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Y DIGO YO

Vacunar, vacunar y, entre medias, indultar

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 08 de junio de 2021, 20:25h

No parece la mejor forma de administrar dos asuntos de obligada actualidad. Estando de acuerdo en que gestionar una pandemia no es cosa fácil, también deberíamos coincidir todos en que para eso están los que mandan. Para eso les hemos votado. La triste realidad es que ha quedado demostrado que este Gobierno, con Pedro Sánchez a la cabeza, solo está para las buenas noticias y se borra de las malas.

Cuando se presenta un problema, lo orilla, improvisa o lo despacha con un comité de expertos inexistente. Y qué se apañen las comunidades autónomas. Pero cuando la cosa es más fácil, entonces sí. Entonces aparece el jefe del cotarro, altanero y jactancioso, con todo su aparato propagandístico detrás para dejar constancia de la mejor de las sonrisas ‘profident’, perdonarnos a todos la vida y presumir de que tiene la solución mágica: vacunar, vacunar y, entre medias, si no hay muchos mirando, indultar. Este último, obviamente, es el otro asunto.

El Ministerio de Sanidad, como Moncloa, a lo suyo. El Gobierno no ha querido legislar cuando las CCAA se lo pedían con el final del estado de alarma. Estaban advertidos de que, después, la pelea sería con los Tribunales de Justicia de las distintas regiones, pero ni caso. Carolina Darias daba por bueno lo que se votó en un Consejo Interterritorial sin unas normas claras (cada uno dice y opina según conveniencia) incluso cuando las comunidades que se oponían representan la mayoría nacional.

Sucede que los hechos son tozudos y la Audiencia Nacional ha paralizado ya de forma cautelarísima las medidas restrictivas a la hostelería y al ocio nocturno del Ministerio de Sanidad, que se ha visto en la tarea de rectificar y dar por bueno lo que antes era perjudicial para la salud. Quizá no era tan malo o quizá no estaba bien estudiado y planteado. Ya saben lo que decía Groucho Marx: “Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”. Claro, a todos nos consta que éste se dedicaba a la comedia y el humor.

El caso es que si la cosa se complica con las restricciones y la negativa de las comunidades autónomas a cumplir las órdenes de la ministra Darias, ya no vemos a Pedro Sánchez por esos lares anunciando lo bien que está poniendo el Gobierno las vacunas. Daña su imagen. Prefiere estar con ERC y los indultos, que valorado como está ya por la sociedad de forma negativa, se ve que le importa menos o ya tiene asumido el coste electoral. También es verdad que no le queda otra. Se debe a quien se debe, porque, si no, se acaba el vivir en Moncloa y coger el Falcon o el Puma.

Ahora, el Gobierno está en recordarnos lo malos que son todos los que no apoyan el indulto a los presos de procés, la falta de sentimientos de la que hacen gala los que exigen que se cumplan la ley porque no se dan cuenta del "desgarro" que se produjo en la sociedad después de la declaración unilateral de independencia del 1 de octubre. Por eso, repetía una y otra vez la ministra portavoz, en tono dramático, ante cualquier pregunta sobre la medida de gracia que hay "heridas políticas difíciles de cicatrizar" y que el Ejecutivo de Sánchez está llamado a asumir su responsabilidad para "dejar atrás este episodio" y "restablecer los lazos afectivos". Vamos, que no le demos importancia y que nos vayamos olvidando del tema. De paso, qué mala es la oposición que no entiende este esfuerzo.

La verdad es que no sé si Oriol Junqueras, con su decisión de aceptar los indultos, rebaja el “suflé”, que dice ahora todo el mundo, porque el resto de sus socios en el Gobierno catalán siguen pensando única y exclusivamente en la amnistía. Así que, puede, quizá resulte, es probable que no sirva para rebajar nada que el presidente del Gobierno lleve la contraria a los jueces, la sociedad y hasta gran parte de su propio partido con los indultos.

Igualmente, es de esperar que el varapalo de la Audiencia Nacional a la orden ministerial de Carolina Darias sirva para que desde Sanidad, o mejor, desde Moncloa se dejen de tomar decisiones políticas cuando deben ser sanitarias y que la arbitrariedad se la guarden para cuando no haya una repercusión de salud y económica tan importante de por medio.

Ahora, la cuestión es si podrá usted vacunarse si su turno le pilla estando de vacaciones en otra comunidad autónoma. ¿Le preguntamos al Ministerio? ¿O preguntamos a Puigdemont, que parece que manda en el Gobierno más de lo que nadie pensaba?

Javier Cámara

Redactor Jefe de El Imparcial

JAVIER CÁMARA es periodista

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