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FÚTBOL

A Koeman le caduca la excusa arbitral y ya dispara hacia sus jugadores

A Koeman le caduca la excusa arbitral y ya dispara hacia sus jugadores
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miércoles 12 de mayo de 2021, 23:34h
El entrenador ha quedado señalado tras el enésimo pinchazo de su equipo.

En la previa del Barcelona-Atlético, preguntado por la importancia del estamento arbitral en la resolución de la pelea por el título de LaLiga, Ronald Koeman respondió lo siguiente: "Mejor que no hable de los árbitros porque, en general, la Federación Española de Fútbol (RFEF) pone uno de los mejores árbitros para estos partidos. Es esperar que acierte en sus decisiones, pero no hay que pensar en los árbitros. Hay que pensar en uno mismo y planificar. Ojalá que las decisiones del VAR sean justas para nosotros".

Instantes después, el neerlandés denunció que considera que el colectivo de trencillas del fútbol español tiene algo personal contra él. En referencia a su expulsión en el encuentro ante el Granada y la posterior sanción por faltar al respecto a un miembro del equipo arbitral, el técnico denunció que "fue algo personal, porque decir vaya personaje en español o 'what a person' en inglés no es insultar". "No es razón para sancionar. Entonces, sí, hay algo más", sentenció. Y en esa misma intervención auguró que si ganaban las cuatro jornadas restantes se alzarían con el entorchado.

Pues bien, lo cierto es que en cuatro días el Barça ha pasado de visualizarse en Canaletas a sollozar por haber desinflado su candidatura. Empataron contra el líder rojiblanco, después de la comida-conjura que Lionel Messi organizó en su vivienda, saltándose las normas sanitarias pautadas por las autoridades, y este martes se la pegaron en su visita al Levante. Desperdiciaron un 0-2 más que favorable en el Ciutat de Valencia. Con esa ventaja, desconectaron los jugadores en el segundo acto y el preparador ejecutó un par de volantazos tácticos, señalando a Sergi Roberto -entró en la reanudación y fue suplido en el tramo postrero- y ordenando catenaccio.

Así las cosas, en plena depresión del barcelonismo, Koeman compareció ante los medios. Y este fue su análisis del segundo cataclismo en menos de dos semanas -que podrían haber sido tres si a la derrota en casa ante el Granada se le hubiera unido el empate a tres que rozó el Valencia en Mestalla-: "A veces es dificilísimo de explicar. En la primera parte estuvimos bien, con intensidad y buen ritmo de balón. Hemos creado oportunidades para marcar. Y desde el principio de la segunda parte, empezamos a perder el balón, bajamos la intensidad y nos sorprendieron en varias jugadas. Y luego cuesta cambiar el chip, porque les das ánimos a los rivales y les dejas entrar en el partido. Y el Levante lo ha hecho bien ahí". "Para mí no hay otra explicación", subrayó.

Deslizó la responsabilidad de la debacle hacia sus pupilos. Criticando la falta de intensidad -evidente, por otra parte- de sus subordinados tras haber escuchado su charla en el intermedio. Y prosiguió: "Como entrenador, siempre eres el máximo responsable y yo me pregunto a mí mismo qué hemos hecho en el descanso. Porque hemos hablado de mejorar cosas defensivamente y mantener la intensidad. Y no lo hemos hecho. Como entrenador y staff técnico, estamos tocados. Teníamos el partido 0-2. No esperaba un empate".

Se marchó toda vez que repitió el descenso de intensidad de sus futbolistas como causa capital del resbalón. "A los entrenadores se les cuestiona siempre. Y entiendo perfectamente que haya preguntas", zanjó cuando le fue puesta sobre la mesas las dudas en torno a su continuidad. En esta ocasión, Koeman no desempolvó la teoría que ha venido usando desde que aceptara los mandos del primer equipo azulgrana. La teoría de la conspiración arbitral contra el Barça, con el VAR como brazo ejecutor, no cupo en esta fecha. De hecho, los locales discutieron con vehemencia una posible falta de Antoine Griezmann en la acción que desembocaría en el gol de Ousmane Dembèlè, que significó el 2-3 provisional.

Ante la fuga de Lionel Messi y Gerard Piqué tras el pitido final, le tocó a Sergio Busquets dar la cara. Al menos, no le endosaron el brete a Sergiño Dest, como cuando el estadounidense hubo de hablar tras el 8-2 que les metió el Bayern de Múnich en los cuartos de final de la pasada edición de la Liga de Campeones. El mediocentro, víctima principal de los desbarajustes tácticos que arrastra el equipo desde hace casi 10 años y que propicia que encajen más goles de los debidos sistemáticamente, ofreció su versión.

"Nos vamos con malas sensaciones porque lo teníamos difícil pero queríamos meter presión. No ha podido ser. Hemos tenido ventajas en el marcador pero, como ha pasado durante parte de la temporada, nos han hecho goles fáciles, nos han creado dificultades y el punto nos sabe a poco porque queda sentenciada LaLiga en nuestra contra", confesó el centrocampista. Subrayó que "no estamos precisos" en el cuidado de la posesión y recalcó que han patinado nuevamente por "culpa nuestra, de decisiones y de concentración".

Remató su análisis alegando que "nos hacen goles fácil". "Estuvimos un tramo de la temporada bien, porque estábamos con la chispita. Pero ya no estamos así. Nos hemos dejado muchos puntos para poder luchar por LaLiga. Matemáticamente no la hemos perdido. Y no ha sido por este partido, ha sido parte de la temporada", desglosó. Hizo estas declaraciones antes de conocer la dirección hacia la que apuntó su entrenador. Un técnico que, como le recuerdan en Mestalla, eligió disimular su responsabilidad y poner la diana en un problema que se ha vuelto endémico en el camarín azulgrana. Joan Laporta tiene más trabajo del que pensaba. Porque la reconstrucción no se puede limitar al banquillo.

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