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TRIBUNA

El derrumbe

martes 23 de febrero de 2021, 20:05h

No es improbable que hayan muerto en España cerca de 120.000 personas a causa del coronavirus. Tampoco es descartable que en meses rebasemos los siete millones de parados. Estas cifras son escondidas de un modo obsesivo por la recua de ignorantes que nos gobierna. Solo ha trascendido, y no mucho, que el PIB descendió el pasado año un once por ciento; una radiografía pavorosa.

No íbamos a tener más que algún caso diagnosticado, nos dijeron en febrero de 2.020. En verano pregonaron haber vencido al virus; entre tanto duelo aseguraron que salíamos más fuertes y alentaron a celebrarlo debidamente. Vino una segunda ola de horror, y una tercera. La pandemia se llevó más vidas: entre cuatrocientas y quinientas cada día durante los dos últimos meses. Sin el enmascaramiento de los ERTES ya rozamos los cinco millones de parados. El ingreso mínimo vital apenas llega a un quince por ciento de quienes lo necesitan, enmarañadas las solicitudes en una burocracia inoperante.

En diciembre cursó el milagro de las vacunas. De momento han beneficiado a bastantes ancianos en las residencias, a un número impreciso de sanitarios y a una nutrida ralea de canallas- un millar que sepamos- que las robaron. En este apartado sobresalen los alcaldes y resulta llamativa la presencia de varios obispos y capellanes. Primeros en número de muertos y en caudal de desempleo, en el hurto de vacunas al parecer somos únicos. La bajeza suscitó humoradas varias en las televisiones, salpicadas por algún gesto ceñudito . El inefable personaje que oscurece la información gubernamental sobre tales asuntos se desentendió del menor asomo de severidad: dado que habían robado la primera dosis, mejor asegurarles la segunda y así no tenían que trampear otra vez para distraerla. De sanción ni hemos hablado. La picaresca; tan nuestra ya se sabe.

El 14 de febrero hubo elecciones autonómicas en Cataluña con riesgo para la salud de los votantes. Los independentistas ganaron en votos y en escaños. El próximo gobierno de la nación, que esperemos no se parezca en nada al que sufrimos en el presente, tendrá que plantear un referéndum claro y esclarecedor, a partir del cual se negociará con los separatistas la división del territorio y el reparto de la deuda. Con ello se garantizará la libertad y el vivir como españoles de al menos dos millones de catalanes decididos a seguir en su casa y con nosotros. No los dejaremos en la estacada. Monten los independentistas su Republica racista donde les corresponda y márchense de una vez; y tanta paz lleven como descanso dejan. Si piensan que el pueblo español abandonará a los suyos es que de mucho odiarnos ni siquiera se han tomado interés en conocernos.

Si Sánchez, Iglesias, Illa y Redondo se permitiesen un adarme de decoro pedirían perdón y se borrarían del mapa. Se borrarían de esta catástrofe que han alimentado. No lo harán.

Teatralizaran desavenencias artificiosas, con algún pellizco de monja a cuenta de la ley trans o del jaleamiento inoportuno de la kale borroca portátil. La codicia los sujeta al poder;el disfrute de los fondos europeos.. A punto están de hablar de “ brotes verdes”, como hizo la camarilla de Zapatero. Y se producirán esos brotes espléndidos, en unos pocos jardines exclusivos. Los llamados Tigres de Asía- Japón, Corea, Singapur, Vietnam, Taiwán- supieron reorientar la inversión extranjera desde sus gobiernos a sectores estratégicos. Aquí no sería difícil: reflotar turismo y hostelería y compensar nuestro modelo productivo con inversiones en educación, sanidad, investigación, agricultura y telecomunicaciones.

