos que sustentan el poder prefieren pedir clemencia al BCE antes que reducir sus privilegios.

A Carmen Calvo se le escapó una frase que resume la ideología del Gobierno con respecto a este asunto. “El dinero público no es de nadie”, acuñó la actual vicepresidenta de España cuando todavía era ministra de Zapatero. Ellos lo gastan, la deuda es de todos los ciudadanos.

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