La perla de la cantera azulgrana se encuentra en punto muerto. La rehabilitación de su grave lesión no está funcionando. Y ha de tomar una decisión clave para su carrera.
El pasado 7 de noviembre, el Fútbol Club Barcelona goleó al Betis en el Camp Nou. Los catalanes brillaron y le endosaron a los verdiblancos un 5-2 rotundo. Sin embargo, aquella tarde sufrieron un golpe que les ha mermado en su recorrido continental. Ansu Fati, la joya de la corona de su cantera, se lesionó de gravedad. El diamante, que ya estaba instalado en la titularidad del gigante azulgrana y de la selección española, se rompió el menisco interno de la rodilla izquierda. Dos días después, se sometió a una artroscopia realizada por el cirujano Ramon Cugat.
Eligió la opción de recuperación más firme de cara a su futuro. Le conllevaría, en el mejor de los casos, cuatro meses de baja. Las cuentas pautaban un regreso a las canchas en marzo de 2021. En noviembre recibió el alta hospitalaria y el optimismo inundó a los culès y a Luis Enrique, que contaba con su calidad para la Eurocopa venidera. Comenzaba, entonces, la segunda parte de la hoja de ruta: evolucionar en su recuperación, ya enfocado en lo deportivo. De hecho, en el Camp Nou anhelaban contar con él para los octavos de final de la Liga de Campeones, ante el PSG. Un cruce que arrancaría en el 16 de febrero.
Como es sabido, Fati no participó de la debacle colosal de su equipo ante Kylian Mbappè. El dos de febrero sería descartado de la convocatoria para el duelo de ida y el día cinco se conoció la realidad de las cosas. El delantero había tenido que ser intervenido quirúrgicamente en enero. Lo desveló 'TV3'. Su rehabilitación se había estancado y fue operado de nuevo, y en secreto, por el doctor Cugat. La rodilla no respondía a las intensidad del trabajo y se inflamaba. Los plazos de regreso se diluyeron. Pasó al primer plano lo sanitario.
El siguiente capítulo le sitúa a mediados de este mes, declarando que tenía previsto volver a pisar césped en abril. Pero esta misma semana 'Catalunya Ràdio' ha confirmado que los responsables médicos del club no descartan que deba someterse a una tercera operación. La segunda intervención no había solucionado los problemas que arrastraba su maltrecha articulación. Es más, por el camino había sufrido una infección en el menisco. Así las cosas, la incertidumbre es total. Si vuelven a intervenirle se perderá lo que queda de temporada, la Eurocopa y los Juegos Olímpicos.
El jugador, en primera persona, le explicó a la revista 'Esquire' cómo está gestionando esta travesía por el desierto. Con 18 años. "El Barcelona fichó primero a mi hermano y después a mí. Me costó mucho venir, porque tenía toda mi vida en Sevilla. Pero fue llegar aquí y ya no quise irme. Cuando fue el boom de mi debut no miré mucho las redes sociales, porque sabía que hablarían de mí. Si te lo crees demasiado, no rindes igual. Además, llegar al primer equipo y debutar no es lo más difícil. Lo más complicado es estar allí muchos años", analizó.
Ansu llegó a territorio español en 2009, con seis años y procedente de Guinea-Bisáu. Pudo reunirse con su padre en la localidad de Herrera, Sevilla, lugar al que había venido ante su progenitor en busca de trabajo. "No sabíamos el idioma ni conocíamos a nadie. Llegar a un sitio nuevo asusta un poco porque no sabes lo que te vas a encontrar, pero se compensó con la alegría por reencontrarnos con mi padre. Y en Sevilla me cuidaban y me hice amigos", ha relatado. A partir de ahí, desarrolló su talento futbolístico y despegó hasta la élite con una precocidad ilusionante.
En 2021, tras dos temporadas en las categorías inferiores del club hispalense, probó suerte en Can Barça. Y en diciembre de 2015 se lesionó con dureza. Se fracturó la tibia y el peroné de su pierna derecha. Yació en el dique seco diez meses. Cuando sólo tenía 13 años. Es por eso que, a pesar de los complicados vaivenes que está experimentado, ya conoce el camino para renacer y resplandecer. En julio de 2019, con 17 años, firmó su primer contrato profesional con el Barcelona. La entidad le puso una descriptiva cláusula de rescisión de 100 millones de euros.
El resto del relato es conocido. En temporada y media en el primer equipo azulgrana, su rendimiento ha asombrado. Debutó con 16 años y 298 días, convirtiéndose el segundo más joven de la historia del Barça; sin llegar a los 17 anotó su gol inaugural, uniformándose como el más precoz de su club y el tercero de menor edad en la centenaria Liga española; meses después batió el récord de prontitud como azulgrana en Liga de Campeones y se erigió en el más joven en anotar en el torneo continental; es el jugador de menos edad en marcar en La Liga y en jugar la Supercopa de España; nadie ha marcado a su edad en un 'Clásico' ni un doblete en Champions; empató la plusmarca de más goles y juventud en el torneo de la regularidad; y es el segundo jugador más joven en competir con la selección española y el primero en anotar una diana.
El reconocimiento como pieza clave en el presente del Barcelona y del combinado nacional es contundente. Tanto, que ha llegado a desplazar al fichaje multimillonario Antoine Griezmann y a ser cliente del agente Jorge Mendes. Su cláusula es de 400 millones de euros y ha recibido el galardón como el mejor joven del mundo por en los Premios NxGn 2021, que entrega 'Goal.com'. Asimismo, el diario 'L'Equipe' le considera el mejor sub-20 del planeta, es finalista de los Premios Laureus como Deportista Revelación y forma parte del mejor once juvenil según Fútbol Draft y la afamada web 'Tranfermarkt'.
Mas, esa amalgama de merecidos honores debería sólo significar el principio de una atronadora trayectoria deportiva. Y para ello es necesario que se recupere. La mencionada publicación francesa ha publicado esta semana que Fati ha viajado a Lyon. El motivo: quiere una opinión médica alternativa. No ha sacado conclusiones positiva de la Clínica Quirón y ha visitado al equipo que ha tratado, con éxito, a una larga lista de futbolistas -Karim Benzema o Nabil Fekir han pasado por allí-. Lo ha hecho con permiso del Barcelona.
Ahora sus esperanzas están puestas en el doctor Bertrand Sonnery-Cottet, del Centro Ortopédico Santy lionés. Se trata de un especialista en rodilla que, según se ha publicado, le ha aconsejado que vuelva a entrenarse en estos días y de manera suave. La idea es examinar la reacción y capacidad de aguante de la rodilla. Pero el jugador y su familia quieren esperar antes de afrontar la decisión de seguir con el tratamiento o aceptar una nueva operación, con el doctor Cottet, que le extirparía el menisco. Mientras tanto, en esta jornada le ha arropado personalmente Joan Laporta. El presidente azulgrana se ha reunido con él, en la Cuidad Deportiva culè, para darle ánimos. A fin de cuentas, es, junto a Pedri, el futuro del club. Y del balompié nacional.