Respecto a la creación de empleo, el futuro y el presente son los pequeños empresarios y los autónomos. Es de sentido común, por eso no ocurrirá. Las grandes empresas que todavía creen tutelar a este gobierno pintoresco necesitan hacer caja. En lenguaje neo cursi es una “ventana de oportunidad”. Calmados y colmados los habituales, se colarán por esa ventana los nuevos empresarios anunciados por el señor Iglesias. Son los elegidos para renovar la “beautiful people “ del señor Boyer, dispuestos a enriquecerse en un suspiro a la sombra de los ministros y las ministras en flor .Acudirán raudos y con el bolsillo flaco ; saldrán parsimoniosos y cargados con bolsones repletos de euros, como aquellos Golfos Apandadores de los viejos tebeos. Le mutación milagrosa se deberá a la cercanía obscena con el Gobierno Progresista. Nada nuevo bajo el sol; la vieja cultura del pelotazo.

Cuando dejemos de lado todo titubeo y nos asomemos al fondo de la desolación descubriremos que no nos ilustra nada mejor que la rabia. Sustituiremos ese sentimiento por la voluntad de ponernos en pie. La quiebra es estructural. Sobra el estado superfluo: senado, excesos y duplicidades autonómicas, televisiones regionales, ongs clientelares, legiones de asesores. Sobran mezquindad y rapiña. Y acucia la necesidad de un gobierno que gobierne con perspectiva histórica y entienda la urgencia de independizar España de los independentistas.

No valen analgésicos ni paños calientes. La solución es quirúrgica. La continuidad del procés pone en peligro la Comunidad Valenciana y Baleares. Los independentistas quieren la plena existencia para ellos casi tanto como anhelan que España no exista. Hace más de veinte años que la burguesía catalana y sus mercenarios han planteado una enmienda a la totalidad de España. Sólo nos tolerarán si cada español se aviene a vegetar apegado a su terruño y de espaldas la libertad.

Al iniciar la batalla de Trafalgar, el Almirante Nelson apremió a sus hombres: “Inglaterra espera que cada uno cumpla con su deber”. Cambien Inglaterra por España. En este trance cada uno debe asumir su deber. También los partidos de la oposición, sea que algunos no pasen por buenos momentos y otros equivoquen sus objetivos. En las elecciones catalanas, Vox es la única formación democrática que puede ponderar logros evidentes. Han capturado doscientos mil votos de la golosa hacienda de Ciudadanos, una formación en desbandada. Tienen once escaños, ganados con un discurso sencillo y efectivo. Y además fueron valientes. Antes, tuvieron el buen tino de desbloquear en el Congreso la llegada de los fondos europeos. Con ese paso se descolgaban de la foto de Colon. Una pena para el ala troglodita del andamiaje televisivo. La cantinela monocorde, expandida a jornada completa en los espacios de reflexión o ilusionismo, según la cual Vox no sería un partido conservador y constitucionalista con recelos ante el estancamiento del proyecto europeo, sino la reencarnaciónmonstruosa de los generales Narvaéz, Sanjurjo y Franco ,apenas tamizados por el engrudo ideológico de D.Marcelino Menéndez Pelayo, convence a pocos y exaspera a bastantes. Algún moderado convulso equipara a Vox con ejemplos de templanza y prudencia como Rufián, Otegui o Pablo Iglesias. En palabras de Fouchet: “ Es peor que un crimen, es un error”. Un discurso irritante, por soez. En ocasiones el puro enojo conduce a elegir la papeleta de Vox. Bien es verdad que este partido se enfrenta a una encrucijada. Pueden seguir siendo, al modo del Marqués de Bradomín , “ feos, católicos y sentimentales”. Pueden y deben. Si insisten en dar la cara y hablar claro fidelizarán sus huestes, marcarán y ensancharán su territorio, clamarán con razones y hasta con razón desde sus setenta y tantos escaños. Y ahí se quedarán. Si son capaces de ser conservadores solo a ratos, si trazan complicidades a corto y medio plazo, si anteponen la españolidad generosa al españolismo desconfiado, entonces serán determinantes en la hora exacta de la reconstrucción. Es claro para mí que un emigrante que arregle sus papeles en esta tierra nuestra de acogida es uno más entre nosotros y responderá según sus obras. Sus hijos serán mis compatriotas, y me sentiré orgulloso de llamarlos españoles. Puigdemont, Junqueras, Otegui y Arzallus no son mis compatriotas , y no lo serán jamás, así cambiasen de opinión y de conciencia. Palabra y patria ni se empeñan ni se empañan. Es el pueblo español fraterno y hospitalario. Su carácter lo resumen los versos calderonianos: “ Todo lo sufren en cualquier asalto./ Solo no sufren que les hablen alto”. Esto, que es claro para mí, ni qué decir tiene que me gustaría que también lo fuese para Vox. “Juguetes rotos “es una película de Manuel Summers. Un documental que cifra su historia en el ocaso desvalido de sus personajes: el futbolista Gorostiza, el boxeador Uzcudun, el torero Nicanor Villalta. Hoy por hoy Ciudadanos es un juguete roto. La señora Arrimadas ha rehusado las virtudes del modelo anterior a su mandato y paradójicamente ha tenido a mal robustecer los errores. Añadirse al Partido Popular no es que sea la mejor salida; es su único camino.Reúne Ciudadanos personas bien probadas, diligentes en el manejo de los asuntos públicos. Un puñado de liberales voluntariosos serian útiles en este Partido Popular de pulso intermitente. Con ellos ganarían nervio y conectarían con los socialdemócratas que han roto definitivamente con el sanchismo . Disiparían los populares disiparían esa grisura rancia de tonalidades democristianas y darían otro paso para desprenderse de la maliciosa mansurroneria del tecno marianismo latente. Esta fórmula de juntar fuerzas exige pensar en grande. Ya que los dirigentes del PP han dejado atrás la vieja sede, sería lo suyo que meditasen clausurar las viejas siglas, un estorbo y una merma. Los detalles son un freno porque el Diablo habita en ellos; conviene saltárselos. La mejor grandeza se presente subrayada por el sacrificio y la renuncia. Experimentos semejantes acontecieron en Uruguay, con el Frente Amplio y el general Liber Seregni, y en España con Adolfo Suárez y la UCD. Dicen que escribió Confucio: “ Cuando un gobernante es recto se pondrán las cosas en práctica aunque no dé órdenes, pero si no es recto, aunque dé ordenes , nadie le obedecerá “.

