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ORIENT EXPRESS

Operaciones iraníes en Europa

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 18 de julio de 2021, 19:56h

Esta semana se ha publicado que la oficina del FBI y otros organismos están investigando a cuatro iraníes a los que se acusa, entre otros delitos, del intento de secuestrar a la famosa periodista y opositora iraní Masih Alinejad. El plan, según la fiscalía, consistía en raptarla, sacarla de los Estados Unidos clandestinamente y dirigirse a un país americano desde el que se la pudiera trasladar a Irán, donde su destino, como dice la denuncia, “hubiese sido incierto en el mejor de los casos”. Los investigadores han obtenido indicios de vigilancias, seguimientos y otras acciones previas al secuestro. Sobre los denunciados, pesa también la acusación por otros delitos como la violación del régimen de sanciones, lavado de dinero y otros conexos. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán, Saeed Khatibzadeh, ha desmentido las acusaciones afirmando que carecen de base y que son “ridículas”.

No sería la primera vez que el régimen iraní secuestra a opositores en el extranjero. En ocasiones, los servicios secretos de Irán han logrado engañar a la víctima para sacarla del país donde estaba segura y llevarla a otro lugar donde pudieran atraparla. Al también disidente y periodista Ruhollah Zam, que vivía en París, lograron capturarlo en 2019 y lo ahorcaron en diciembre de 2020. Su canal de Telegram, Amadnews, había sido crucial en el desarrollo de las protestas de 2017 y 2018 contra el régimen de los ayatolás. Es razonable pensar que a su colega Masih Alinejad le hubiese esperado el mismo final. Los periodistas, los opositores y los activistas de derechos humanos están entre los principales objetivos de los servicios iraníes tanto en su país como en el extranjero.

Europa no es una excepción.

Por ejemplo, los servicios de inteligencia de los Países Bajos (VSB) han advertido expresamente, en su informe anual de 2020, de la vigilancia a que está sometida la diáspora iraní por parte de los agentes de Teherán, que recopilan información sobre sus miembros tanto a través de informadores como mediante el espionaje informático. La inteligencia neerlandesa ha identificado casos en los que los espías iraníes han tratado de obtener información personal y de viaje relativa a disidentes con la finalidad de controlar sus movimientos. En ocasiones, los han presionado o han influido sobre sus respectivas comunidades para que los presionasen.

El Servicio de Seguridad Sueco ha recogido, en su informe de seguridad de 2020, las actividades de agentes iraníes dirigidas a refugiados y grupos considerados una amenaza para el régimen. Al igual que en los Países Bajos, los vigilan y controlan sus actividades. La inteligencia sueca indica que, para Teherán, los grupos de exiliados son considerados una amenaza interna situada fuera de las fronteras de Irán. En ocasiones, los servicios secretos iraníes han utilizado Suecia como base para la planificación y la preparación de acciones contra sus objetivos.

Estas acciones de agentes iraníes contra opositores en Europa tampoco han pasado desapercibidas para las agencias de seguridad de la República Federal de Alemania. La de Renania-Palatinado indica en su informe de 2020 que tanto el Ministerio de Información como la Fuerza Quds, la unidad iraní dedicada a operaciones especiales, actúan en Alemania. La agencia del Land de Baviera indica que las operaciones iraníes se dirigen, entre otros objetivos, contra la comunidad judía y contra personas y bienes israelíes, así como contra sus simpatizantes.

En Bélgica, en febrero de este año, un tribunal condenó a Assadollah Assadi, un diplomático iraní acreditado en Viena. En realidad, se trataba de un agente secreto. Junto a tres cómplices, Assadi planificó en 2018 un atentado con bomba contra una organización opositora, que, finalmente, resultó frustrado. Lo han condenado a veinte años de prisión. Naturalmente, la República Islámica de Irán considera esta condena contraria a Derecho.

A propósito de la condena a este diplomático en Bélgica, los eurodiputados Javier Zarzalejos y Milan Zver formularon una pregunta parlamentaria al Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell. Los eurodiputados denunciaban el uso torcido que el régimen de Teherán hace de la inmunidad diplomática, que emplea para encubrir el terrorismo de Estado, y advertían de la falta de reacción tanto del servicio exterior de la Unión como del Alto Representante. Zarzalejos y Zver preguntaban si el Alto Representante pensaba reaccionar ante las prácticas de terrorismo de Estado de Irán, si va a tomar medidas para evitar actividades terroristas iraníes en el futuro y cómo pretende el Alto Representante garantizar la seguridad de la Unión y de sus residentes frente a esas actividades.

El Alto Representante respondió indicando que Assadi estaba incluido en la lista de terroristas de la Unión Europea desde enero de 2019 junto con otros miembros de la inteligencia iraní y que, como parte de la política de la Unión hacia Irán, el Alto Representante seguirá planteando estos graves incidentes a las autoridades iraníes al tiempo que valora todos los instrumentos de la Unión Europea a su disposición.

Me temo que la respuesta de la Unión es algo insuficiente.

El intento de secuestro de Masih Alinejad en Nueva York responde a una estrategia mundial de vigilancia y acciones contra los periodistas, los opositores, los disidentes y los activistas de derechos humanos en todo el mundo. La Unión Europea se jacta de ser un espacio de seguridad y derechos para todos sus habitantes, pero cuando se trata de controlar e impedir las actividades de los agentes iraníes contra los opositores y sus simpatizantes, su respuesta parece tibia.

Afortunadamente, los Estados siguen teniendo competencias en materia de seguridad de modo que, como ha sucedido en Bélgica, puede haber condenas. Los servicios de inteligencia de los distintos Estados son conscientes de las actividades iraníes no sólo en el ámbito del espionaje nuclear, sino también en el del terrorismo de Estado contra los opositores. Casos como el del Ruhollah Zam pueden repetirse en nuestro continente.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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