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TRIBUNA

¿De qué se ríe, señor ministro?

viernes 30 de julio de 2021, 20:15h

No estoy sorprendido, estoy que no puedo conmigo ni con mis rebeldías, al comprobar de qué modo sobreactúan el actual timonel del gobierno “sanchista” y algunos nuevos ministros (ya nada me importa que sean hombres o mujeres) cuando son consultados sobre lo que está ocurriendo en Cuba…

Son obedientes adoctrinados, se ve que les cuesta mucho referirse como debe ser, a la dictadura imperante desde hace muchas décadas en la isla.

Y entonces se van por las ramas, dicen “que no es una Democracia”, pero no dicen clara y tajantemente “que allí comanda una dictadura”.

Le buscan la vuelta a sus respuestas cuando son preguntados, y hasta en algún caso disimulan su servicio cobarde y servil en más de un caso, hasta con alguna sonrisa…, para envolvernos en la mentira: “de que ese es un problema que los cubanos son quienes lo tienen que arreglar…”

¡Y vaya, sea esta, una mentira más de las tantas que nos han mentido!

Lo hacen, para que no se vayan a enojar, los socios morados con quienes han pactado, abiertamente partidarios de una cruel dictadura que no tienen el coraje de condenar.

Y frente a esas posturas ambiguas, yo sí condeno a esa dictadura como tal, como lo hago con la venezolana, con la de Corea del Norte, y con cualquier otra, venga de donde venga, tenga el tinte que tenga, y más todavía, con la que se ha convertido en dinástica para perpetuarse, todas ellas pisoteando la libertad de sus pueblos.

Viene a mi mente lo que ocurrió en mi país de origen (Uruguay), cuando la dictadura militar nos pisoteó con sus botas embarradas en el barro insensato que afectó a la región, y que se mantuvo durante más de once años, hasta que el pueblo hizo prevalecer su lucha constante…

Y al recordarlo, porque yo luché junto a mi pueblo para lograr la restauración de nuestra Soberanía, como lucharon otros que lo hicieron también de diversas formas cada uno a su modo: las amas de casa con sus caceroladas, las diversas corporaciones, las comunidades parroquiales, en forma explícita o solapada, otros en la clandestinidad, porque era muy peligroso expresarse con militares vigilantes con seguimientos y tomando sus represalias…

Otras formas de lucha, dentro y fuera de fronteras, se mantenía activa, como fue el caso de Mario Benedetti, que en 1973 nos dio a conocer su poema: “¿DE QUÉ SE RÍE?”, con la generosidad de tildar de “señor” a un déspota, seguramente refiriéndose – así lo pienso - por su contenido, a un coronel que muy a menudo aparecía en los medios televisivos con sus soberbios desplantes y los acordes de una marcha militar de fondo con la que pretendía atemorizar a mi pueblo, y dar consejos que nadie le pedía…

Al respecto, estoy seguro de lo que voy a afirmar: a la gente de mi pueblo, nadie le mete miedo, porque nuestras almas han sido forjadas a fuego desde nuestra historia, y nos sobra bravura y coraje para luchar por nuestra Bandera, por nuestra libertad y nuestra dignidad, tras la irrenunciable consigna de nuestro Himno Nacional, que proclama: “Orientales, la Patria o la tumba, libertad o con gloria morir…”

Yo no abdico de esa suprema Verdad, como tampoco reniego de la Patria que me vio nacer; y ahora…, que resido en España en forma definitiva desde el año 2004 como ciudadano comunitario, lo vuelvo a reafirmar desde el alma en pro de esta gran Nación, ahora mi Patria Adoptiva en la que espero morir, para la que actúo y deseo defender y sostener los mismos valores, que le han dado verdadero sentido a mi caminar…

Pero vayamos al poema de Mario Benedetti, para comprender con más profundidad, lo que él tampoco pudo silenciar y formó parte de las luchas por reconquistar la libertad…:

“(seré curioso)
Es una exacta foto del diario, señor ministro del imposible.
Ni en pleno gozo y en plena euforia y en plena risa, su rostro simple.
Seré curioso, señor ministro, de qué se ríe, de qué se ríe.

