Los madrileños dominaron el primer acto, con doblete de Benzema. Pero pagaron caro un error al borde del descanso y se defenderían hasta el final. La iniciativa gallega batalló pero no llegó a la orilla y Asensio sentenció. Por Diego García
El Real Madrid alcanzó este sábado la última estación de un viaje más que complicado por la cosecha de lesiones sufrida. Sobrevivió en Liga de Campeones y, a estas alturas, viajaba a seis puntos del liderato liguero. Le quedaba visitar Balaídos antes de gozar de un descanso anhelado, en el parón de la competición por la irrupción de las selecciones nacionales. Aunque este duelo, ante un Celta satisfecho tras salir del pozo y mejorar sus prestaciones de forma exponencial, se pronosticaba como un paseo por terreno resbaladizo.
Eduardo Coudet, artífice del resucitar vigués, dispuso de todos sus efectivos salvo Emre Mor, Sergio Álvarez y Rubén Blanco. Reprodujo el técnico argentino su idea colorida. Ancló a Renato Tapia como boya en la medular y a partir de ahí acumularía el talento de Denis Suárez, Brais Méndez, 'Nolito', Iago Aspas y Santi Mina. Hugo Mallo, Araujo, Murillo y Aarón Martín habrían de proteger al meta Iván Villar. Fran Beltrán, Facundo Ferreyra, Augusto Solari, Miguel Baeza o Kevin Vázquez esperarían turno.
Zinedine Zidane, por su parte, no contó con los infortunados Sergio Ramos, Hazard, Carvajal, Odriozola y Mariano. Recuperaría a Casemiro -ausente contra el Atalanta por sanción- y le colocó en el centro del eje, acompañado por Kroos, Fede Valverde y Luka Modric. Apostaba el estratega francés por más control y alineó una zaga de cuatro piezas, conformada por Lucas Vázquez, Varane, Nacho y Mendy. Karim Benzema volvía a figurar en la punta junto a Vinicius, con Courtois bajo palos. Marcelo, Asensio, 'Isco', Rodrygo y el canterano Hugo Duro compusieron el cuerpo de revulsivos.

Se desplegaría un desafío interesante. Los dos equipos discutieron la iniciativa y la posesión, agregando al acelerado ritmo presiones ardorosas que exigían precisión en el toque y resuello en el derroche. La intensidad maridaba con una asunción de riesgos valiente, tesitura que uniformaba a los errores como vasos comunicantes con ocasiones de gol. En ese paisaje, dentro del prólogo, se manejaría con más comodidad el vigente campeón. Concentrados, apilaron centros al área y dos remates. El primero, tras aprovechar Vinicius una indecisión entre Hugo Mallo y Villar, con pase hacia el intento inocuo de Benzema -minuto 5-; y el segundo, en una acción de pizarra con volea del delantero que repelió Mallo -minuto 9-.
Fluían las combinaciones merengues con velocidad y armonía. Esa facilidad de elaboración decantaría en el mando de los visitantes. El bloque gallego, a su vez, trataba de aplicar anestesia. Negándose a aceptar el encierro en su cancha y sosteniendo el reto estudiado. Y lograrían su objetivo. Se habían igualado las fuerzas, bajado las revoluciones y reducido al mínimo las aproximaciones peligrosas. El tacticismo se adueñaría de este intervalo. Mas, la calidad visitante golpearía. Fracturando la inercia. Kroos engatusó a toda la retaguardia rival filtrando un pase corto y vertical, tan sencillo que sorprendió. Benzema controló y descerrajó un chut angulado que abrió el marcador -minuto 20-.
Responderían los vigueses con un testarazo de Santi Mina que lamió el larguero -minuto 23, a centro de Aspas- y con personalidad. Adelantaron sus líneas, domaron la pelota y obligaron a los capitalinos a achicar. Sin embargo, le costaba a Denis Suárez alimentar a sus delanteros y el gigante no se dejaría domar. Creció Modric y Vinicius 'perdonaba'. Al galope, Benzema desbordó y centró con potencia. El brasileño, sin marca ni portero, sólo alcanzó a poner el pecho y la probatura se marchó desviada -minuto 27-. Y en la media hora Benzema ampliaría la ventaja. Kroos sacó tajada de la presión renovada, arrebatando la redonda a Tapia en la frontal del área local. Y el punta francés colocó un zurdazo suave pegado al poste, concretando el 0-2.