Aun dando por sentado que muchos políticos se antojan ensimismados y distraídos con menudencias, ayuda separar el grano de la paja. Como muestra, un botón multicolor: Josep Piqué, Manuel Conte, Cayetana Álvarez de Toledo, Eduardo Madina, Pablo Casado, Iván Espinosa de los Monteros,. Jordi Cañas, Pilar del Castillo, Daniel Lacalle, Joaquín Leguina, Santiago Abascal, Marcos de Quinto, Albert Rivera, Marta Rivera De la Cruz, Nicolás Redondo Terreros, Beatriz Fanjul,Paco Igea, Ignacio Garriga, Toni Cantó, Cesar Antonio Molina, Macarena Olona, Isabel Díaz Ayuso, Alejandro Fernández, Juan Carlos Girauta. Suman talento , coraje y patriotismo; patriotismo a secas. Y defienden la libertad. Acudirán a las urnas en dos carriles. Enfrente, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Carmen Calvo, Irene Montero, Grande Marlaska, todos gozosamente sostenidos por Rufián y por Otegui; el bloque de la moción de censura. Son el Gobierno de Coalición, y el señor Sánchez es su artífice. Tenemos que echarlos. No debemos resignarnos a los escombros. Tenemos que echarlos por nefastos; porque son tabaco, que diría Inocencente Duke; no por ideología sino por higiene.

¿Significa todo esto que aguardemos sosegadamente a que nuestros políticos de amplio espectro ganen las elecciones.? Por supuesto que no. Hay que expulsar a la caterva y también vigilar a los nuestros. Será nuestro esfuerzo el que adelante las urnas; cada día con Sánchez crece el daño. La organización activa de la ciudadanía es la palanca para salir de este barro inmundo, amasado con tanto dolor y tanto embuste. Deben juntarse los españoles al margen de los partidos políticos y de divisiones insustanciales para ejercer de contrapeso al gobierno, también al mejor gobierno. El derrumbe ha dejado los cimientos desnudos y siempre faltarán manos para levantar la vieja casa. No olvidemos que en circunstancias excepcionales el pueblo ve más allá que sus dirigentes. Sabe que para entregarse al rescate de España toca primero restaurar la dignidad.

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