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Españoles muertos buscan muertos españoles

José Antonio Sentís
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directorgeneralelimparciales/15/15/27
martes 02 de septiembre de 2008, 21:13h
En los años de la II República, la Guerra Civil y la inmediata postguerra murieron, al margen de acciones directamente bélicas, algo más de 20.000 españoles a manos de cada bando, en números redondos (si pueden ser redondos los números de muertos, puesto que cada uno es uno y es único). Si queremos ser precisos, la cifra de la represión franquista fue algo mayor que la purga republicana. Todo ello está contado, y forma parte de la más negra de las páginas de nuestra historia reciente.

Algún genio político tuvo la ocurrencia, la pasada Legislatura, de remover en las tumbas de la Historia. Pero toda idiotez tiene su coda, y a algún juez le tocaba tomar el relevo de tan aguda iniciativa. No podía ser otro que Garzón, tan apreciable cuando encuentra malos a quienes perseguir, como cuando lo único malo que persigue es su propio ego.

Nada tengo, sino todo lo contrario, en apoyar a quienes quieren dulcificar su biografía sabiendo el lugar de enterramiento de sus antepasados. Me parece razonable que el Estado les ayude, murieran por unas u otras manos, que todas las manos eran nuestras manos, la de los españoles. Pero todos es todos, y cada palo tiene que aguantar su vela, que tanto fueron fusilados inocentes, como asesinos de inocentes.

¿Se da cuenta Garzón, o cualquier otro que quiera resolver la Historia por la vía de la Memoria socialista oficial, que enalteciendo a unos muertos presuntamente suyos se da la razón simultáneamente a otros asesinos que serían igualmente suyos? Exactamente, como el franquismo, pero al revés. Pues sus muertos eran caídos por Dios y por España, que por ello lavaban atrocidades que ni Dios ni España habían exigido.

Las fosas comunes mantienen muertos de los dos bandos. Espero que cuando se desentierren ambos, ambos sean igualmente explicados. Si no es así, estaremos en una campaña de intoxicación que tiene un solo objetivo: enterrar los problemas de hoy, desenterrando los de ayer.

No hay nada más penoso que ver a la actual izquierda desnaturalizada, pactista con las oligarquías, capitalista hasta la médula, atlantista y anticomunista, bebiendo de la legitimación de la antigua izquierda revolucionaria, que lo primero que hubiera hecho en la República hubiera sido fusilar a los reaccionarios (por fortuna) socialistas de hoy.

Ni nada más engañoso que buscar en la derecha moderna, igualitarista y liberal, los rescoldos del fascismo socializante que se confrontó violentamente con las democracias hace ochenta años.

Nada, en la política española, es lo que fue durante los traumáticos años treinta y cuarenta del siglo pasado. Pero algunos parecen tener nostalgia de aquellos años del plomo, de aquella angustia criminal que nos devoró como Nación. Tienen tanta ilusión por ser los oficiantes de un sepelio que necesitan encontrar algún muerto para la ceremonia.

Limítense, por favor, a paliar las angustias de la memoria, para quienes las sufran, y no se deleiten en la necrofilia política, pues ya estamos hartos de estar muertos como españoles por recordar a los muertos entre españoles.

José Antonio Sentís

Director general de EL IMPARCIAL.

JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL

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