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BALANCE DE LA GESTIÓN DE PABLO IGLESIAS

miércoles 31 de marzo de 2021, 13:12h
La discrepancia política -y la mía es sustancial con Pablo Iglesias- no debe enturbiar la objetividad del juicio. Los ataques...

La discrepancia política -y la mía es sustancial con Pablo Iglesias- no debe enturbiar la objetividad del juicio. Los ataques en tromba contra el líder podemita me parecen, en muchos aspectos, injustos y tal vez le fortalecerán en lugar de debilitarle.

Pablo Iglesias es republicano, anticapitalista y de izquierda radical. Maniobró con sagacidad para escabechar a Mariano Rajoy en la moción de censura que instaló a Pedro Sánchez en la silla curul de Moncloa. Su incorporación al Gobierno hace poco más de un año alarmó en muy diversos sectores. La verdad objetiva es que Pablo Iglesias, sin renunciar a su planteamiento político, prometió su cargo ante el Rey, ha sido respetuoso con la Constitución y ha asistido a los actos institucionales presididos por Felipe VI. No solo no ha tirado las piernas por alto sino que se ha mostrado constitucionalmente equilibrado y prudente. En el Gobierno de coalición ha sido condicionante y ha contribuido de forma decisiva a la política de igualdad de género y a las principales medidas de carácter social que Pedro Sánchez ha tomado. Nunca ha amenazado ni coaccionado. Además de apoyar con sus 32 escaños en el Congreso de los Diputados, ha gestionado el voto de los secesionistas vascos y catalanes, lo que permitió la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado y consolidó la estabilidad del Gobierno. Ni entonces ni ahora Pedro Sánchez puede prescindir de Pablo Iglesias. El último servicio del líder podemita al Gobierno de coalición ha consistido en desembarcar, de acuerdo con Pedro Sánchez, en las elecciones madrileñas para salvar la presencia de Podemos y evitar la mayoría absoluta de Isabel Díaz Ayuso. Algunos expertos en política sanchista piensan que Sánchez ha engañado a Iglesias.

Desde el punto de vista de su ideología, la gestión de Pablo Iglesias como vicepresidente del Gobierno ha sido razonablemente positiva y muchas de las descalificaciones a las que está sometido nacen del voluntarismo político. Al analizar objetivamente los aciertos y los errores de Pablo Iglesias, el balance resulta positivo. El líder podemita ha contado además con alguna colaboradora excepcional como Ione Belarra. Tuve la suerte de conocerla en la Universidad de verano de El Escorial. Es una mujer muy inteligente y razonadora que no necesita de cuotas. Paso a la mujer que se abre paso. Si viviera Don Juan de Borbón, habría recomendado integrar a Pablo Iglesias en lugar de excluirle. Ahora ya es tarde. La España de la Transición está fracturada y las nuevas generaciones construirán una España diferente que ojalá se aleje de esa nación a garrotazos de los últimos meses, que nos devuelve al espíritu cainita, ensombrecedor de los dos últimos siglos de la Historia nacional.