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DESDE ULTRAMAR

Tokyo 2020: alerta, hospitalidad y anfitrionía

Marcos Marín Amezcua
jueves 22 de julio de 2021, 20:01h

“La esperanza ilumina nuestro camino” es su lema de relevos antorchistas, ya algo lejos del United by Emotion original. Cuán atinado el primero para unos JJ. OO. tan complejos. Cuando pregunté hace unos meses a mi amiga Luz de León cuál vocablo define la quintaesencia japonesa, ella, mi lazarillo en esos menesteres de acercarme a la riquísima cultura en la que vive y oscila, apuntó decidida: “hospitalidad”. De ahí que también intitule y testimonie así esta entrega puntual.

Y finalmente, han llegado. A tirones y empujones, aquí están ya los pospuestos Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 a verificarse este verano de 2021. La justa olímpica se desahoga bajo las condiciones más adversas posibles. La Ekecheiria, la afamada y milenaria tregua olímpica, no la secunda el COVID-19 y desafortunadamente, eso deslucirá las esperadas competencias que, desde luego, para amplios sectores tienen la triste sinrazón de efectuarse, no obstante que también vale que ha sido un proyecto ambicioso largamente acariciado e imaginado –en condiciones muy diferentes– y reconozcamos que los organizadores están en alerta en todo con las medidas extremas de sanidad. La cita olímpica que implica tantos sueños de los participantes, cosa nada menor, así como existen tantos contratos millonarios diversos de por medio, no va exenta de contagios ni sobresaltos y esperanzas. Todo. Anhelaría que nuestro ánimo fuera tan estupendo como los magníficos promos deportivos de Televisión Española que, rotundos, homenajean al anime japonés. Felicitaciones a Arsenio Cañada y a todo su equipo por esa gran iniciativa. Y lo que falta verlos en su ingente esfuerzo.

Ya sabe que yo no secundé la candidatura tokiota ni la de Madrid, solo porque me gustaría que los Juegos se rotaran entre más países. Y ciudades. Ganó Tokio –que desde el inicio auguraba grandes proezas– y cierro filas con la capital japonesa en este trance, porque tanto mejor que sea tal la que pilotee el Olimpismo en estos momentos críticos. La inaudita postergación de los JJ.OO. en tiempos de paz quede para los anales de estos certámenes, como sus bonitas mascotas Miraitowa y Someity. Que la entusiasta participación de los deportistas asistentes sea premiaba con su salud, antes que nada, pues Tokyo 2020 será una prueba de fuego para lo multitudinario en lo venidero. Deportivamente, los Juegos están sujetos a ciclos de entrenamiento impostergables para un atleta y para todo el complejo Movimiento Olímpico. Eso cuenta. Geopolíticamente, acaso pueda más la gloria olímpica – suma de despliegue, poderío, negocio– sí, que otras consideraciones. Los competidores desde luego que optan por lo deportivo, pese a que también ciertos figurones prefirieron declinar, aduciendo diversas razones.

Posponer o cancelar los JJ. OO. de nuevo era ya insostenible y más ruinoso. Por eso es loable el actuar de Japón soportando su compromiso, sin soslayar los elevados costos sin público y de patrocinio menguado, en consecuencia. Más el alto riesgo infeccioso. Nos emociona la entereza japonesa, su decidido carácter, aleccionamiento y meticulosidad; nos apasiona una vez más su sentido de la responsabilidad y su deseo genuino de conseguir cuánto se proponen, reconociendo el ingente esfuerzo que está emprendiendo Japón para llevar a buen puerto este importantísimo compromiso adquirido. Solo podemos aplaudírselo.

¿Qué se dice en Japón? Contamos con la enorme fortuna y es para mí un honor inconmensurable el invocar las voces que desde el archipiélago nipón nos pueden contar sus impresiones sobre el acontecimiento que está por iniciarse. Aquella que tanta ilusión nos ha prodigado al consagrarse oficialmente esa candidatura en el Maracaná de Río en aquella ceremonia de clausura de 2016, hace ya un lustro. Así, comparto las inestimables palabras de mi amiga residente Luz de León, quien apunta: “Poco a poco se va sintiendo un ambiente de fiesta por los Olímpicos. Aunque hay mucha incertidumbre, los japoneses están listos para apoyar a sus atletas y dar la bienvenida a los participantes extranjeros. En la ciudad de Kumamoto somos anfitriones de las selecciones de Alemania e Indonesia. Algunas escuelas han recibido la visita virtual de los deportistas olímpicos. Esperamos que estos Juegos Olímpicos traigan esperanza para todo el mundo. Estaremos apoyando a nuestros atletas olímpicos, japoneses y mexicanos”.