Herido, el Celta inquietaría a Courtois con el taconazo sin dirección de Mina -guinda a una circulación frenética encabezada por Aspas- y con un latigazo de Brais Méndez fuera de tino. Con todo, no examinarían con fiereza y en juego a la defensiva madrileña antes del intermedio. En cambio, a balón parado cazaron una diana revitalizante -minuto 40-. Denis Suárez puso en vuelo una falta lateral y Santi Mina, sin marca, ejecutó un cabezazo maravilloso. Recortando distancias y rubricando la premisa de lo costoso de los desajustes en un combate de este pelaje. La superioridad merengue quedó matizada por un único fallo de concentración. Y se bajaría el telón con 'Nolito' dejando escapar un pase quirúrgico de Aspas.

Con las espadas en alto, los preparadores confiaron en lo visto para iniciar la reanudación. Si bien, el 'Chacho' Coudet ordenó monopolizar la posesión. Le tocaba al favorito evidenciar capacidad guerrera y de aguante, porque los gallegos habían elevado sus vatios. Multiplicaron las emboscadas agresivas y adelantadas el dibujo celeste. El Madrid sollozaba en resistencia. No localizaban la clarividencia previa en la concatenación de pases ni el orden impuesto. Denis Suárez reclamó el volante, con menos vigilancia, y en un escenario anárquico y con el rigor táctico arrinconado.
El ida y vuelta se establecería sin proporcionar remates ante la ausencia de finalizaciones acertadas. En el 62 Aspas inauguró las hostilidades con un cañonazo que Courtois despejó con una parada de reflejos. Había abrazado la delegación de Chamartín la fórmula de la reclusión y el contragolpe, con Vinicius como punzón destacado. Amenazaría en carrera, pero desprovisto de acierto en la finalización. Y el minutaje se quemaría siguiendo ese pentagrama. Proponía el Celta y verticalizaba el escuadrón madrileño. Y comparecerían Asensio, Solari, Fran Beltrán y Ferreyra -por Kroos, un transparente 'Nolito', Brais Méndez y Murillo-, ahondando en las propuestas de cada técnico.
Sobrevino el desenlace ligado a la incertidumbre del apretado electrónico. Seguirían desfondándose los obreros locales en la pretensión de recuperar rápido el esférico y de pautar un asedio postrero al arco capitalino. Por el camino, regalaría Araujo un remate nítido a Benzema -que salvó Villar- y otro a Casemiro, que acabó en falta al borde del área -el goleador galo lanzaría a las nubes-. Fruto del resucitado equilibrio del esquema de Zidane. Mas, el colegiado pitó una falta del todo discutible de Modric a Tapia, en la frontal madridista. Iago Aspas ejecutó un golpeo formidable que no significó el 2-2 porque Casemiro rozó la trayectoria y el palo escupió el intento -minuto 84-. Y ahí se terminarían los problemas del guardameta belga y de un vigente campeón que sobrevivió para ganar convicción. Una diana de Asensio en el descuento -asistencia de Benzema- redondearía la racha de ocho jornadas sin caer.
- Ficha técnica:
1 - Celta: Iván Villar, Hugo Mallo, Murillo (Facundo Ferreyraa, m.85), Araújo, Aarón Martín; Tapia, Brais Méndez (Fran Beltrán, m.85), Denis Suárez, Nolito (Solari, m.71 (Fontán, m.91)); Iago Aspas y Santi Mina.
3 - Real Madrid: Courtois, Lucas Vázquez, Nacho, Varane, Mendy; Casemiro, Kroos (Marco Asensio, m.71), Modric, Valverde, Vinicius y Benzema.
Goles: 0-1, m.20: Karim Benzema; 0-2, m.30: Benzema; 1-2, m.40: Santi Mina; 1-3, m.94: Marco Asensio
Árbitro: Melero Lopez, del Colegio Andaluz. Mostró tarjeta amarilla a Renato Tapia (m.25), Denis Suárez (m.78) y Solari (m.85), del Celta, y a Vinicius (m.22), Kroos (m.40), Nacho (m.70) y Modric, (m.80) del Real Madrid.
Incidencias: encuentro de la vigésima octava jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Balaídos.