En uno de los años más difíciles para la industria musical, la 63ª edición de los Grammy fue una gala sencilla y elegante, sin público, en la que los artistas fueron turnándose las actuaciones en un escenario circular dispuesto en el Centro de Convenciones de Los Ángeles.
A pesar de las circunstancias, la Academia de la Grabación de Estados Unidos convocó a un impresionante listado de actuaciones que incluyó, entre otros, a Bad Bunny, Taylor Swift, Cardi B, Dua Lipa, Harry Styles, Billie Eilish, Post Malone, John Mayer, BTS, Megan Thee Stallion, Bruno Mars y HAIM.
A diferencia de los Emmy y los Globos de Oro, los Grammy evitaron recrear una gala de grandes dimensiones y apostaron por reinventarse con un formato reducido que cedió todo el protagonismo a la música.