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Novela

Mahi Binebine: Calle del perdón

domingo 18 de abril de 2021, 19:05h
Mahi Binebine: Calle del perdón

Traducción de María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego. Alfaguara. Barcelona, 2021. 122 páginas. 16,90 €. Libro electrónico: 8,99 €.

Por Aránzazu Miró

«Dicen que un pájaro criado en jaula no sobrevive a la libertad», señala la protagonista de Calle del perdón, que lo desmiente contándonos cómo pasó de llamarse Hayat, que «en árabe significa "la vida", con su frescura, su luz y sus promesas» para diluirse «en un diminutivo menos glorioso. Hayat se convirtió con toda naturalidad en Huta, que significa "pez"». Una conversión que en realidad genera su liberación y la asunción de poder sobre su propia vida; será Huta cuando logre reivindicarse a sí misma.

La novela del marroquí Mahi Binebine acaba de publicarse en castellano avalada por el reconocimiento con el Prix Mediterranée 2020 a la mejor novela en lengua francesa. Está escrita en primera persona desde la voz de una mujer, esa Hayat que narra su propia vida, y que lo hace entremezclando tiempos, hechos y hasta destinatarios: la novela empieza con una narración de trazado clásico dirigida a un tercero, pero saltará a interpelarnos a nosotros, como lectores, haciéndonos destinatarios de su proceso, o se dirigirá al Abuelo, como si le escribiese en privado, de la misma forma que irá alternando los tiempos de la narración del pasado descriptivo al presente continuo o a la inmediatez más cercana. Con toques que recuerdan historias de realismo mágico, en que no hace sino narrarnos «un mundo de infinita riqueza, complejo, imprevisible, en ocasiones inconstante, pero tremendamente frágil» que podría ser el nuestro, o no, pero es el de la mujer que clama por surgir de la inclemencia a que el mundo árabe ‑todavía más- somete a la mujer.

Mahi Binebine eleva un clamor sobre la condición de la mujer, sobre las condiciones de la vida, sobre el mundo donde los padres pueden ejercer de «satánico» -él- complementado con el «apocamiento y cobardía» en la figura de la madre; donde el mundo exterior puede resultar sórdido -esa calle del Perdón de Marrakech tan bien descrita-; donde sí pueden hallarse ancianos sabios, ángeles quizá, figuras salvadoras que ofrecen a nuestra protagonista una «familia cohesionada, solidaria y amante» que halla precisamente en el mundo de la noche, donde arraiga la vida liberada de la mujer, donde triunfa como artista ¿de variedades?

Y donde entrelaza las idas y venidas de su vida, mostrando esa caja de Pandora que arrastramos las mujeres; unas con más carga que otras, que finalmente se ha abierto a la literatura. «En eso consiste la memoria de los hombres: cajones que se abren y se cierran con una palabra, un perfume, un color o un escalofrío». De todo eso está plagada esta novela, llena de escalofríos, pero también de perfumes y colores, que van rondando arriba y abajo y que al final captamos, en forma de puzle, donde Hayat-Huta rescata a su hermana de la mezquindad que les ha tocado vivir, representando en ese final un símbolo más del hilo que traza nuestra unión, la de las mujeres, en esta lucha que es la vida.

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