Mi amigo Toshihiro Akizuki nos precisa: “Queríamos hacer OMOTENASHI para visitantes y jugadores. OMOTENASHI es la hospitalidad japonesa. Desafortunadamente, debido al COVID-19, no podemos invitar a los foráneos a que vengan a los Juegos Olímpicos de Tokio. Pensé que los Juegos Olímpicos de Tokio eran una oportunidad para que personas de todo el mundo entendieran bien Japón. En este momento, quiero que usted apoye los Juegos Olímpicos en la televisión y visite Japón después del COVID-19”.

Evelyn Odo Martínez, residente en Japón desde 2006, anota: “Tokyo 2020+1 ha sido todo un reto para Japón y para el Comité Olímpico. Los juegos que una vez le llenaron de ilusión y alegría al pueblo japonés se volvieron un terrible dolor de cabeza a causa de la pandemia. Aún hay personas que se oponen a que se celebren las Olimpiadas, pero la mayoría de la gente está ya lista para apoyar al equipo nacional detrás de la pantalla. Son unos Juegos Olímpicos silenciosos, no se ve la algarabía en la tv. o por las calles; simplemente, no es momento para hacerlo así. Es también una lástima que Japón no podrá abrir sus puertas al turismo; sin embargo, Japón es un país que sabe ser muy buen anfitrión y a pesar de todas las limitaciones con las que se celebrará la justa deportiva, estoy segura de que hará todo lo posible para que ésta sea inolvidable y muy emotiva. De Tokyo 2020+1 enfocado en la esperanza y la unidad mundial, dejémonos sorprender y disfrutar bajo esta nueva modalidad de Olimpiadas sin pensar en el qué hubiera sido”.

Evelyn añade: “Cuando se decidió aplazar las Olimpiadas para este año, anunciaron que el nombre de Tokyo 2020 no cambiaría y empezaron a promocionarlo como Tokyo 2020+1. En el lenguaje japonés hay una expresión que usan mucho y es “plus alfa” y que significa “algo extra, positivo”. Quiero pensar que ese +1 (plus one [más uno]) hace alusión a ese algo extra y positivo. En estos días te puedo decir que se usa Tokyo 2020 o Tokyo 2020+1, indistintamente”.

Cierro con el valioso testimonio de Natsuki Mariana Yuzawa De León, mexicana-japonesa, estudiante universitaria, tokiota, quien expresa: “Banderas, pósteres, pantallas, etc. La ciudad está llena de publicidades de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, no se siente mucha alegría ni emoción. Se siente que el gobierno nos está dejando atrás. Como que ni nuestra opinión ni nuestro apoyo se necesitan. Estos Olímpicos se van a celebrar con bastante sacrificio e indiferencia. He escrito cosas negativas. Pero, por otro lado, es verdad que la gente espera positivamente este festejo. Cuando fui a ver el reloj de cuenta regresiva, no muchas, pero algunas personas estaban tomando fotos allí. Esto significa que muy profundamente la gente está esperando los Juegos Olímpicos con emoción”.

Algunos apuntamientos más: nos entusiasma y deslumbra la alta tecnología aplicada en Tokyo 2020 a cuanto detalle los engloba: medallas, Villa Olímpica, filtros, medios, transmisión… A la nueva vicepresidente del COI, la arubeña Nicole Hoevertsz, se suma la coincidente dupla de mujeres como en Atenas 2004: una titular del comité organizador (Hashimoto Seiko) y la alcaldesa tokiota (Yuriko Koike). Y que la nueva sede de Brisbane 2032 tome nota al detalle de todo lo realizado. Un tiempo de sobra para pensarnos mejor si es hora ya de atajar el gigantismo y la parafernalia desbordada. Como mexicano apostillo que Japón ha dado todo el apoyo a la delegación mexicana, poniendo Hiroshima como escenario para sus entrenamientos. Son 164 atletas provenientes de grandes esfuerzos y no acuden exentos de debates. Acaso puedan conseguir mejores resultados, que un año de atraso cuenta y mucho para los encumbrados, pudiendo operar a su favor. Una paradoja o dualismo que no descartemos en esta edición olímpica. ¡Qué comience, ya! Y para todos, salud y alegría. Arigatogozaimasu.

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