Berlanga, el mejor de todos
lunes 08 de septiembre de 2008, 21:56h
Luis García Berlanga es al cine español, lo que el Quijote es a la literatura hispana. Como el que no quiere la cosa, nace en Valencia en 1.921. En seguida se viene a Madrid, conoce a María Jesús y se pone a hacer películas. Luis es un gran humorista, que se toma la vida a coña y el cine muy en serio. Conversador incansable, modesto a raudales y genialidad por un tubo. Lo empecé a tratar, allá por 1.963, con motivo de mi estreno EL CIANURO ¿SÓLO O CON LECHE? Hicimos una sinopsis argumental con el título de, EL SÁTIRO DE EXTREMADURA, que no pasó de eso. Berlanga, ya era el famoso director de BIENVENIDO, MISTER MARSHALL, en colaboración con Bardem.
Empezaba lo mejorcito del cine español. Era fácil ser amigo de Berlanga; divertido, culto y amante del humor negro. Enseguida ligo con Azcona e hicieron, lo mejor de lo mejor; PLÁCIDO y sobre todo EL VERDUGO, para mí lo más. Todo ello en 1.956. José Vicente Puente, fue el responsable de que mi amistad con Luis fuera persistente y hasta hizo, que se aficionara al teatro. A José Vicente, se le echa de menos, en estos tiempos de prensa del corazón. Él era un sabio de la vida social rosa. Inolvidables recuerdos; los domingos veraniegos, en la casa de la sierra de Vizcaíno Casas, con su mujer Ponesa y sus hijos, famosos años después. Allí ante la inevitable paella valenciana, Berlanga no tenía rival discurseando callado sólo por su mujer, la bellísima María Jesús, la única persona capaz de hacer enmudecer a Luis unos instantes.
Años más tarde, cuando se conocen Azcona y Berlanga y empiezan a colaborar, se convierten en la pareja de moda, llegando a eclipsar a Faviola y Balduino ¡Qué talento el de estos sujetos! ¡Qué manera de entender la vida y su circunstancia! ¡Qué cachondeo con la censura! Sentarse a conversar con ellos, era una lección magistral de sarcasmo a la española. Muerto Franco, hicieron LA ESCOPETA NACIONAL, una sátira de los residuos de la dictadura, con un invento de actor llamado Luis Escobar, un genio.
Ver rodar a Berlanga era un espectáculo. Daba la sensación, que era el tonto del pueblo, mandando a más de cien personas. Dejaba hacer a los intérpretes dentro de la situación y de los personajes, como si prescindiera del guión. De ahí esas películas corales maravillosas. Su éxito, en la humanidad de sus personajes, dentro de las situaciones más absurdas.
Berlanga en su vida particular es como sus películas, pero con más ternura. Escrupuloso y perfeccionista a la hora de rodar, sabiendo muy bien lo que quiere y cómo se debe interpretar. Por eso, su filmografía, tiene la excelencia de la obra pensada y bien hecha.
Hace unos años, fuimos a dar una conferencia, sobre la censura en el cinc y el teatro en San Fernando, cerca de Cádiz. La sala llena hasta la bandera, no dejó de reír ni de aplaudir las ingeniosidades de Berlanga, durante más de dos horas.
Me presentó a la muñeca de tamaño natural, que hizo para la película. Como era bellísima no hablaba, ni opinaba política, resultaba la mujer ideal. El erotismo de Luis, estaba basado en lo ridículo de la situación y el humor ante la cosa sexual. Quería ser pervertido y lo era sólo de forma vocacional. Luis inició su carrera influido por el neorrealismo italiano, evolucionó haciendo de la sátira social y política su arma contra el aburrimiento y la pedantería.
Luis como ser humano, está ahí, con la cabeza perfecta, ideando argumentos, para reírse de todos nosotros. Esto es cine. Esto es literatura. Es, ni más ni menos, Luis García Berlanga, el mejor de todos.
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Comediógrafo
JUAN JOSÉ ALONSO MILLÁN es comediógrafo
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