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TENIS

ATP. Paire enseña cómo se esquilma al tenis y se presume de ello sin castigo

ATP. Paire enseña cómo se esquilma al tenis y se presume de ello sin castigo
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martes 13 de abril de 2021, 23:31h
El jugador francés se limita a debutar perdiendo y cobrar el dinero por participar.

El pasado 4 de marzo, la pista Guillermo Vilas del Abierto de Argentina vivió un episodio inédito en territorio argento. Un tenista se enzarzó con el juez de silla cuando iba ganando, llegó a lanzar escupitajos sobre la tierra batida bonaerense y se abandonó de tal manera que entregó el último set con dos saques errados adrede. En el segundo de los servicios no esperó, ni siquiera, a que el recogepelotas hiciera su trabajo. Mas, esta salida de tono rocambolesca, que generó pasmo en el aficionado y en los trabajadores del evento, no es anecdótica en el protagonista.

Se trata de Beonit Paire, un jugador que, como tantos otros, arrancó su trayectoria deportiva llamado a alzar el rendimiento de los tenistas franceses. Con 20 años accedió por vez primera a Roland Garros y llegó hasta la segunda ronda en el Abierto de Estados Unidos. Su crecimiento le deparó un lapso de esplendor entre los años 2013 y 2016. Se instaló en ese periodo en el Top-30 mundial y arrancó el puesto 18º del circuito masculino como su mejor clasificación.

Sin embargo, lleva varias temporadas muy alejado de las expectativas creadas en torno a su figura. El nacido en Avignon pagaría caras las lesiones sufridas y, sobre todo, una desconexión mental y psicológica del profesionalismo que ha regado de escándalos y gestos impropios su currículum. Siendo la cima de esta inercia detonada desde que irrumpió la pandemia en el planeta. Desde ese punto de inflexión, su tenis ha pasado a u segundo plano. Es noticia por actuaciones y declaraciones cada vez más injustificables.

En verano del pasado año, salió a la luz el libro 'Out', firmado por el periodista Quentin Moynet. En el prólogo de esa obra lucía la firma de Benoit, quien usó ese espacio para escribir lo siguiente: "Prefiero estar entre los 30 mejores tenistas del mundo disfrutando de mi vida, jugado al golf y bebiendo spritz cuando quiera en vez de darlo todo para ser el número uno del mundo". Una declaración de intenciones que ha sostenido en las canchas y en diversas publicaciones, con una displicencia hacia la ATP que le ha uniformado como la oveja negra de este deporte.

Venía de abandonar su partido del Masters 1.000 de Cincinnati ante Borna Coric, cuando el marcador reflejaba un descriptivo 6-0 y 1-0. Correspondía el duelo a la primera ronda del torneo y Paire competía como el 22º mejor jugador del ránking. Un par de semanas después perdería contra el joven italiano Jannik Sinner, en su debut en el Masters de Roma (6-2 y 6-1). El 23 de septiembre se fue en medio del encuentro ante el juvenil Casper Ruud (6-4 y 2-0), en la primera ronda del Torneo de Hamburgo. Y así sucesivamente.

La tendencia paradigmática del mínimo esfuerzo le empujó a dejarse ganar también en Bett1Hulks Indoors (6-3 y 6-4 ante Dennis Novak), el Torneo de Astana (6-7, 7-6 y 6-1, frente a Mijaíl Kukushkin), la ATP Cup con Francia (abandonó frente a Dominic Thiem con 6-1 y con Fabio Fognini aguantó hasta el 6-1 y 7-6), el Abierto de Chile (Holger Rune le derrotó por 6-2 y 6-3), el Torneo de Acapulco (6-3 y 6-1 ante Stefanos Tsitsipas) y el reciente Masters 1.000 de Miami (doble 6-3 con Lorenzo Musetti). En estos meses, sólo ha competido con intención en el Grand Slam francés -eliminado en segunda ronda-, el Abierto de Australia -apeado en su debut- y en el Torneo de Córdoba, Argentina (cayó en segunda fase).

