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EDITORIAL

La coalición PSOE-Podemos, incapaz de gobernar con coherencia

sábado 27 de febrero de 2021, 08:19h

Aguantarán hasta la extenuación para no perder los privilegios del poder, pero a nadie engañan. El PSOE y Podemos son incapaces de gobernar con un mínimo de coherencia. Ni siquiera Pedro Sánchez, el socialista más radical de los últimos tiempos, puede asumir los planteamientos delirantes del partido de Pablo Iglesias por mucho que intente escorarse a la extrema izquierda.

El último capítulo de este desencuentro se acaba de producir en las negociaciones del Gobierno con el PP para renovar el CGPJ. Podemos se ha empeñado en incluir en la lista de vocales a Victoria Rosell, exdiputada del partido morado y actual delegada contra la violencia de género. Es un claro ejemplo de las puertas giratorias que tanto denuncia la izquierda. Y, aún peor, el intento de nombrar a Ricardo de Prada, un magistrado de extrema izquierda en cuyo currículum figura como su gran trofeo haber condenado al PP por el caso Gürtel, una sentencia más que discutible y que propició la moción de censura contra Rajoy que aupó a Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno.

Entre los casos más recientes, también figura la llamada “ley Montero” que permite que los niños de 16 años cambien de sexo sin el conocimiento de sus padres y que ha obligado al Consejo General del Poder Judicial e emitir un informe durísimo por su falta de garantías jurídicas. Y lo más delirante: las asociaciones feministas, subvencionadas hasta el escándalo por el Ministerio de Igualdad, están empeñadas en celebrar manifestaciones el 8-M. Están dispuestas a repetir el mayor error del Gobierno en la gestión del coronavirus, cuando ocultó los informes de la virulencia de la pandemia para permitir que las feministas salieran a la calle a gritar sus repetitivos eslóganes y a hacerse la foto vestidas de morado.

Como acaba de confirmar la Universidad de Zaragoza, España hubiera salvado la vida a más de 20.000 personas si se hubieran tomado medidas un mes antes. Y, ahora, cuando la tercera ola se desvanece, prefieren repetir las concentraciones aun a costa de provocar otro rebrote. Como ha definido Díaz Ayuso, será “el día de la mujer contagiada”. Porque el Gobierno prohíbe que se celebren reuniones de más de 6 personas, pero permite concentraciones de 500, que serán de miles, para corear los eslóganes que todo el mundo ha escuchado millones de veces.

Los ministros socialistas más sensatos ya han criticado que se celebren las manifestaciones. La ministra de Sanidad ha advertido que es una temeridad. Pero Irene Montero, empujada por esas asociaciones, no está dispuesta a ceder. El Gobierno que peor ha gestionado el coronavirus en todo el mundo puede repetir el error con tal de no romper la coalición.

No es verdad, como dice Pedro Sánchez, que el Gobierno funcione con normalidad. Todo lo contrario: el PSOE y Podemos discrepan de casi todo. Pero les une el poder. Porque si se rompiera la coalición, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias quedarían a la intemperie. Y ése es el drama: que intentarán aguantar toda la legislatura al precio que sea. Y si fuera necesario, propiciarán que se arruine el mercado del alquiler, se dispare la tasa de paro, se arruine España, se altere aún más la estabilidad política por cuestionar la “normalidad democrática”, no se renueve el CGPJ o se disparen los contagios de coronavirus. Todo con tal de mantener el poder.

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