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Copa Libertadores. Las terribles imágenes que acabaron con Boca Juniors en comisaría

Copa Libertadores. Las terribles imágenes que acabaron con Boca Juniors en comisaría
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viernes 23 de julio de 2021, 08:37h
Los futbolistas y cuerpo técnico del club argentino atacaron a las fuerzas de seguridad en Brasil.

Un leve empujón y un fuera de juego más que ajustado. Esas dos discutidas acciones derivaron en el uso del VAR. Y en decisiones arbitrales que anularon dos goles a Boca Juniors, club que acabaría eliminado en su cruce de octavos de final de la Copa Libertadores ante el Atlético Mineiro. Los argentinos sufrieron del rigor de la tecnología y entendieron como una injusticia flagrante lo vivido. Hasta el punto de montar en cólera al término del encuentro de vuelta.

Los pasillos del estadio Mineirao de Belo Horizonte asistieron a una trifulca lamentable entre futbolistas y entrenadores del conjunto Xeneize y las fuerzas de seguridad del recinto brasileño. Las cámaras interiores de las instalaciones recogieron instantes de las escaramuzas que se dieron cuando la delegación visitante trataba de acceder, por la fuerza, a la sala en la que el cuerpo arbitral realiza su trabajo de revisión de las jugadas polémicas.

Además, otras tomas mostraban cómo algunos de los integrantes de la plantilla de Boca regresaban a su vestuario con severos problemas de respiración. Según se ha desvelado en algunos medios argentinos, los agentes detonaron gases lacrimógenos contra los jugadores arrebatados. Redondeando un panorama que volvió a tirar por tierra la imagen del balompié en América.

Y la cosa no quedó ahí: algunos de los futbolistas del Xeneize tuvieron que pasar por comisaría para prestar declaración ante lo acontecido. Y la delegación representante de la Bombonera perdería el vuelto de vuelta por el incidente provocado. Hasta es punto llegaría una explosión violenta, incontrolada, que evidenció la peor cara de nombres como el técnico Miguel Ángel Russo, el capitán Carlos Izquierdoz, el veterano Marcos Rojo o los regateadores Pavón y Sebastián Villa.

Así las cosas, Boca aterrizaría en casa con la derrota por 1-3 en los penaltis -tras haber firmado dos empates sin goles ante el Mineiro-. Con la factura de haber agredido a dirigentes y jugadores del equipo brasileño, habiendo atacado a miembros de seguridad y destrozado parte de equipamiento del estadio. La Policía Militarizada les dispersó como pudo y detuvo por desacato a varios integrantes de la plantilla. Y el presidente del combinado local, Sergio Coelho, fue retratado lanzando dos botellas de agua.

Conmebol cancelaría la rueda de prensa posterior al partido. Y anunció que elaborará la relación de sanciones en cuanto finalice el análisis de las imágenes. Pero Boca no se contentó con la revuelta sembrada en el estadio. Su máximo dirigente, Jorge Amor Ameal, ha emitido un comunicado que empieza así: "El Club Atlético Boca Juniors, institución de 116 años de historia, sufrió en esta serie de Copa Libertadores ante Atlético Mineiro dos fallos inexplicables anulando goles lícitos que destruyeron el espíritu deportivo del torneo más prestigioso del continente".

"Hoy nuestros socios, hinchas, jugadores y cuerpo técnico han sido perjudicados de forma alevosa, interpretando de manera maliciosa e intencionada la tecnología VAR. Lo acontecido marca un hecho sin precedentes, por ser el único caso en donde ganando los dos partidos de la serie un club queda eliminado de la competencia. Situaciones como las vividas en las últimas jornadas dejan en manifiesto el manejo tendencioso de nuestro fútbol continental", prosigue el texto.

Y deja esta reflexión: "Tampoco podemos dejar pasar el hecho que desde la máxima autoridad del Club Atlético Mineiro se fogoneó con expresiones violentas y amenazantes durante varios días hasta llegar a los lamentables hechos en los que fueron damnificados físicamente nuestros jugadores, cuerpo técnico y dirigentes, quienes tuvieron que estar demorados por más de 12 horas en situaciones lamentables con el fin de no romper la burbuja sanitaria". "Una vez más hemos sido perjudicados por decisiones que poco tienen que ver con lo deportivo y mucho con el manejo arbitrario de una competición que no lo merece", concluye. La mecha está prendida.

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