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NO NOS MOVERÁN

jueves 05 de agosto de 2021, 14:01h
La verdad es que me quedé consternado cuando una dirigente comunista declaró públicamente...

La verdad es que me quedé consternado cuando una dirigente comunista declaró públicamente su hostilidad a la “serie franquista” Verano Azul. A ver si mi mujer, Beatriz, siempre tan seria en la educación de nuestras tres hijas, y yo que me he desvivido por ellas, nos equivocamos y alimentamos sus fantasías infantiles con una serie en la única televisión que había entonces en España que abrumara sus cabecitas de forma franquista. A mí Franco me persiguió como a una rata y me envió al exilio con mi mujer por la terrible agresión de defender para el futuro de España una Monarquía parlamentaria como la belga o la danesa, la Monarquía de todos.

Pues no. La dirigente comunista, obsesionada con la descalificación de sus rivales de centro derecha, calificó de serie franquista a una producción de televisión que se produjo en 1981. Las peripecias veraniegas en Nerja de dos chicas y cinco chicos -Bea, Desi, Quique, Javi, Pancho, Tito y Piraña- no podían contaminar de franquismo a mis hijas porque hacía seis años que el dictador había muerto. El barco de Chanquete, La Dorada, seguiría anclado sin que lo movieran porque la infección franquista era imposible.

La extrema izquierda mete a veces la pata hasta decir basta. Para defender sus posiciones en los canales públicos, cae en el ridículo de acusar de franquista a una simpática serie, creada por Antonio Mercero y Carmelo Bernaola que encandiló a nuestros hijos. No vale la pena hacer sangre con esta historia menor. Sí subrayar la conveniencia de huir del sectarismo y no perder ni la moderación ni el buen sentido.