De su ventana se ve la playa, pero ignora los cantegriles,
tienen sus hijos, ojos de mando, pero otros tienen, mirada triste.
Aquí en la calle suceden cosas, que ni siguiera pueden decirse
los estudiantes y los obreros, ponen los puntos sobre las íes.

Por eso digo, señor ministro, de qué se ríe, de qué se ríe…
Usté conoce mejor que nadie, la ley amarga de otros países,
ustedes duros con nuestra gente, por qué con otros son tan serviles…

Cómo traicionan el patrimonio, mientras el gringo nos cobra el triple
cómo traicionan usté y los otros, los adulones y los serviles,
por eso digo, señor ministro, de qué se ríe, de qué se ríe…

Aquí en la calle sus guardias matan, y los que mueren son gente humilde
y los que quedan, lloran la rabia, seguro piensan en el desquite.

Allá en las celdas sus hombres hacen, sufrir al hombre, y eso no sirve.
Después de todo, usté es el palo mayor del barco, que se va a pique…
Seré curioso, señor ministro, de qué se ríe, de qué se ríe.”

Es en mi opinión, un elocuente testimonio de que los pueblos son quienes ponen los muertos, y tienen que tomar el timón de su destino, para que el vivir de los más tenga un verdadero sentido, y de una vez por todas se haga justicia, y en este caso de España, para interrumpir esa payasada traidora de un timonel que con su deriva nos aproxima a un caos al colocarnos al borde de un peligroso abismo, de inimaginables consecuencias…

Por eso, de algún modo, el pueblo debe volcar su superior voluntad en las urnas, sin desfallecer, sin perder las esperanzas…

Lo que sucede hoy en España no da para risas con las que se manifiesta un burlón fracaso conductivo, y se cumplen órdenes dictadas por la ambición de un timonel sin escrúpulos, que pretende ocultar sus errores, confundiéndonos con una renovación en su equipo de gobierno con caras nuevas, en las que que no haya ministros que redactan indultos ni hayan participado de aventuras nocturnas en aeropuertos con gente que forma parte de nefastas dictaduras, en las que una vicepresidencia no se enfrente con ministros morados a quienes no hay que molestar para que le sea útil al timonel para el sustento de una clave electoral de futuro y para no perder los votos que le son tan necesarios para sus planes personales, pero no para el conjunto de la población que contempla absorta, cómo el “político roca” mantiene imperturbable la dureza que culminará condenándolo…, negándole que ingrese en las páginas gloriosas de la historia…

Y todavía genera dudas, si su gurú, cuasi ministro, pero sin cartera, relevante” figura” ya que por él ha declarado que se tiraría por un barranco si así se lo pidiera, “tomó en forma personal la resolución de irse”, o como algunos sostienen “lo fueron”, para apartarlo de la troya donde ya no era necesario…

Cada quien, siempre, termina recogiendo lo que ha sembrado…

Esta renovación ministerial configura el pensado dibujo de un maquillaje que, como toda falsedad, se terminará desprendiendo, para que quede expuesta la verdad que no podrán ocultar…, por la que tendrán que responder, una vez restaurado el Sistema Judicial que han herido para silenciarnos.

En fin, toda una comedia ahora interpretada por otros actores, bajo la batuta, dirección del timonel, que no está dispuesto a bajar el telón en el escenario donde se interpreta la obra de su autoría, ahora acortando las distancias con su propio partido al que también traicionó, para serenar las aguas turbias que le permitan remar con cierta calma, lo que le queda de mandato…

Y después verá…, lo que las circunstancias y las encuestas sigan expresando, en ese después incierto que ha nacido a partir de su deriva…

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