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TRIBUNA

Del cinismo corrosivo de Sánchez

Martín-Miguel Rubio Esteban
viernes 02 de julio de 2021, 20:09h
Actualizado el: 07/04/2021 12:52h

Teodoro García Egea, Secretario General del PP, en el acto de clausura del Congreso provincial de su partido en Almería, afirmaba que nuestro “Estado de Derecho” molesta a Pedro Sánchez, que desearía gobernar sin esas molestas piedras en el zapato que constituyen lo que llamamos el Estado de Derecho, en general todo ese conjunto de leyes, ordenanzas y normativas con que desde los griegos se han intentado armonizar los intereses de cada uno con los intereses de la comunidad. Todo tirano se define por su falta de autocontrol político, por la transgresión perpetua de toda norma que moleste su mínimo capricho o deseo, la verdadera razón teleológica de su poder, cumplir los deseos personales por encima de los intereses de su esclavizado pueblo. Pedro Sánchez es un tiranuelo sin escrúpulos que desde hace ya dos años es un ácido que está corroyendo sin pausa nuestra Estado de Derecho. Su puro antojo, envuelto en pomposa nadería mentirosa, se convierte en razón de Estado. A Pedro Sánchez le molesta nuestro Estado de Derecho porque en el fondo el único compromiso moral y político que él tiene es con sus propios deseos de tiranía, pero la Democracia sólo vive en sus prácticas democráticas.

La Ley, como “magistratus mutus”, que diría Cicerón, domestica el poder político y lo civiliza, lo hace presentable, y encauza sus decisiones de acuerdo siempre al bien común y a los modales formales de una sociedad bien ordenada. Pero la turba patulesca de Ábalos, troquelado en el personaje de Torrente, y sus conmilitones practican el poder salvajemente, de manera silvestre, como elefantes voraces sin cornaca en una cacharrería que ha acumulado durante muchos siglos objetos preciosos, pero frágiles, que garantizan cosas como las libertades civiles, y valiosas normas ónticas, deónticas y procedimentales, que el ácido corrosivo del sanchismo bárbaro está destruyendo. El orden y la libertad democráticos dependen de la reconciliación dinámica que se debe dar entre las particularidades y la autonomía de cada hombre – también la del gobernante - con las exigencias de la vida en comunidad. El Estado de Derecho vendría a ser como el tutor institucional, una instancia abstracta que encarna una ética, que garantiza el autocontrol del poder político a través de la Ley. Pero la psicología de Pedro Sánchez responde a la visión de la ley que tenía Calicles: las reglas de la sociedad están diseñadas para impedir que los hombres satisfagan plenamente sus deseos. Y los deseos de Sánchez quieren ser la única fuente de todo orden social, aunque las maneras para satisfacer el deseo hodierno no coincidan para nada con los instrumentos hesternos o aún menos con los crastinos. Psicología de tirano de libro. Para esta visión caliclea remozada por Iván Redondo, la política es simplemente una batalla de intereses por el poder, pero que ignora las limitaciones reales, ya no éticas, en la capacidad de cualquier hombre para dominar a otros. Por otra parte, no podemos olvidar que la democracia es fundamentalmente un asunto de códigos y de procedimientos diseñados con el objeto de salvaguardar los derechos humanos y expresar la voluntad del pueblo a través de sus representantes electos, con una clara división de poderes que garantice que ninguno de ellos va a liquidar la libertad de los ciudadanos. Así pues, ¿se puede pasar a la tiranía desde una sociedad con cultura democrática? Se puede, pero no es fácil, hay que desmontar múltiples protocolos formales que dificultan que cualquier antojo de Sánchez se imponga. Pero Sánchez es perseverante y está haciendo los mayores daños a nuestra cultura democrática. Por lo pronto, bajo Sánchez se ha confirmado la vigencia de la naturaleza de las leyes desde el punto de vista y definición del escita Anacarsis. En España las leyes son ya las telas de araña con la consistencia suficiente para atrapar a las moscas pequeñas y a la oposición, pero está tan bien calculada la dureza de tal tela que no pueden atrapar a las moscas grandes, como Ábalos o Marlaska, o algún otro ministro, o ex-ministro frentepopulista, y aledaños de la jerarquía patulesca de este Estado. La naturaleza anacarsiana de las leyes ya supone un gran paso sin duda hacia la tiranía.

La capacidad de juicio y de prudencia del Sr. Sánchez está completamente obstruida por la pasión inmoderada de mando y la pasión ideológica. Un verdadero liderazgo presidencial ( Suárez, González, Aznar ) ofrece y promueve una comprensión histórica reconciliadora del país que revele cómo los hombres están siempre constreñidos por las circunstancias del momento, y que haga explicables racionalmente los errores del pasado, de suerte que integre a todos los ciudadanos mediante una interacción política abierta que haga posible a todos los españoles evaluar las circunstancias de este momento e identificar sus verdaderos intereses reales. Suárez y González tuvieron en cuenta tanto la fuerza de los deseos de paz que tenían los españoles descendientes de los dos viejos bandos de la guerra, como la influencia del contexto, las circunstancias y la experiencia. Yo creo que hoy ese liderazgo integrador, comprensivo con nuestra historia, conocedor de las claves de nuestro bienestar nacional y realista con el contexto en el que nos encontramos, podría ser perfectamente encarnado por Pablo Casado, sin duda toda una esperanza que esperemos esté próxima para el bien de España.

Martín-Miguel Rubio Esteban

Doctor en Filología Clásica

MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín

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