La compañía que se encargará de la competición tendrá un tamaño tal que podría entrar en el Ibex.
Dos días han bastado para que los doce clubes que han creado la Superliga se hayan granjeado un maremoto de críticas desde todo tipo de trincheras. No son pocos los frentes que van a tener que abordar para convencer a los antagonistas de la idoneidad de apostar por este proyecto como salvavidas del fútbol. Esa es la teoría que ha defendido Florentino Pérez. Si bien, el presidente del Real Madrid también ha confesado que "tenemos que explicarlo otra vez y mejor" y ha tendido la mano a UEFA y FIFA.
En paralelo a las escaramuzas que han entrecruzado a figuras como Aleksandr Ceferin -presidente del organismo gestor del balompié europeo-, Javier Tebas -gestor de LaLiga-, Luis Rubiales -presidente de la Federación Española de Fútbol-, Boris Johnson -dirigente de Reino Unido-, Emmanuel Macron -mandatario de la república francesa- o el propio Gobierno español, se han destapado algunos de los datos que ponen contexto a la decisión tomada por las instituciones que desafían a la cúpula del fútbol.
Los diarios The Times y New York Times han publicado sendos estudios comparativos en los que se cotejan las cifras de la Superliga y de la Liga de Campeones. Con evidencias esclarecedoras. De salida, el novedoso torneo aportaría 350 millones de euros a cada equipo participante por el mero hecho de comparecer en la competencia. Pero, esa consistente inyección económica sólo es el principio.
"Los pagos de solidaridad serán mayores que los actualmente generados por el sistema europeo de competición y se prevé que superen los 10.000 millones de euros a lo largo del periodo de compromiso de los clubes. Por otra parte, la nueva competición se construirá con criterios financieros de sostenibilidad, ya que todos los clubes fundadores se comprometen a adoptar un marco de gasto. A cambio de su compromiso, los clubes fundadores recibirán, en conjunto, un pago de una sola vez de 3.500 millones de euros dedicado únicamente a acometer planes de inversión en infraestructuras y a compensar el impacto de la pandemia", ha remarcado la Superliga vía comunicado.
En lo que se refiere a la actual Champions League, cabe recordar que el bote por participar es de algo más de 15 millones de euros. Mas, a pesar de que la UEFA haya pasado de dedicar 1.269 millones de euros a aplicar 1.950 millones, se sigue quedando corta con respecto a las expectativas de los colosos en fuga. Eso sí, el reparto sabe muy bien a los conjuntos menos pudientes, pues el modelo está destinado a compensar a los más humildes con un premio por haber llegado a la máxima competición continental.
La victoria durante la fase de grupos se traduce en 2,7 millones de euros, mientras que el empate se cifra en 900.000 euros; cuando se accede a los octavos de final se cobran 9,5 millones de euros, subiendo el monto a 10,5 millones si se llega a cuartos de final. Aquel que arribe a semifinales se lleva 12 millones de euros y los finalistas perciben 15 millones. Y el campeón acapara otros cuatro millones de euros extras. En la Supercopa europea la bolsa es de 3,5 millones de euros. Para hacerse una idea, el Bayern, que ganó todo en el curso pasado, aglutinó en torno a 82 millones de euros.
Y, llegados a este punto, amanece el espinoso reparto de los derechos televisivos. Funciona en el presente el llamado market pool, que contiene 292 millones de euros. Este sistema distribuye cantidades a cada país, atendiendo al valor en el mercado de la explotación televisiva, siendo una cifra fijada. Esta pauta provoca que cada nación reparta el dinero correspondiente entre los clubes que tienen acceso a la Liga de Campeones. Dependiendo del número de plazas que en cada Liga dan acceso a la Champions. En resumen, no hay comparación posible con la faraónica dimensión económica que ofrece la Superliga.
Los cimientos financieros de este proyecto corresponde, entre otros, al banco de inversión JP Morgan. Esta compañía multinacional se ha encargado de ejercer como capitalista de la empresa creada para gestionar la competición y, además, cuenta con una reserva de 3.250 millones de euros para la partida de infraestructuras. El préstamo se amortizará en los próximos 23 años y se ha confeccionado partiendo de los futuros derechos televisivos del torneo. Y las cuentas han sido deslizadas por el Financial Times.
Según su información, Real Madrid, Barcelona, Atlético y los otros nueve clubes fundadores se han comprometido a abonar 264 millones de euros anuales para sufragar la deuda -a un interés que fluctúa entre el 2 y el 3%-. Y estos equipos se encargarán de aportar para el fortalecimiento de la empresa gestora. Un ente de nuevo cuño que se calcula que moverá un monto de negocio capaz de colocarle en el Ibex. Además, se ha precisado que una compañía española se encargará del mandato en lo respetivo a los derechos publicitarios y televisivos. Se ha hablado de Florentino Pérez como presidente y de Anas Laghrari, socio de Key Capital -compañía española- como secretario general. Y ha trascendido que ya han contactado con gigantes como Disney, Amazon, Sky o Facebook para acercarse al objetivo de recaudar 4.000 millones de euros en cada temporada. Con casi 600 millones de euros, por barba, en concepto de ingresos inmediatos. O lo que es lo mismo: la factura de la construcción del nuevo estadio Santiago Bernabéu.