www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ORIENT EXPRESS

Hablemos de Hamás

Ricardo Ruiz de la Serna
x
ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 16 de mayo de 2021, 19:22h
Actualizado el: 16/05/2021 19:51h

En estos días, se habla mucho de la responsabilidad de Israel. La operación Guardián de las Murallas ha traído de nuevo a la actualidad -aunque en realidad, nunca han desaparecido del todo- los tópicos de la izquierda antisemita. Se trata de presentar a Israel como un estado imperialista, militarista, racista, como asesino de niños, genocida. Son los temas que explotó durante décadas la propaganda soviética. Ahora, cobran nueva fuerza en beneficio de Hamás, la organización terrorista que lleva una semana bombardeando con cohetes a su vecino.

Hablemos, pues, de ellos.

Hablemos de Hamás.

Fundado en 1987, su carta fundacional (1988) cita al islamista Hassan El Banna - “Israel se levantará y permanecerá en pie hasta que el islam lo elimine como eliminó a sus predecesores”- para añadir más adelante que su objetivo es “alzar el estandarte de Alá sobre cada pulgada de Palestina”. El Movimiento de Resistencia Islámico es la rama de los Hermanos musulmanes en Palestina. Condena los acuerdos de paz con Israel. Proclama que toda Palestina es territorio islámico. Llama a la Yihad contra “los opresores”. Sus Brigadas Al Qassam disponen de unos veinte mil hombres aproximadamente. Que no les engañe el nombre “brigadas”. No tienen nada que ver con un ejército convencional. Son simplemente una organización terrorista.

Hoy el Movimiento de Resistencia Islámico controla la Franja de Gaza, un área de 365 kilómetros cuadrados habitada por algo más de dos millones de personas. En 2005, Israel se retiró de ella. En 2006, Hamás ganó las elecciones en la Autoridad Palestina. Se negó a reconocer el derecho de Israel a existir, a aceptar los acuerdos de Oslo y a renunciar a la violencia. En 2007, llegaron al enfrentamiento directo con Fatah, el partido socialista palestino que controla la OLP. Desde entonces, Hamás controla la Franja y no ha vuelto a haber elecciones. Estaban convocadas para mayo de este año, pero Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, las suspendió el pasado 29 de abril. Otro día habrá que escribir sobre esto.

Volvamos a Hamás.

En Gaza, donde manda la organización terrorista, falta de todo; en primer lugar, faltan libertad, derechos humanos, límites al poder del gobierno, medidas contra la corrupción y el restante conjunto de rasgos que hacen reconocible a una democracia. No hay elecciones libres. No hay libertad de expresión ni de información. Los palestinos de Gaza son, en realidad, rehenes de Hamás. Las instituciones políticas y los recursos económicos -entre ellos, los fondos que envían a la organización gobiernos árabes y la República Islámica de Irán- están al servicio de la guerra permanente contra Israel.

Observemos, por ejemplo, la extensa red de túneles que Hamás ha construido desde hace más de diez años. Los primeros datan de 2007. Están en la frontera con Egipto y se cavaron para sortear la frontera con el país de los faraones. Hoy se bromea hablando del “metro de Gaza” para referirse a las decenas de túneles que se adentran en territorio israelí. En total, suman unos cien kilómetros de caminos subterráneos. Los pasadizos sirven no sólo para atacar en Israel, sino también para secuestrar israelíes. Una vez se los llevan a Gaza, es casi imposible rescatarlos.

Hamás no diferencia entre uso civil y uso “militar” -perdonen el adjetivo los verdaderos militares- de un edificio. Desde los puestos de observación hasta las lanzaderas de cohetes están emplazados en los barrios, en edificios de viviendas, en plantas de oficinas, en colegios y hospitales. Hasta la UNRWA -la agencia de la ONU para los refugiados palestinos- ha condenado el uso de sus instalaciones para almacenar cohetes. En 2014, por ejemplo, la agencia encontró, durante una inspección, un arsenal de cohetes en un colegio vacío adyacente a otros dos colegios que albergaban a unos 1550 niños cada uno. Lejos de proteger a su propia población, Hamás la emplea como escudos humanos.

Hamás es causante de buena parte de la tragedia de los palestinos desde 1987. En lugar de construir colegios y hospitales, han cavado túneles para atacar a los israelíes. Lejos de aceptar que su vecino tiene derecho a existir -algo que hasta la OLP admitió- han empleado todos los medios a su alcance para hacerle la guerra. Gracias a la ayuda iraní, han sembrado el terror en las ciudades israelíes. A través de la Fuerza Quds, que mandaba el general Qasem Soleimaní, Teherán dotó a los terroristas de Hamás de armamento, entrenamiento y fondos. El armamento llegado de Irán y Siria ha completado un arsenal que Hamás nutre con cohetes fabricados en Gaza. Hoy Hamás puede alcanzar objetivos que están a unos 180 kilómetros del territorio que controla. Ya amenazan Tel Aviv.

Se dice que el sistema defensivo israelí -la Cúpula de hierro- intercepta la mayor parte de los cohetes. Es cierto, pero eso no aminora la responsabilidad de Hamás por su lanzamiento. Además, tampoco intercepta todos. Los terroristas han desarrollado una táctica que consiste en lanzar tantos a la vez que superen la capacidad de interceptación israelí. Las alarmas no dejan de sonar en las ciudades israelíes y todo el mundo vuelve el rostro al cielo para ver los estallidos en el cielo.

Hamás utiliza otras armas y tácticas desde terroristas suicidas hasta drones “suicidas”, desde la bomba-trampa al coche-bomba. A veces, inflige la muerte a sus propios ciudadanos, como cuando los cohetes quedan cortos de alcance y caen sobre Gaza matando a civiles palestinos a los que, después, presentarán como víctimas de las acciones israelíes. Otras veces, impide que se evacúen los edificios que Israel ha identificado como objetivos. Aprovecha que en un inmueble hay oficinas de prensa o corresponsalías extranjeras para utilizarlo con fines operativos: inteligencia, lanzamiento de cohetes, pisos francos, arsenales, etc.

La responsabilidad de Hamás en la tragedia palestina no termina en las acciones que han conducido a la Operación Guardián de las Murallas. Desde hace más de treinta años, ha hecho todo lo posible para impedir la paz en la región. Se ha puesto al servicio de Irán en la desestabilización de la zona. Ha tomado a su propio pueblo como rehén.

Hamás ha sido, en suma, una desgracia para los palestinos, para los israelíes y para la solución del conflicto.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (23)    No(1)

+
0 comentarios