Política de distracción
sábado 06 de septiembre de 2008, 00:57h
A principios de semana, el Ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, anunciaba que ya no iba a haber más contrataciones en origen, dado el cariz del empleo en España. Hoy, su compañera de gabinete y Vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, se ha apresurado a rebatirle, afirmando que sí habrá más. Exactamente lo contrario. Dicho desencuentro supone una carnaza muy apetecible como para que la oposición dejase pasar la ocasión. Así ha sido, y eso significa que ya tenemos otro debate en ciernes: que si éste dijo eso, y el otro aquello. Más. La Ministra de Igualdad, Bibiana Aido, daba a conocer los planes de su ministerio, encaminados no ya a modificar la actual ley del aborto, sino a elaborar una nueva. Resulta chocante que sea Igualdad, y no Sanidad, quien se encargue ley. Fuera de otro tipo de consideraciones, estamos ante la regulación de un hecho de perfil netamente médico. Es indudable que con ello, el Gobierno quiere dotar de una fuerte carga política a dicho proyecto. Precisamente ahora.
También ha resultado sospechosamente oportuna la irrupción del juez Garzón en la vida pública, empeñado en que se realice un censo de víctimas del franquismo, para, acto seguido, remover las cunetas de media España en busca de viejos rencores. Entiéndase bien: a cualquier persona decente –poco importa el bando en el que estuvieran sus abuelos- le parece perfecto que se ayude a cualquier ciudadano que solicite la identificación de los restos de algún familiar para darle un entierro digno. Es un asunto de piedad y reparación que nos debemos todos a todos como antídoto moral frente a aquella barbarie sanguinaria. Pero para ese acto de justicia elemental no se requieren actuaciones teatrales de ningún juez, leyes especiales, televisiones y trompeteo en el BOE. Basta con un apoyo efectivo, pero discreto, de las autoridades. El resto es propaganda politizada.
En este sentido, le ha faltado tiempo al PSOE para adherirse a tan peculiar iniciativa, toda vez que nuestro juez mediático denegó hace no mucho, y con los mismos argumentos, la investigación de la masacre de Paracuellos: en ese caso, Garzón llegó incluso a acusar a sus promotores de “litigación temeraria” y “mala fe procesal”. Demasiados frentes abiertos; demasiados cebos puestos. ¿Para qué? A nadie escapa que los socialistas son maestros en la estrategia de la “cortina de humo”. Ante una crisis galopante, in crescendo, y unas cifras de paro escandalosas, nada mejor que lanzar una serie de asuntos con los que entretenerse, para no tener que afrontar los problemas reales del país. Más de uno ha mordido ya el anzuelo. Pero no todos. Entre otros, los más de dos millones de parados, a quienes poco importan las veleidades de la Minsitra de Igualdad o las cunetas de Garzón, y sí en cambio averiguar cómo podrán llegar a fin de mes. Eso es lo importante. Lo verdaderamente importante.