www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Hay indultos e indultos

viernes 18 de junio de 2021, 19:45h

Muchas veces estoy comparando los hechos y los acontecimientos que se producían en la reciente historia de España y de Rusia (la Unión Soviética), desde el punto de vista de sus semejanzas, a pesar de la enorme separación geográfica entre ambos países. Citaré solo dos ejemplos muy relevantes.

El de la abdicación del último Zar ruso, Nicolás II, en 1917, con la proclamación de la República y la consiguiente Revolución Bolchevique, que fue realmente un Golpe de Estado a mano armada, que provocó una sanguinaria Guerra Civil que duró cuatro años y devastó todo el Imperio causando víctimas millonarias.

Y la abdicación del Rey Alfonso XIII de España, en 1931, con la proclamación de la República Española y la posterior llegada al poder del Frente Popular, dominado por los partidos marxistas, semejantes al “Bolchevique” ruso, y la posterior Guerra Civil, sangrienta y devastadora, que había durado unos tres años y no más solo porque el territorio de España era muchísimo más pequeño que el del Gran Imperio Ruso.

La única deferencia entre estos acontecimientos fue el resultado: en Rusia la guerra civil la ganó la izquierda comunista, estableciendo una dictadura para largos 74 años; y en España la guerra fratricida la ganó la derecha, imponiendo otra dictadura para 40 años.

El segundo ejemplo se refiere, precisamente, a la salida de estas dictaduras en España en 1978 y en Rusia en 1985, con sus respectivas “transiciones” y unas intentonas golpistas de parte de las fuerzas antidemocráticas: el 23 F en España en 1981, y el 19 de agosto de 1991en la Rusia (entonces todavía la URSS). A estos dos golpes he dedicado dos artículos seguidos en las páginas digitales de este periódico (27.02. 2021 y 09.03.2021)

El tema del presente escrito es el de los indultos: de uno que se había producido en Rusia y el otro que está a punto de consumarse en España. La semejanza de estos dos acontecimientos “hispano-rusos” es curiosa, por ello lo veo interesante comentarlo.

Los cabecillas que organizaron la intentona golpista en Rusia (URSS), en agosto de 1991, fueron juzgados por “la traición a la Patria”, un delito muy grave según el código penal ruso (soviético). Así fue calificado el intento de dar un Golpe de Estado, organizado y ejecutado por los más altos dirigentes del país, entre ellos el Vicepresidente de la URSS, el Ministro de Defensa, el Jefe de la KGB (policía política), el Ministro del Interior.

El objetivo principal del Golpe fue desbancar del poder al entones Presidente de la URSS, Mijail Gorbachov, y parar las reformas democráticas que él estaba llevando a la práctica. Los golpistas, que pertenecían a una élite política llamada la “nomenclatura”, aparte de no querer perder los privilegios y el control que tenían sobre la sociedad durante el régimen soviético, también estaban seriamente preocupados por la amenaza de la desintegración de la URSS, como estado “unitario”.

El peligro provenía de los movimientos nacional-separatistas, surgidos al son de la “Perestroika” en las Repúblicas que formaban la Unión Soviética. Es que la reforma del sistema político de Gorbachov incluía una profunda descentralización del poder a favor de los poderes regionales “republicanos”, lo que, según los golpistas, las élites “nacionalistas” estaban utilizando para separarse definitivamente de la URSS.

Y, precisamente, este argumento de defender la integridad del país, fue uno de los más decisivos para que el Parlamento ruso, en aquel momento todavía muy “pro soviético”, tomara la decisión de indultar, mejor dicho de “amnistiar”, a los golpistas después de un proceso judicial que había durado casi dos años y medio y produjo 144 tomos del expediente judicial.

A muchos diputados les han convencido las palabras de los principales acusados, especialmente del que durante la intentona golpista ocupara el puesto del Presidente del Soviet Supremo de la URSS (el parlamento), Anatóliy Lukiánov, pronunciadas en el juicio en la defensa propia y la de sus “camaradas” golpistas:

