Entre las varias maniobras subterráneas que el Gobierno sanchista de Frente Popular ha puesto en marcha, se encuentra el control...
Entre las varias maniobras subterráneas que el Gobierno sanchista de Frente Popular ha puesto en marcha, se encuentra el control del poder judicial. Los medios de comunicación afines, un día sí y otro también, se dedican al desprestigio de la Justicia española a través de tertulianos ignaros pero implacables. Las organizaciones judiciales tienen conciencia clara del acoso al que están sometidas.
En la clausura del World Jurist Association, el Rey de España ha subrayado la necesidad de mantener la firme defensa de la Constitución como norma suprema; la constante preocupación por interpretarla de manera adecuada para que despliegue su doble condición jurídica de límite al ejercicio del poder y garante de los derechos de los ciudadanos. La Constitución en las naciones democráticas desempeña una función política fundamental: ser verdadero instrumento de integración social, marco inclusivo en el que la sociedad se refleje, en el que el pluralismo político se garantice y en el que la esperanza de un futuro mejor se preserve.
La Constitución, según el Rey, significa la convivencia ciudadana en paz, justicia y libertad, para que los Derechos Humanos sean respetados con la máxima dignidad y eficacia. El sector comunista del Gobierno español y varios de sus aliados estudian cómo limitar el Tribunal Constitucional para esterilizar su acción jurídica. El Rey, garante final del Estado de Derecho, ha defendido con valor y con razones incuestionables la Constitución y el Tribunal Constitucional que lo interpreta desde la independencia y el rigor jurídico frente a los que pretenden derribar la democracia española y nuestro Estado de Derecho.
Bien, en fin, por Felipe VI. Desde la prudencia y la serenidad políticas, el Rey, consciente de los problemas que agobian a España, dice siempre que le es posible verdades que alertan a muchos, en defensa del bien común de la ciudadanía española.