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Y DIGO YO

Las amistades peligrosas de Gabilondo

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 13 de abril de 2021, 21:07h

Dice el refrán: "Cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me cuido yo". Coincidirán conmigo en que le viene al pelo al candidato socialista a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, en la campaña electoral que está tratando de desarrollar, a tenor de las encuestas, con poco éxito. Y es que no se recuerda una en la que el propio partido esté poniendo tantas zancadillas a su cabeza de cartel.

Primero fue el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que no es que haya decidido entrar en campaña para "echar una mano", es que no se presenta él porque no puede. El líder máximo del PSOE ha robado todo el protagonismo al aspirante de su partido y tiene más titulares y fotos que el propio Gabilondo.

Tampoco ayuda la ministra de Hacienda, Maria Jesús Montero, que ya ha dejado meridianamente claro que su ansiada reforma fiscal contempla subir los impuestos. De forma segura quiere elevar los de patrimonio, sucesiones y donaciones. Pero tengan la absoluta seguridad de que subirá todos los que pueda porque ha nombrado un comité de expertos que formará un grupo de trabajo para hacer exactamente lo que la ministra diga. ¿Alguien tiene alguna duda?

De esta forma, que el postulante socialista a las elecciones del 4 de mayo diga que no tiene intención de subir los impuestos más bien resulta un tiro en el pie. Y es especialmente difícil de entender tal abandono a su suerte porque se observa con prístina claridad que la campaña está diseñada al gusto de Moncloa.

Gabilondo sabe perfectamente por dónde le viene Isabel Díaz Ayuso y ya intuye, del mismo modo, que le va a arrollar como un tren de mercancías a un corderito en un paso a nivel. El candidato socialista calcula los movimientos de Rocío Monasterio, de Edmundo Bal, intenta esquivar como puede a Pablo Iglesias, no se le vaya a pegar algo de su populismo bolivariano, y no descarta hacer buenas migas con Mónica García. No es una sorpresa por dónde le vienen y se prepara para debatir y argumentar contra ellos.

Lo que estoy seguro que no se esperaba el pretendiente socialista es que su propio jefe le esté haciendo la campaña imposible, esté acaparando toda la atención mediática y política, repito, toda la atención, relegándole a un segundo o tercer plano. Tampoco suponía, ya es una pena, que después de tener que combatir contra la incredulidad de un electorado porque dijo que no subiría los impuestos –“en serio, no voy a subir los impuestos”– cuando todo el mundo recuerda que hace dos meses escasos presentó en la Asamblea de Madrid una proposición para todo lo contrario, llegara la ministra portavoz del Ejecutivo de coalición entre PSOE y Podemos para decir que los va a subir seguro.

Es difícil poner cara de “créeme” mientras se dice: "Mi compromiso permanece intacto; no tendrá nadie que pagar ni un euro más en lo que tiene que ver con impuestos". Son las amistades peligrosas de un candidato que tiene el enemigo en casa porque resulta casi peor ver que, el presidente del Gobierno, para rematar, justifica que su candidato proponga para su región lo contrario de lo que él mismo quiere aplicar a nivel nacional.

La política, como la vida misma, tiene estas cosas y si bien es verdad que al enemigo lo esperas, te preparas y su malicia e iniquidad no te sorprenden, el que más puede decepcionarte y su traición hundirte, sin duda, será siempre el amigo. O el presidente del Gobierno o la ministra de Hacienda o los dos al mismo tiempo.

En este caso, también resulta proverbial el dicho, creo que de Les Luthiers, cuando afirmaban: “Si el que dice ser tu mejor amigo te clava un cuchillo por la espalda, desconfía de su amistad”.

Javier Cámara

Periodista

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