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TRIBUNA

Cuba es una dictadura

Juan José Vijuesca
miércoles 21 de julio de 2021, 19:45h

El poeta Rilke estaba en lo cierto. La niñez y la infancia, son nuestra verdadera, y única, patria. A partir de ahí siempre habrá quienes tratarán de ultrajarnos la concordia a base de ideologías tan rancias como debilitantes. Son las mismas ideas de caudillos entreverados en pensamientos y guardados en formol como si el tiempo y las libertades de las nuevas generaciones tuvieran que conformarse con vivir haciendo colas de pan y donde expresar opiniones a favor de la democracia y los derechos humanos puedan suponer encarcelamiento o exilio. Alto y claro diré que hoy en día, Cuba es una dictadura. Tan solo cuatro palabras.

Permitan que reproduzca un fragmento de una carta de Fidel Castro escrita a Hugo Chávez y juzguen ustedes.

“El poder del pueblo está muy cerca, los pobres son mayoría y tienen poca memoria. Inyéctales desesperanza y acusa al pasado, a la democracia de todos los males, mantente en línea permanente con tu pueblo, identifícate con ellos.

Tu verbo es simple, eso les llega muy bien pues tú tienes la salsa que hace falta, emocionales, tómalos en cuenta, aprende a manejar la ignorancia, el verbo debe ser encendido, de poder y poder. A los que se opongan siémbrales delitos, eso los descalifica para siempre. Por todos los medios mantén mayoría en la asamblea. Mantén a tu lado como mínimo a la fiscalía y al tribunal.

Compra a todos los militares, con ropa y equipo, todos los que tengan comandos ponlos donde hay bastante dinero. Corrómpelos para lograr felicidad”.

Anclados en dictaduras totalitarias hay países que aún mantienen idéntico yugo que identifica el carácter marxista-leninista tan rancio en sus ideales como descompuestos en justicia social. De ahí que nada de extraño tenga que miles de manifestantes hayan salido a las calles de toda Cuba en lo que se puede considerar la primera protesta masiva en contra del anclado régimen desde que triunfara la Revolución allá en 1959. Si entonces aquello tuvo explicación con tal de echar al dictador Batista con la esperanza de instaurar una democracia, lo cierto es que esta nunca llegaría. Hoy, después de 62 años las nuevas generaciones no se inmolan ante el drama existencial de pasar hambre y con una brutal escasez de medicamentos y productos de primera necesidad. Ya no transigen con un régimen totalitario y eso es lo que subyace en esta nueva andadura.

España debería hacer más. Es el momento idóneo para intervenir ante el cisma social y económico que ha llevado al pueblo cubano a la miseria más absoluta. Un país en permanente catarsis propia del comunismo: pobreza, opresión y muerte. El intervencionismo del Régimen es total y la falta de libertades cercena la vida pública y privada en aras de un poder omnívoro más entregado a mutilar la voz y la dignidad de pueblo que a instaurar el bienestar social y el progreso; pero ya sabemos que eso es una utopía cuando el totalitarismo y la represión más cerval se impone como mecanismo de convivencia.

Insisto en lo de España porque este Gobierno tan tibio como incapaz de ejercer política de altura no está para este tipo de cosas, salvo que el problema lo fuera un país en donde la dictadura se tratara de derechas y se estuvieran cometiendo análogas impiedades como las de Cuba. Otro gallo cantaría, pero esta moderna religión marxista tan aseada ella con sus opulentos ejemplos del buen comer y del mejor vivir -caprice des dieux, que dicen los franceses-, resulta que no comulga ni con sus propias patrañas. Inviable, por tanto, que estos policromados actores de la mentira renuncien al caviar iraní o al beluga ruso del mar Caspio, por poner simples ejemplos gourmet tan de corte soviético. Mientras tanto que al pueblo cubano le vayan dando con su afamada hipérbole de quejarse de vicio. Solo falta que algún iluminado de este nuestro Gobierno lo remate diciendo que el problema del pueblo cubano es que están viviendo por encima de sus posibilidades.

Pues cuidado porque las nuevas generaciones cubanas están hartos de tirar para adelante, hasta que el cuerpo aguante, y no guardan resignación ante el destino que les cayó en gracia. Este es otro ADN y otro momento como corresponde a los nuevos tiempos; así pues, que alguien me explique de quien es la patria cuando la infamia de un gobierno dictatorial sirve para someter a la pobreza esclava, a menos que vayan allí y les digan que ahora se trata de la matria. En fin, qué importante es llamar a las cosas por su nombre: ¿Es Cuba una dictadura? Sí, qué pasa.

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