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FÚTBOL

Rebelión en los jugadores de los clubes de la Superliga y hasta "Dios" se posiciona

Rebelión en los jugadores de los clubes de la Superliga y hasta 'Dios' se posiciona
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miércoles 21 de abril de 2021, 01:40h
Polvareda sobresaliente en torno al nuevo proyecto anunciado.

Como se auguraba, este martes han seguido multiplicándose las voces contrarias a la implantación de la pomposa Superliga. Lo que no entraba en los pronósticos es lo siguiente: el 'Osservatore Romano', periódico del Vaticano, ha fijado posición sobre el tema. "El dinero, el dinero en demasía, a menudo termina por arruinarlo todo, hasta las cosas más bellas. Porque el dinero da la posibilidad de comprarlo todo o casi todo, es el contrario de los sueños", ha proclamado en un artículo sorprendente.

En un plano más terrenal, la Premier League ha acelerado en la presión para que se aborte el órdago. La poderosa institución ha ordenado a sus seis clubes fundadores de la nueva competición que "dejen de participar inmediatamente". Lo ha hecho tras la reunión celebrada con el resto de equipos británicos. "Los 14 clubes presentes en la reunión rechazaron por unanimidad y enérgicamente los planes de la Superliga", resumió el organismo.

Desde Reino Unido ha vuelto a hablar Boris Johnson. El primer ministro ha ofrecido el apoyo gubernamental para destruir el proyecto alternativo a la UEFA. Y desde el césped ha asomado una rebelión nítida. Jordan Henderson, capitán del Liverpool, ha congregado a todos sus homólogos de los otros conjuntos que participan en la Premier para aunar criterios. Y este es el resultado: "No nos gusta y no queremos que ocurra. Esa es nuestra posición como colectivo. Nuestro compromiso con este club de fútbol y sus aficionados es absoluto e incondicional".

En el Manchester United ha hablado con claridad en contra de la Superliga el estelar Marcus Rashford, mientras que en el City ha sido Pep Guardiola el que ha analizado el tema así: "No es deporte si no importa perder. Yo apoyo a mi club pero también tengo mi propia opinión. Todo el mundo mira hacia sí mismo". Mas, no son exclusivas de las islas las opiniones discordante de miembros de los equipos implicados en el revolucionario proyecto. Luka Modric y Marcelo han prestado su altavoz al ataque realizado por David Beckham contra la competición del Viejo Continente.

Y el PSG y el Bayern han explicitado su punto de vista. Los franceses se han mostrado más flácidos y han sido los alemanes los que han afianzado su oposición. "El Bayern de Múnich toma una posición contraria a la Superliga", han expresado los bávaros por medio de su presidente, Herbert Hainer. "Nuestros miembros y fanáticos rechazan una Superliga. Es nuestro deseo como Bayern y nuestro objetivo que los clubes europeos vivan esta maravillosa y emotiva competición de la Champions League y la desarrollen junto a la UEFA. El FC Bayern dice no a la Superliga", ha enfatizado.

Y el directivo y mítico Karl-Heinz Rummenigge ha añadido esto: "En nombre de la directiva puedo declarar expresamente que el Bayern no participa en la Superliga. El Bayern se solidariza con la Bundesliga. Fue y siempre es un gran placer para nosotros poder jugar como representante alemán en la Champions League (...) El Bayern no participó en la planificación de una Superliga. Estamos convencidos de que la estética actual en el fútbol garantiza una base seria. El Bayern acoge con satisfacción las reformas de la Champions League porque creemos que son el paso adecuado para el desarrollo del fútbol europeo. La ronda preliminar modificada contribuirá a generar más tensión y emoción en la competencia. No creo que la Superliga vaya a solucionar los problemas económicos de los clubes europeos provocados por coronavirus. Por el contrario, todos los clubes de Europa deberían trabajar solidariamente para garantizar que la estructura de costes, en particular los sueldos de los jugadores y los honorarios de los consultores, se ajusten a los ingresos para que el fútbol europeo sea más racional".

En Italia ronda la sombra del boicot. Roberto De Zerbi, técnico del Sassuolo, ha denunciado el brete con esta sinceridad: "No quiero jugar con el Milan. Fue como un golpe de Estado. Es como decir a los hijos de los obreros que nunca podrán ser cirujanos. Mañana no quería jugar contra el Milan, porque es parte de estos equipos y se lo dije al club". Y desde la Eredivisie, que acoge al Ajax de Amsterdam, se alega que "la principal objeción es que los logros deportivos en la competición nacional no parecen influir en la capacidad de participar en esta nueva competición europea. Esto socava la importancia de la competición nacional, competiciones, pero sobre todo atormenta los principios básicos del deporte".

Por último ha arribado el portazo financiero del día. Florentino Pérez proclamó este lunes que estaba en conversaciones con gigantes como Amazon. Pues bien, dicha compañía multinacional se ha manifestado vía comunicado. "No hemos estado involucrados en ninguna discusión para esta Superliga propuesta. Estamos orgullosos de ofrecer a nuestros miembros Prime el fútbol que más les importa y de presentar la acción de las formas más innovadoras, incluyendo la Champions League en Alemania e Italia y la Premier League en el Reino Unido", sentencia.

