La realidad económica y social argentina es preocupante ya que la década pasada fue otra “década perdida”, porque el PBI por habitante cayó más del 15 por ciento. No será fácil, con una inflación de casi 50 por ciento este año, consolidar una sostenida recuperación no solo económica sino también social. Según OCDE demoraremos por lo menos cinco años en lograr que nuestro PBI recupere los niveles previos a esta pandemia. Estas estimaciones de la OCDE son preocupantes por el aumento en la pobreza y la indigencia en los últimos años, particularmente en el Conurbano que rodea la ciudad de Buenos Aires.
En la actualidad la pobreza afecta en Argentina a 20 millones de personas. El deterioro social y del nivel de vida de esta población es preocupante y creciente en los últimos años, ya que la economía dejo de crecer. Y año a año viene aumentando la pobreza. El Conurbano, que rodea la ciudad de Buenos Aires, y donde viven más de 11 millones de personas, lidera la pobreza argentina, Según las estadísticas oficiales la pobreza castiga a 51 de cada 100 habitantes en el Conurbano, mientras que en el resto del país afecta a 35 cada 100. .
El Observatorio de la Deuda Social (Universidad Católica Argentina) estima que la pobreza hacia fines del año 2020 cubría el 44,7 por ciento de la población total del país, pero atención, cada vez es mayor la diferencia en la magnitud de la pobreza según el nivel educativo alcanzado por el jefe del hogar, cuando los jefes de hogar no concluyeron el ciclo secundario la pobreza asciende a nada menos que el 61,2 por ciento, mientras que cuando por lo menos son graduados secundarios se reduce a 26,6 por ciento.
Es grave el peligro de una creciente segmentación social, entre quienes se incorporan capacitados a la nueva sociedad tecnológicamente avanzada y quienes quedan excluidos, y por lo tanto marginados de los beneficios del incremento global de la productividad. El crecimiento económico no depende hoy de los recursos naturales sino de la acumulación de capital humano. La mayor parte de los empleos creados en los últimos años requieren de estudios secundarios y universitarios, lo cual explica la creciente diferencia en la desocupación según el nivel educativo. El nivel educativo secundario se está transformando en el piso establecido por la mayor parte de las empresas para el reclutamiento de su personal.
Abatir la pobreza debe ser preocupación central de la política argentina, para lo cual es necesario – aunque no suficiente- definir un rumbo expansivo para nuestra actividad económica. No es posible abatir la pobreza sin crecimiento económico .y fortalecimiento de la educación con mayor inclusión social.