Los medios de comunicación afines al sanchismo y el propio Pedro Sánchez, en su viaje a Iberoamérica...
Los medios de comunicación afines al sanchismo y el propio Pedro Sánchez, en su viaje a Iberoamérica, continúan manipulando la cuestión de los indultos. Pero no se trata de dilucidar si esos indultos son procedentes, si conviene crear un clima de concordia y conciliación, si se trata de un asunto de utilidad pública, si la crisis catalana exige el diálogo y las mesas de negociación.
La cuestión de fondo es otra. Pedro Sánchez se dispone a conceder los indultos a políticos encarcelados por sentencia unánime del Tribunal Supremo, convictos del gravísimo delito de sedición, porque así lo acordó con los partidos separatistas para que le otorgaran sus votos en el Congreso de los Diputados, primero para la investidura, después para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.
El entorno sanchista está adulterando la realidad incuestionable de unos indultos que son la factura a pagar por el do ut des. La envoltura del paquete con lazos de moderación y concordia es sencillamente una farsa. No se trata de conceder indultos por razones de humanidad o de concordia política. Se trata de pagar una deuda enmascarada y lo que es en estos momentos especialmente importante para Pedro Sánchez: seguir contando con los votos de los partidos separatistas en lo que queda de legislatura.
No pocos líderes de la oposición han caído en la trampa y han embestido la muleta tendida desde algunos medios de comunicación, contribuyendo al debate sobre si es conveniente o no la concesión de los indultos. La indecencia, la indignidad, la felonía es que Pedro Sánchez los va a conceder porque los partidos secesionistas votaron a favor de su investidura y necesita contar con los votos del separatismo en los dos años y medio que quedan para agotar la actual legislatura.