El príncipe Guillermo como punto de inflexión


El príncipe Guillermo de Inglaterra ha tomado partido. Así se resumía este lunes la dimensión planetaria que ha asumido la noticia de la creación de la Superliga de fútbol. El heredero del trono británico ha expuesto su opinión al respecto de este modo: "Ahora, más que nunca, debemos proteger a toda la comunidad futbolística, desde el más alto nivel hasta las canteras, y los valores de la competición y su justicia. Comparto las preocupaciones de los aficionados por la propuesta de la Superliga y el daño y los riesgos que causan al deporte que amamos".

Este es el comunicado que ha emitido el referente de la Casa Real del Reino Unido y, además, presidente de la Federación Inglesa de Fútbol (FA, por sus siglas en inglés) Los seis clubes más importantes de la Premier League, desde un prisma histórico, se han apuntado al tremendo proyecto presidido por Florentino Pérez. Un movimiento que descabeza a la competición local, pues el llamado 'Big Six' -Manchester City, Manchester United, Arsenal, Liverpool, Chelsea y Tottenham- sigue gozando de una trascendencia monetaria sobresaliente.

En consecuencia, el tema se ha convertido en una cuestión de Estado. Boris Johnson ha mostrado su rechazo y el ministro de Cultura del Gobierno británico ha apuntalado la posición. "El fútbol está en el ADN británico. Se inventó el deporte en UK, y se exportó alrededor del mundo, lleva más de un siglo en el corazón de la vida británica. Los clubes de fútbol no sólo son negocios; 'definen' sus propias comunidades", expuso Oliver Dowden en un discurso desarrollado en el Parlamento.

"Junto con todos los miembros de esta Cámara, seguramente, yo estuve horrorizado al enterarme que un grupo reducido de clubes querían formar una liga separatista europea. Estos seis clubes anunciaron la decisión sin consultar con las autoridades del fútbol ni con el gobierno. Peor aún, lo hicieron sin dialogar con sus propios fans (...) no podrán ignorar el rugido de indignación desde todas las áreas de la comunidad del fútbol durante las últimas 24 horas. Este movimiento va en contra del espíritu propio del fútbol, que es un deporte en el que un equipo como el Leicester City pasa de ascender desde League One (tercera categoría) a coronarse campeón de la Premier League en menos de una década, para enfrentarse a los grandes clubes europeos en la Champions League. En su lugar, un puñado de dueños quiere crear un sistema cerrado de clubes a la cima del deporte. Una liga basada en riqueza y reconocimiento de marca, en lugar de méritos deportivos. No toleraremos que el fútbol sea despojado cobardemente de las cosas que lo hace el deporte más querido por millones alrededor del país", argumentó.

Emmanuel Macron fue uno de los primero políticos en alzar la voz. El mandatario de Francia le explicó a L'Equipe lo siguiente: "El Presidente de la República felicita la posición de los clubes franceses al negarse a participar en un proyecto de Superliga europea que atenta contra el principio de solidaridad y del mérito deportivo. El Estado francés apoyará todas las medidas adoptadas por la LFP (Ligue 1), la FFF (Federación Francesa de Fútbol), la UEFA y la FIFA para proteger la integridad de las competiciones federadas, ya sean nacionales o europeas".

No quedó ahí la cosa. El presidente de Italia, Mario Draghi ha alegado que "el Gobierno sigue de cerca el debate en torno al proyecto de fútbol de la Superliga y apoya firmemente las posiciones de las autoridades del fútbol italianas y europeas para preservar las competiciones nacionales, los valores de mérito y la función social del deporte". No en vano, la endeble Serie A es una de las grandes perjudicadas por esta maniobra.

Desde España ha fijado criterio el ministro de Cultura y Deporte, Jose Manuel Rodríguez Uribes. Tras charlar con UEFA, RFEF (Federación Española de Fútbol), LaLiga de Fútbol profesional y los dirigentes de Real Madrid, Atlético y Barcelona, se ha remarcado que no se apoya la creación del revolucionario torneo porque se comprende que no se ha consultado a las organizaciones, nacionales e internacionales, representativas de este deporte. Se aboga, desde Moncloa, por el diálogo y la negociación, afeando que se haya presentado la propuesta de forma unilateral. Arrinconando a aficionados, resto de clubes y trabajadores del balompié.

E, incluso, se han registrado reflexiones provenientes de la Unión Europa. "Debemos defender un modelo de deporte basado en valores europeos como la diversidad y la inclusión. No cabe reservarlo a algunos clubes ricos y poderosos", ha escrito en su cuenta de Twitter Margaritis Schinas, vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Cultura y Educación.

Si se baja un peldaño, ya dentro del prisma estrictamente futbolístico, se encuentra unidos a todos los escuadrones de LaLiga, Serie A y Premier League no implicados en la implantación de la Superliga. Todos ellos han programado reuniones de las que han apeado a los colosos que han fundado el desafiante proyecto. Las instituciones gestoras de esas ligas les han dejado fuera y quieren charlar con el grueso de los equipos para aunar una senda a recorrer tras este órdago.

