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ATLÉTICO DE MADRID

¿Cómo se juega al fútbol profesional bajo amenaza de un grupo ultra?

¿Cómo se juega al fútbol profesional bajo amenaza de un grupo ultra?
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viernes 23 de abril de 2021, 22:36h
El grupo ultra rojiblanco ha emitido un vídeo inquietante con los futbolistas del primer equipo.

No son pocos los episodios que reflejan el poder de los grupos ultras dentro de la dinámica de un club de fútbol profesional. Las filmaciones y relatos, más o menos desenfadados, que narran cómo futbolistas y vándalos intercambian ideas, se escuchan, amenazan o incluso llegan a la violencia, se apilan a lo largo y ancho de la historia del balompié. Parecería que con el paso de las décadas y la evolución de las sociedades, esta faceta resbaladiza del deporte iría desapareciendo hasta la extinción. Pero, aunque las instituciones se han limpiado, están lejos de sanar del todo.

El Atlético de Madrid es un ejemplo paradigmático de la gestión guadianesca de la relación entre un equipo, sus dirigentes y los radicales. El 30 de noviembre de 2014, un aficionado ultra del Deportivo -Francisco Javier Romero Taboada "Jimmy"- fue asesinado en una reyerta programada entre miembros del Frente Atlético y los Riazor Blues. El cuerpo cayó al río Manzanares y todo fue filmado. Las imágenes dieron la vuelta al planeta, el caso acabó en la Audiencia Provincial de Madrid y el revuelto generado empujó a la directiva colchonera a dar un paso.

Dos días después del lamentable suceso, los rojiblancos anunciaron a bombo y platillo que su grupo ultra sería dado de baja como peña oficial. La segunda muerte causada por este grupo de extrema derecha -con demostradas conexiones con el universo neonazi-, tras el asesinato de Aitor Zabaleta, aparentaba constituir la clausura de esa facción injustificable de la hinchada 'atlética'. Miguel Ángel Gil Marín, propietario, fue el encargado de proclamar al planeta que extirpaba ese espinoso problema del Vicente Calderón.

Sin embargo, hasta este anuncio ni el club ni las peñas habían solicitado la disolución del grupúsculo. Con celeridad, Diego Pablo Simeone se quejó en sala de prensa del silencio sobrevenido en las gradas del fondo sur del coliseo colchonero. Y los ultras volvieron a su lugar en el recinto sin tardar demasiado. Enrique Cerezo, presidente, oficializó el bandazo hacia la recuperación de la connivencia con los violentos el 7 de enero, un mes después del asesinato. "El Frente Atlético siempre es bienvenido en el Vicente Calderón pero se tiene que comportar como se tiene que comportar", señaló antes de la comida de directivas previa a un derbi copero. Por la noche trató de matizar esas palabras.

Desde entonces, el club ha obviado el tema con la misma actitud previa y posterior a las muertes de Zabaleta y de "Jimmy". Aunque los radicales irrumpieran en el centro de entrenamiento de Majadahonda con una pancarta gigantesca criticando la decisión de modernizar el escudo y hostigaran al propio club cuando se publicó la intención de trasladarse del Calderón al Metropolitano. La reacción palpable al segundo desmán trágico causado por el fondo sur se limitó a prohibir el uso de pancartas o lemas no autorizados. Esta medida se tomó en diciembre de 2014. Y el nombre 'Frente Atlético' desapareció del campo, pero no sus integrantes.

En octubre de 2019 la dejadez en el control de sus ultras llevó al Atlético a tener que defenderse y defenderlos. La Comisión Antiviolencia acordó proponer una sanción "muy grave" de 75.000 euros al club "por las reiteradas desobediencias de las órdenes o disposiciones de las autoridades gubernativas acerca de las condiciones de la celebración de espectáculos deportivos sobre cuestiones que afecten a su normal y adecuado desarrollo". Así se anunció vía comunicado. En el escrito se añadía que esa sanción "se une a otras ya acordadas por esta comisión anteriormente".

Y se denunciaba que la directiva rojiblanc "permitió que se exhibiera una pancarta de grandes dimensiones no autorizada tal y como fue comunicada en reuniones previas de seguridad, sin que en ningún momento procediera a intentar retirarla, así como proporcionar y facilitar a personas o grupos de seguidores que han incurrido en conductas violentas en múltiples ocasiones durante un espectáculo deportivo con el fin de apoyar al club". "La Comisión Antiviolencia recuerda que el Club Atlético de Madrid ha sido advertido en numerosas ocasiones de las actividades contrarias a la Ley del Deporte que sigue desarrollando el grupo Frente Atlético, y que han sido comunicados por la Comisión Antiviolencia al citado club. Además de permitir la promoción y apoyo al mencionado grupo, el club ha incurrido en una manifiesta y reiterada falta de colaboración con la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para la prevención de la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte", sentenciaba la nota.

No se le puso la cara colorada a la entidad, que sacó las garras para demostrarse cumplidora con las autoridades y sacando de la discusión a los radicales. Esos mismos que habían amenazado al palco y a los futbolistas por no "dar la cara" por ellos cuando asesinaron al miembro de los Riazor Blues. Y corrió el calendario hasta que el pasado sábado se supo que la Audiencia Provincial de Madrid ha reabierto la causa que investiga la muerte del hincha del Deportivo de La Coruña. Tras dos años de inactividad, apareció un testigo que podría dar un vuelco a la investigación y señalar a los autores materiales del homicidio. Esta es la segunda vez que ese órgano judicial reabre la causa (ya lo hizo en 2017).

La consecuencia de esto la han publicado los propios integrantes del Frente Atlético. En sus redes sociales han compartido un vídeo en el que un individuo consigue que la plantilla salga de sus habitaciones, en el hotel de concentración, y escuchen su monólogo, en silencio, durante casi dos minutos.

"Después de esta semana, un poco complicada para todos por el tema de la Superliga, nuestros dirigentes siguen confundiendo nuestra pasión y nos siguen confundiendo a los aficionados con sus propios clientes, cosa que hemos demostrado en numerosas ocasiones que ninguno de esta gente somos. Después de un año de mierda que llevamos, un año y medio con el tema del Covid y la pandemia, pasándolo todos mal, no os hemos dejados solos nunca. Hemos intentados hacer todo lo que está en nuestra mano y a veces incluso más para estar con vosotros. Cantando, tifando y acompañándoos al aeropuerto para que sintierais nuestro aliento. Nunca os hemos pedido nada y hoy va a ser la excepción. Hoy vamos a pediros dos cosas: que tengáis algún gesto cuando veáis que nos están atacando y que seáis campeones por nosotros, para callar bocas (...) Lo que queremos es que demostréis que sois hombres, que vais a ganar, que no os van a temblar las piernas, que la gente del Atlético de Madrid pelea contra todo y contra todos", expuso el tipo. Escribiendo otra página del historial que hilvanan, durante más de tres décadas, el mando colchonero y sus aficionados más violentos.

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