La creación del Comité para el Estado de Excepción (así se denominaba el órgano que los golpistas habían constituido para ejecutar el Golpe – B.C.) no fue ni un “putch”, ni un golpe. Si hubiese sido un “putch”, habría significado la destrucción de toda la estructura estatal existente. Pero todo fue respetado, tanto el Soviet Supremo de la URSS, como el gobierno y las otras instituciones. No se suprimió ningún órgano estatal. Así que, esto no ha sido un “putch”. Y tampoco un golpe. Porque ¿dónde se ha visto un golpe dirigido a conservar el régimen existente? Por tanto, hay que tener mucha imaginación para considerar la constitución del Comité de Excepción como un golpe de estado. ¿Y, entonces, qué fue? Aquello fue un intento, mal organizado, por determinadas personas para visitar al líder del país y convencerle de que no se podía firmar un Tratado. Allí estaban Boldin, Shenin, Varennikov y Plejanov (unos de los principales cabecillas golpistas – B.C.). Gorbachov les dio la mano a todos, y ellos se marcharon. La gente debe saber todo esto. Aquello fue un desesperado, pero muy mal organizado, intento de un grupo de máximos dirigentes del país para salvar a la URSS, un intento de unas personas que creían que el Presidente les apoyaría y que aplazaría la firma del proyecto de nuevo Tratado de la Unión que significaba la formalización jurídica de la destrucción del país soviético.

Lukiánov se refiere a la firma por el Presidente Gorbachov y los líderes de las nueve Repúblicas de la URSS, de un nuevo Tratado de la Unión, que iba a sustituir el que regía hasta entonces las relaciones entre las 15 repúblicas que formaban la Unión Soviética. Las seis de ellas no participaron en la elaboración de este Tratado y, de hecho, se quedaron fuera de la nueva Unión, rompiéndose así la “unión” y la integridad del país soviético, a lo que, precisamente, estaba apuntando el procesado Presidente del Parlamento soviético. La firma del documento estaba prevista para el día 20 de agosto de 1991 y la intentona golpista se produjo un día antes, impidiéndola.

Otro de los acusados, el principal artífice del Golpe, el Jefe de la KGB, Vladimir Kriuchkov, para justificar su actuación y de sus cómplices, aludió, incluso, a la amenaza exterior y al sentimiento patriótico:

Yo intentaba proteger a mi país de la destrucción y el derramamiento de sangre. Los Estados Unidos están planeando reducir la población de la URSS hasta 150-160 millones durante 25-30 años; establecer el control militar de la OTAN sobre el país, mientras el territorio de la URSS y sus riquezas se convirtieran en el patrimonio del Occidente”.

¿De verdad lo creía el “espía número uno” de la URSS este delirio o sólo lo había inventado para justificar su actitud anticonstitucional? – la respuesta se quedará en la conciencia de este individuo. Pero el impacto de su “testimonio” en la conciencia de los diputados del Parlamento fue claramente a favor de los golpistas.

No obstante, hay que reconocer que la preocupación de los golpistas por la integridad de la URSS pudo, en cierto modo, haber sido sincera y hasta se podía “comprender” sus intenciones de salvar la unidad de su país. El concepto de la “integridad territorial” figura como uno de los más fundamentales en el derecho internacional. La defensa a ultranza de la integridad territorial de cada país la juran los presidentes, los primeros ministros, los ministros y otros altos cargos gobernantes cuando toman la posesión de sus altos cargos y los militares hacen lo mismo, jurando la bandera nacional y prometiendo solemnemente a defender la integridad de su Patria contra los enemigos externos e internos. Así que la amnistía a los golpistas del 19A en Rusia se la puede justificar, de alguna manera, desde este punto de vista.

Lo que es imposible comprender y justificar es el indulto que el actual gobierno de España pretende conceder a unos golpistas que intentaron el 1 de octubre de 2017 proclamar “oficialmente” la independencia de Cataluña y su separación de España. O sea, romper la integridad de España como país.

Y esta es la diferencia principal entre ambos indultos (amnistías) en que yo quisiera fijar la atención del lector: en Rusia amnistiaron a los golpistas que, al fin y al cabo, intentaban “salvar” la integridad de su Patria, aunque emplearan los métodos anticonstitucionales, por lo que fueron juzgados; en España se pretende a indultar a unos golpistas que, todo lo contrario, pretendían romper la integridad del país, habiendo violado flagrantemente su Carta Magna.

Por tanto, no puede haber ni más mínima justificación para la aplicación de una “medida de gracia”, que significa un indulto, a los desagradecidos golpistas de la “nomenclatura” catalana, que pretenden a destruir la casa común de todos los españoles.

Y, quizás, a los gobernantes que están promoviendo este indulto, con un solo objetivo de mantenerse en el poder a costa de vender la unidad de España, si se atreven, finalmente, a conceder el indulto en cuestión, habría que juzgarlos, como se había hecho en su momento en Rusia, por “la traición, y con un agravante: “la destrucción del país”. Con que no habría un argumento suavizador, como fue en el caso “ruso”, para que los nuevos gobernantes españoles pudieran conceder un indulto a los actuales prevaricadores monclovitas.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (9)    No(1)

+
0 comentarios