La jugadora de 23 años derrotó a Belinda Bencic por 6-4 y 7-5 y se convirtió en la primera tenista nacional que llega tan alto en el torneo madrileño.
Este miércoles venía subrayado para el deporte español. En la pista Manolo Santana de la Caja Mágica, con motivo de la disputa del Masters 1.000 de Madrid, Rafael Nadal se enfrentaba a su heredero más que probable, Carlos Alcaraz. El juvenil murciano, de 18 años recién cumplidos, probaría por vez primera lo que es competir ante su ídolo, cumpliendo su sueño confeso. Eso sí, la relación de fuerzas entre ambos es todavía desigual. La leyenda arrasó a la promesa por 6-1 y 6-2. En hora y casi 20 minutos.
Pero además de ese evento estaba programado otro partido que podría suponer otro hito del tenis nacional. Paula Badosa, número 62 del ránking WTA, comparecía en la tierra batida de la pista Arantxa Sánchez Vicario para examinar la consistencia de su irrupción en la élite. Con 23 años, la catalana nacida en Nueva York lleva un 2021 brillante. En estos meses ha sido capaz romper la barrera que constituye derrotar a una jugadora del Top-20 (Beninda Bencic) y de asolar a la mejor jugadora del planeta, Ashleigh Barty (6-4 y 6-3). Todo eso ocurrió en el Torneo de Charleston, hace un mes.
Con esos credenciales se presentó en el campeonato español por excelencia. Inauguró su participación dejando atrás a Barbora Krejčíková (6-1 y 7-5), Jil Teichmann (7-5, 1-6 y 2-6) y a Anastasija Sevastova (6-7, 7-6 y 6-0). Varias remontadas y entradas en ignición formidables la clasificaron para los cuartos de final, peldaño en el que esperaba Bencic. La suiza, undécima mejor jugadora del ránking femenino y octava favorita del torneo madrileño, quería venganza tras lo sucedido en la mencionada cita de Carolina del Sur.
Mas, la helvética volvió a sucumbir ante un Badosa firme y solvente. Paula sólo cometió 14 errores no forzados -Belinda llegó a los 29 fallos- y marcó el territorio rápido en los dos sets. Siempre estuvo por delante, imponiendo su servicio y concatenando, con tino, el rosario de golpes ganadores que atesora. Sin pestañear, su solidez en la gestión de las ventajas daría carpetazo al choque, tras una hora y 49 minutos de esfuerzo.
En semifinales, altura nunca alcanzada por una jugadora española en Madrid, se reencontrará con Barty. La australiana es número uno y campeona tres veces en la capital nacional. Sin embargo, la neoyorquina arraigada en Barcelona vuela, fracturando las fronteras que se le ponen por delante. En este día arrinconó el rendimiento de las representantes de la Armada que más lejos habían llegado en este evento que se celebra desde 2009 (Anabel Medina se quedó en los cuartos de final, al igual que Carla Suárez, mientras que Garbiñe Muguruza no ha pasado de octavos).
Al término del derroche, y colocada de forma provisional en el puesto 42 del ránking -ha entrado por primera oportunidad en el Top-50-, declaró esto: "No me lo esperaba para nada. Estoy muy orgullosa de haber superado momentos difíciles en esta semana. Es el mejor momento de mi carrera, seguro, pero mañana vuelvo a jugar y no puedo celebrarlo mucho". "He besado el suelo porque estoy en casa, la tierra me encanta", añadió, antes de marcharse destacando que "físicamente, antes no hubiera aguantado todos estos partidos con la tensión y las emociones que estoy viviendo". Su evolución no frena.