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EL ESCÁNDALO DE LAS EMPRESAS PÚBLICAS

viernes 11 de junio de 2021, 09:03h
Algunas de las empresas públicas españolas son necesarias y allí donde no llega la sociedad debe estar presente...

Algunas de las empresas públicas españolas son necesarias y allí donde no llega la sociedad debe estar presente el Estado. Generalizar conduce casi siempre al error. Pero la inmensa mayoría de las empresas públicas nacionales, autonómicas y municipales no son otra cosa que unos chiringuitos inventados por los partidos políticos para colocar en ellos a parientes, enchufados y paniaguados. El costo de semejante despropósito resulta abrumador y se paga con los impuestos casi confiscatorios con los que se grava a los españoles.

El escándalo se acrecienta a través de cada gobierno nacional, autonómico o municipal. Los partidos políticos se han convertido, en parte considerable, en agencias de colocación y la clase política, cada año que pasa más mediocre, se recrea en colocar e incluso en poner al frente de las empresas públicas a enchufados y simpatizantes sin importar el escándalo que despiertan en la opinión pública.

R.L. Vargas, en el diario La Razón, ha publicado un reportaje de investigación ciertamente revelador. Según el periodista, “políticos con dudosa capacidad ocupan las empresas públicas”. Y se refiere a las más potentes y prestigiosas. ¿Qué ocurre en las empresas públicas menores, inventadas sin otro objeto que emplear en ellas a los afines?

Vargas repasa Aena, Renfe, Navantia, Sepi, Loterías del Estado, Indra, Hispasat, Red Eléctrica, Correos, Paradores... El resultado es desolador. El análisis solo se refiere a los cargos presidenciales, casi todos políticos afines sin experiencia empresarial. Pero el enjambre de directivos de menor rango y de empleados innecesarios resultaría todavía más devastador si se ampliara la investigación.

La salud pública exige, en fin, un análisis a fondo de la tropelía producida en incontables empresas públicas y la necesidad clarísima de cerrar la inmensa mayoría de ellas y de exigir para el resto directivos capaces y con experiencia. El informe de R. L. Vargas me ha parecido un modelo de gran periodismo, que elogia al poder cuando el poder se lo merece, critica al poder cuando el poder se equivoca y denuncia al poder cuando el poder abusa. Y este último caso es el que concierne a un alto porcentaje de las empresas públicas nacionales, autonómicas y municipales.