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EDITORIAL

Puigdemont frustra la maniobra de Sánchez

miércoles 12 de mayo de 2021, 11:01h

El frenazo en las negociaciones entre ERC y JxCat había llevado a Pere Aragonés a amenazar con presentarse a la investidura para gobernar en solitario. El líder de los republicanos catalanes ponía así contra las cuerdas a Puigdemont, que intentaba colocar a sus consejeros en los puestos clave de la Generalidad y que podría quedarse fuera del Gobierno.

Pedro Sánchez, que no gobierna pero está al acecho de cualquier movimiento que refuerce su poder, maniobraba para obtener réditos al enfrentamiento entre los partidos separatistas. Su objetivo era dejar aislado y abandonado a Puigdemont a su suerte en Bruselas. Aunque lo niega con rotundidad, Salvador Illa, de la mano de Iceta, habrían estado negociando en secreto facilitar la investidura de Aragonés, reforzando de esta forma la alianza de Sánchez con ERC en Madrid.

La maniobra no era fácil para Aragonés, que tanteaba la posibilidad de ser investido con los votos de ERC, de En Común Podem, que ya los ha garantizado, y, probablemente los de la Cup. Con la abstención del PSC habría sido suficiente. De este modo, se evitarían nuevas elecciones, que es lo que Sánchez quiere evitar a toda costa porque le aterra que se celebren nuevos comicios con su partido desplomándose en todas las encuestas.

Habría sido positivo expulsar a Puigdemont de la política catalana. Pero el PSC corría el riesgo de apoyar, aunque fuera con su abstención, a un gobierno presidido por ERC, que en cualquier momento puede volver a las andadas secesionistas. Los gurús de La Moncloa hacían cábalas mientras Iceta negociaba a escondidas con Aragonés. Era una nueva maniobra de Pedro Sánchez, que no buscaba mejorar la vida de los catalanes, sino amarrar el apoyo de ERC en el Congreso de los Diputados, tan necesario en estos momentos de crisis de su Gobierno por el efecto Ayuso y la espantada de Iglesias. Porque el presidente del Gobierno está dispuesto a todo con tal de eternizarse en La Moncloa.

Pero el expresidente fugado, que pretende ser reconocido institucionalmente y controlar el nuevo Gobierno para sufragar su lujosa estancia en Waterloo, ha cambiado la estrategia. Así, JxCat ha cedido ante ERC y han formalizado un acuerdo de mínimos que contempla, entre otros puntos, separar el debate sobre la estrategia independentista y el de formar un nuevo Govern, que era uno de los problemas que impedía el acuerdo.

Puigdemont frustra así la estrategia de Sánchez y convierte, de paso, al PSC en una formación irrelevante en Cataluña.

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