Su última participación ha sido en el Masters 1.000 de Montecarlo. Este domingo perdió en su estreno ante Jordan Thompson por 6-4, 7-6 y 6-7, añadiendo otra muesca a una racha de 15 derrotas en 17 partidos. Ha mordido el polvo, sistemáticamente, cuando se ha examinado ante rivales muy inferiores en edad y clasificación. Su estatus ha bajado hasta el escaño 31º y la consideración de sus colegas se ha desplomado. En la rueda de prensa de despedido de su discreta aparición en el torneo monegasco expresó la filosofía que da cimientos a su indolencia chulesca.

"Me importa una mierda este partido. Tengo un partido de dobles y luego me iré a casa, a dos horas en coche. Venir a estos cementerios me deprime. Antes nos decíamos que cuando vienes a Montecarlo, ibas a uno de los mejores torneos del mundo. Ahora llegas, ves que está vacío y hay un ambiente triste que rara vez se ha visto. Me siento como un miserable cuando estoy sobre la pista. El circuito se ha podrido. Pero al menos tengo 12.000 euros. Diréis: 'Está hablando de mucho dinero'. He cogido 12.000 euros para estar tranquilo en el hotel y luego irme a casa. Es perfecto", proclamó.

Y amplió su reflexión así: "Para las ratas muertas del tenis, estoy seguro que es genial venir aquí. Es como si estuvieran entrenando. En un momento dado, si tú conoces el circuito, conoces Montecarlo y ves cómo es esto ahora, te dan ganas de tirarte por la borda. Todos dirán que es como la vida normal, pero, para mí, la vida normal apesta en este momento. Y en el circuito, lo mismo. El único momento en el que me siento bien es cuando llego a casa y no necesito ponerme mascarilla. Allí sí me siento feliz". No ha podido llevar a cabo su estrategia de esquilmar a la ATP en dos torneos porque se contagió de coronavirus y meses después volvió a infectarse.

En marzo había profundizado en esa suerte de posición rebelde -comparece y se limita a perder y cobrar el mínimo- en una charla con L'Équipe. Con 31 años, se sinceró alegando que en Acapulco "perdí en primera ronda, eso es lo mejor. Podré dejar rápido la burbuja y disfrutar unos días antes de jugar en Miami". "No puedo esperar para llegar a la playa o la piscina. El tenis no es mi prioridad en este momento. Sólo quiero salir de la burbuja, ese es mi objetivo en todos los torneos", razonó.

"No estoy nada feliz en la pista. Mis padres me dicen 'no eres el Benoit Paire que conocemos'. Los que aman el tenis, que sólo tienen eso en mente y entrenan las 24 horas del día, son felices y la burbuja nos les cambia nada. Pero a los que nos gusta el ambiente, la vida, la libertad, comer y disfrutar, esto es muy duro. Gael Monfils estaba muy triste en Australia y (Dennis) Shapovalov también ha dicho que está jugando pocos torneos para estar en la burbuja lo menos posible. Este circuito no es para nosotros. Pero la verdad es que estoy mejor aquí que en Francia, donde debemos confinarnos a las seis de la tarde", subrayó.

Preguntado directamente por cómo es la desafiante hoja de ruta que sigue, sintetizó su modus operandi de esta forma: "Cuando voy a los torneos llego, gano algo de dinero y me voy al próximo torneo. Hago mi trabajo. Lo sorprendente del circuito actual es que se pueden hacer muchas ganancias perdiendo. Si ganas un torneo ATP 250 te llevas 30.000 dólares cuando yo, en la primera ronda de algunos torneos, me he llevado 10.000 dólares pese a perder. ¿Por qué volverse loco para ganar un poco más?". "He dejado de entrenar y coger la raqueta. No tiene sentido pagarle a alguien ahora en el circuito. Ahora no tengo ni entrenador ni preparador físico. No estoy entrenando y no estoy preparado para jugar partidos importantes", concluyó. La duda es hasta cuándo va a poder presumir de este aprovechamiento del circuito sin que las autoridades reaccionen.

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