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EDITORIAL

El peligro de poner un altavoz a Miguel Bosé

lunes 19 de abril de 2021, 12:27h

El negacionismo es un movimiento promovido en todo el mundo por la extrema derecha. Trump y Bolsonaro son los políticos que más han propagado sus surrealistas teorías. Hasta ahora, su bandera más conocida era la del rechazo del cambio climático, a pesar de que los científicos más relevantes e independientes del mundo demuestran con todo rigor que, en efecto, la Tierra está sufriendo un acusado calentamiento debido a la contaminación, lo que provoca una gravísima convulsión climatológica . De ahí, las cada vez más devastadoras tormentas, la multiplicación de los temporales, incluso tan gélidos como Filomena, de los gigantescos tsunamis y de las tórridas temperaturas de los últimos veranos.

Pero los negacionistas se centran ahora en propagar que el coronavirus no existe. Según ellos, se trata de un complot de las “élites más perversas” y afirman también que las vacunas contienen una suerte de veneno para contaminar a la entera Humanidad. Rechazan que tres millones de personas hayan muerto en el mundo y no quieren aceptar que la vacunación es el único remedio para contener la expansión de la pandemia. Israel es el mejor ejemplo. El país hebreo, al alcanzar la llamada inmunidad de rebaño, ha recuperado la normalidad, se han reducido drásticamente los contagios y ya no es necesario el uso de la mascarilla.

Pero según los postulados negacionistas, los científicos más relevantes del mundo (virólogos, epidemiólogos…) al igual que todos los dirigentes políticos están conchabados para exterminar a la Humanidad. Pero, por ridículos que sean estos planeamientos, hay personajes conocidos que los propagan con la seguridad de los iluminados.

Periodísticamente, Jordi Évole ha acertado al entrevistar a Miguel Bosé. Pero ha dado un altavoz a una hora de máxima audiencia a un extremista del negacionismo, que rechaza, incluso, que su madre muriera a causa del coronavirus, pese al diagnóstico de los médicos que la trataron. La entrevista ha sido un éxito para el periodista y la Sexta se ha beneficiado con una audiencia millonaria. Pero la cadena de Atresmedia debería paliar de algún modo el dañino efecto de unas afirmaciones tan descabelladas como peligrosas para la salud. La libertad de expresión es un buen motivo para que el famoso cantante pudiera hablar sin corsés. Pero los medios de comunicación, como servicio público que son, tienen la obligación de contrarrestar declaraciones tan delirantes como las del famoso cantante.

Después de la torpeza de la UE y del galimatías del Gobierno de Sánchez al dudar de la idoneidad del fármaco de AstraZeneca, que ha provocado que miles de españoles se negaran a vacunarse, solo faltaba que personajes como Miguel Bosé infundieran el miedo entre los ciudadanos.

Hay que subrayar cuantas veces sean necesarias, que solo la vacunación puede atajar la crisis sanitaria, económica y social provocada por el coronavirus en todo el mundo. Como dice una máxima periodística: los hechos son sagrados y las opiniones, libres. Y los hechos son que más de tres millones de personas han muerto por el virus y que solo las vacunas pueden salvar a la Humanidad de esta trágica pandemia. Mienten los que digan lo contrario.

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