En un escalón más bajo se atisba a algunos directivos que han protestado sin pestañear. Ronaldo Nazario da Lima, fichaje estrella del Madrid de los 'Galácticos' de Florentino y presidente actual del Real Valladolid, ha trasladado su queja señalando que no se ha pensado en los hinchas y que se trata sólo de una operación comercial y financiera.

Ramón Rodríguez Verdejo 'Monchi' ha estallado en las redes sociales. La leyenda del Sevilla, arquitecto del equipo más dominador en la historia de la Europa League, piensa esto de la situación: "Mi club.... mi puto club. Si no existieras, habría que crearte. Orgulloso es poco... No a la Superliga europea". Al tiempo que las acciones en bolsa de Juventus y Manchester United se disparaban.

En el apartado de glorias ya retiradas asoma Luis Figo. El Balón de Oro portugués ha dejado clara su lectura de lo sucedido. "Esto llamado 'Superliga' es cualquier cosa menos 'Super'. Este movimiento codicioso e insensible significaría un desastre para el fútbol base, para el fútbol femenino y para la comunidad futbolística en general. Solo para servir a los propietarios interesados, que dejaron de preocuparse por sus aficionados hace mucho tiempo y con total desprecio por el mérito deportivo. Trágico", ha indicado el que fuera candidato a la presidencia de la cima gestora del fútbol.

"Hablar de una Superliga es apartarse de 70 años de fútbol europeo. Ser jugador de un equipo de provincias como el Dunfermline en los 60 y entrenador del Aberdeen, ganando la Recopa de Europa para un pequeño club de Escocia era como escalar el Everest", ha expuesto Sir Alex Ferguson, icono viviente del Manchester United y del balompié británico por extensión. Su palabra siempre se escucha en las islas, al igual que la de los aficionados que han protestado con pancartas en las puertas de acceso a los estadios de Anfield, Tottenham Hotspur Stadium y Old Trafford.

Precisamente, del verde emanan las críticas más emocionales. "Tengo la misma opinión sobre la Superliga. Es difícil, la gente no está contenta y yo no estoy involucrado. El Liverpool es más que algunas decisiones. Mi objetivo siempre ha sido formar parte de la Champions League. Me gusta la idea de que el West Ham pueda jugarla. Recuerde: las partes más importantes del club son la afición y el equipo. Y debemos asegurarnos de que nada se interponga en eso", ha defendido Jürgen Klopp.

El técnico del Liverpool ha hablado después de empatar ante el Leeds este lunes, en un encuentro en el que el equipo dirigido por Marcelo Bielsa portó camisetas reivindicativas. "Ganároslo en la cancha" y "El fútbol es de los aficionados" eran los lemas impresos y el técnico argentino también afearía la maniobra llamada Superliga. Con todo, ha sido el capitán 'Red' el encargado de poner en evidencia que los futbolistas, también los de los clubes implicados, tienen muchas dudas. "No me gusta y espero que no se lleve a cabo", ha dicho James Milner.

Y en el seno del vestuario de los dos aristócratas de Mánchester ya florecen las figuras discordantes. Bruno Fernandes, pieza nuclear del resurgir del United, y Joao Cancelo -lateral titular del City de Pep Guardiola- se han posicionado en contra de lo pautado por sus directivas. Ambos han apoyado un mensaje publicado por el jugador del Wolverhampton Daniel Podence, en el que se leía esto: "El balón, la canción, el sueño. La volea de Zidane, Kaka, el Liverpool en Atenas, Ole (Solskjaer) en Barcelona, Cris y Seedorf... Hay cosas que simplemente no se pueden comprar".

Por último, el sindicato internacional de jugadores (FIFPRO) ha resultado claro en su diagnóstico. "La llegada del fútbol europeo a este punto de posible ruptura es el reflejo de una gobernanza en la que algunos han disfrutado de poderes desproporcionados y el resto incluidos los jugadores y también los aficionados- son en gran medida ignorados (...) Los jugadores siguen siendo utilizados como activos y palanca en estas negociaciones. Esto es inaceptable para nuestras 64 asociaciones nacionales y los 60.000 jugadores que representamos. Nos opondremos enérgicamente a las medidas de cualquiera de las partes que impidan derechos de los jugadores, como la exclusión de sus de sus equipos nacionales", han expresado en una nota que ha promocionado la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE).

Y Mesüt Özil, tan dado a expresar sus opiniones extra deportivas, ha puesto una guinda muy aplaudida en las redes sociales. "Los niños crecen soñando con ganar el Mundial y la Champions, no la Superliga. Lo bonito de los grandes partidos es que solo ocurren una o dos veces al año, no todas las semanas. Es difícil de entender para todos los aficionados", ha escrito en Twitter, resumiendo el sentir romántico que ha salido a la superficie al constatar cómo ha quedado cuestionado el modelo tradicional de este deporte.

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