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reunión en niza

El Ecofin opta por controlar el gasto para soportar la crisis

sábado 13 de septiembre de 2008, 17:21h
Los ministros de Finanzas de la UE (Ecofin) dejaron este sábado claro que no son partidarios de "innovaciones" para hacer frente a la crisis económica y acordaron combatirla con los instrumentos que utilizan desde hace años, principalmente el rigor presupuestario y las reformas estructurales.

Conscientes de que el origen del problema está en los mercados financieros, insistieron en la importancia de que recuperen un "funcionamiento normalizado".

Con ese objetivo, explicó la ministra francesa, Christine Lagarde, siguen apostando por aumentar la transparencia y por garantizar que todos los actores del sector financiero asumen sus responsabilidades.

A este respecto, Lagarde mostró su satisfacción porque la mayoría de las grandes entidades financieras de la UE ya han informado, como les solicitaban los mandatarios desde hace meses, sobre las pérdidas derivadas de las turbulencias financieras y su grado de exposición a activos con problemas.

La única decisión concreta que salió de la reunión informal del Ecofin celebrada ayer y hoy en la localidad francesa de Niza para diseñar una respuesta común a la crisis fue solicitar al Banco Europeo de Inversiones (BEI) que refuerce el apoyo financiero a las pequeñas y medianas empresas.

En un contexto de falta de liquidez y endurecimiento de las condiciones de financiación, los Veintisiete quieren garantizar que las pymes europeas cuentan con recursos para mantenerse.

En concreto, el BEI deberá aumentar hasta 15.000 millones de euros sus líneas de financiación a las pymes de aquí a 2009, el 50 por ciento más de lo que estaba previsto, y hasta 30.000 millones desde ahora a 2011.

La ministra francesa, que ocupa la presidencia del Ecofin, hizo hincapié en que, en el contexto actual, los Gobiernos deben seguir respetando el Pacto de Estabilidad, que marca como objetivo la reducción del déficit público, que en ningún caso debe superar el 3% del PIB.

Deben, además, continuar con las reformas estructurales y, en el ámbito financiero, mejorar los mecanismos de supervisión y de evaluación de los riesgos.

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, se mostró satisfecho al constatar que los Veintisiete comparten el diagnóstico sobre las causas de la desaceleración -la inflación, el tipo de cambio y las turbulencias financieras- y también están de acuerdo en la respuesta.

Almunia coincidió con Lagarde en que la UE ya cuenta con los medios adecuados para combatir la crisis y devolver la confianza en la economía europea y no necesita buscar instrumentos nuevos.

El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, incidió, por su parte, en el riesgo de que se desaten efectos de "segunda ronda" de la inflación, con aumentos encadenados de otros precios y de los salarios.

Trichet recordó lo sucedido en la década de 1970, cuando tuvo lugar el primer "shock" petrolífero y el contagio de las subidas resultó "catastrófico", con la inflación cada vez más alta y paro masivo.

En la sesión de hoy, los ministros mantuvieron también una discusión sobre la ampliación del catálogo de productos y servicios que se benefician de un tipo de IVA reducido, en la que, una vez más, quedó claro que los Estados miembros están divididos en dos bloques a favor y en contra de la modificación.

Aunque el acuerdo parece muy difícil, pues la cuestión requiere la unanimidad de los Veintisiete, decidieron continuar trabajando en ello y encargaron a la Comisión que elabore un informe sobre las ventajas y desventajas de las distintas propuestas sobre la mesa y sus implicaciones presupuestarias.
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