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Ensayo

Gaizka Fernández Soldevilla: El terrorismo en España

domingo 18 de julio de 2021, 19:14h
Gaizka Fernández Soldevilla: El terrorismo en España

Cátedra. Madrid, 2021. 440 páginas.18 €. Libro electrónico: 12,49 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

En El terrorismo en España. De ETA al Dáesh, Gaizka Fernández Soldevilla nos brinda una obra mayúscula e imprescindible para entender un fenómeno que encierra máxima complejidad como es el terrorismo, concepto que define en los siguientes términos: “Un tipo de violencia que busca un efecto psicológico, político y simbólico superior al de los daños materiales y humanos directamente producidos por sus atentados” (p. 21).

El autor realiza un recorrido cronológico en el que disecciona de manera ordenada y rigurosa cómo la barbarie terrorista ha actuado en nuestro país a lo largo del siglo XX y primeras décadas del XXI. En este sentido, toma como punto de partida el año 1960 (atentado que costó la vida a la niña Begoña Urroz). Asimismo, en todos los capítulos abundan referencias a especialistas en la materia, sin olvidar que al término de los mismos elabora el perfil humano de algunas de las víctimas.

No es la primera vez que el Fernández Soldevilla encara este objeto de estudio. En efecto, a lo largo de su solvente trayectoria académica e investigadora nos ha acercado a través de diferentes publicaciones la actuación y rasgos distintivos de varios grupos terroristas, en particular de ETA. En la obra que tenemos entre manos da un paso más y aborda otras organizaciones (de extrema derecha, de extrema izquierda y religiosas) que han operado en España, enfatizando dos aspectos íntimamente relacionados. Por un lado, que la opción de la violencia fue una decisión plenamente racional. Por otro lado, que ninguna de ellas logró sus objetivos, aunque sí generaron sufrimiento, un reguero casi interminable de víctimas y, en el caso concreto de ETA, consiguió eliminar cualquier posibilidad de pluralismo político en el País Vasco durante los años setenta, ochenta y noventa, de tal manera que el discurso abertzale se hizo hegemónico mientras las voces críticas se acallaban” (p.128).

En íntima relación con la idea anterior, el autor no olvida a las víctimas. Por el contrario, su presencia permea a lo largo de todo el libro, reivindicando su carácter como referentes éticos y morales. Fernández Soldevilla acierta a la hora de insistir en el desamparo y en la indiferencia que sufrieron por parte tanto de la sociedad como de las instituciones públicas. De hecho, este déficit sigue sin solventarse del todo a día de hoy, ya que, citando un informe elaborado por Carmen Ladrón de Guevara para la AVT, todavía no se ha condenado a los autores materiales de 307 asesinatos perpetrados por ETA, 37 por los GRAPO y 18 por células yihadistas […]. En definitiva, una de las características del terrorismo en España ha sido su impunidad” (p. 406).

Desde un punto de vista cuantitativo, ETA ha sido quien durante mayor tiempo desafió al Estado de Derecho, de ahí que el autor le dedique un espacio más amplio en la obra. En este sentido, deja sentadas algunas premisas fundamentales, la principal de ellas, que fue una organización independentista y antiespañola: “Gran parte de la ciudadanía identificó a las víctimas de ETA con el franquismo, por lo que los actos violentos de la organización, si no justificados, al menos eran comprendidos(p.84).

En efecto, el mayor número de víctimas mortales provocadas por ETA tuvo lugar a partir de 1975, conviviendo durante unos años con el terrorismo de extrema izquierda (FRAP, GRAPO) y de extrema derecha, al que adecuadamente el autor diferencia del terrorismo de Estado. Al respecto, este último nunca se dio en España ya que “el terrorismo de Estado implica el empleo sistemático de la violencia política contra su propia ciudadanía por parte de un gobierno que busca atemorizar, neutralizar y erradicar cualquier tipo de disidencia o minoría” (p. 249). Sin embargo, la existencia de un terrorismo parapolicial, además del daño causado a nuestro Estado de Derecho, ha sido instrumentalizado tanto por el nacionalismo vasco radical como por ciertos sectores del nacionalismo moderado para menospreciar a la democracia española mediante un ejercicio de cínica equidistancia.

Con todo ello, como hemos señalado en los párrafos previos, el terrorismo ha ocupado un lugar protagonista en nuestra reciente trayectoria como nación, en particular durante la Transición, irrumpiendo en ese momento organizaciones más desconocidas para el gran público (MPAIAC, Tierra Lleunesa, Andecha Obrera, Terra Lliure, Comando Valeriano Martínez...) sobre las cuales ETA hizo en muchos casos de “hermano mayor”, suministrando armas o adiestrando a sus miembros. La falta de apoyo social y la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado provocaron su gradual desaparición.

En definitiva, una obra escrita desde el rigor científico en la que su autor analiza la presencia del terrorismo en España y ofrece reflexiones en las que enumera lecciones que nos ha dejado el pasado en forma de amnistías (que lejos de solventar un problema, lo acentuaron), sin olvidar la importancia de la historia como herramienta fundamental para construir y escribir el relato.

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