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TRIBUNA

Rocío y José, entre el cine y la filosofía

Natalia K. Denisova
domingo 08 de agosto de 2021, 18:49h

Vivimos dentro de un laboratorio. Nos tratan como conejillos de India. Los poderosos experimentan con nuestros comportamientos y costumbres. Terrible es la Covid-19, pero es más aterrador el uso ideológico de la enfermedad. Desde marzo de 2020, han cambiado tanto nuestras costumbres individuales y sociales que a veces da miedo indagar qué nos separa el hoy del ayer.

Pareciera que estamos al borde del abismo. Han prohibido hasta las Romerías. Sin embargo, es necesario asumir la envergadura de este cambio. Una de las obras que pueden ayudarnos en esta tarea es la película Rocío y José de Gonzalo García-Pelayo. Es una película de los años ochenta. Ha sido estudiada, junto a toda la obra de este director, recientemente en el libro de Agapito Maestre: La razón alegre (Unión Editorial, 2021), reseñado por Fernando Muñoz (https://www.elimparcial.es/noticia/227863/parmnides-garca.html) y Carlos Díaz (https://www.elimparcial.es/noticia/225779/la-razn-alegre.html).

Esta película es un gran retrato de la Romería del Rocío. Es una de las más antiguas de España. Recorre caminos diferente, aunque es imprescindible pasar por la tierra de los míticos tartesos, actualmente el parque natural de Doñana. Los rocieros de toda la vida y los bisoños peregrinos que no pudieron asistir la Romería, durante los dos últimos años por el coronavirus, pueden revivir su fe a través de esta película y, por supuesto, con la ayuda filosófica que nos ofrece el libro de Agapito Maestre. Hay obras de arte no sometidas al tiempo, quizá porque tratan de asuntos intemporales como la belleza y la fe. Rocío y José nos devuelve a los años 80, a una de las Romerías más singulares de España: la Romería del Rocío. Tocada por la Gracia, esta obra cinematográfica convierte a cualquier espectador en un peregrino más. El espectador y el lector se convierten, sin duda alguna, en participantes en una gran fiesta religiosa. Popular.

En esta situación privilegiada, ser uno más, podemos captar las muestras de la sabiduría de esta gente sencilla, pero con fe y columna vertebral. Algunas frases son destellos de esta sabiduría popular, nunca populachera: “A la Virgen nunca se le puede pedir explicaciones, porque ella como Madre de Dios puede hacer con nosotros lo que quiera y nunca nos responde lo que nosotros queremos que nos responda”. “Yo a la Virgen le rezo, no le pido, porque lo que Ella quiere siempre será lo mejor”. La fe de los rocieros no es sólo elucubración sino acción: para hacer el camino con el entusiasmo sin importar las dificultades.

El resumen filosófico hecho por Maestre lo explica todo: “Recoge con inteligencia y amor doce años de peregrinación del director al Rocío. Transmite las sensaciones vividas por GGP, durante su adolescencia, en el colegio de los jesuitas de Sevilla. Repaso exhaustivo de las sevillanas del Rocío que llenaban la imaginación del regidor. Filma la peregrinación de la hermandad de romeros de Triana al Rocío. Es verdadero el ambiente encendido y fervoroso del trayecto. Dos hermanos, uno entrando en la adolescencia y otro a punto de cruzar el umbral a la vida adulta, emprenden el camino por primera vez solos. Entre el polvo de los campos, el color, el calor humano y la alegría deslumbrante, el hermano mayor, José, encuentra a Rocío. La historia de amor se fragua avivada por el fuego de la pasión rociera. El punto álgido de dos vidas que, desde antes de nacer, ya estaban ligadas indisolublemente al camino. Es la fe de un pueblo en su Virgen. En Dios. García Pelayo recoge el auténtico ambiente del Rocío en una cinta que, según Luis Eduardo Aute, es ´la más bonita del cine español´. La fe lo mueve todo. Película tan suya como de las circunstancias. Es una reivindicación religiosa del Rocío y el Coto de Doñana. Una no es sin el otro.”

Aparte de ser bonita, esta película rebosa de preciosos detalles. La música y “la claridad teológica de sus letras” según lo dice el filósofo Maestre, requieren mucha atención. La música y las letras de las canciones de Rocío y José no están al servicio de las imágenes, sino que son clave para comprender el sentido de la entera acción de la película. He aquí la letra de una Sevillana rociera que prueba mi comentario:

Cansado pero contento
En los ojos lo he notao
Vienes lleno de Gracia
La Virgen te ha derramao
Bendiciones de esperanza.
Perdona a to el que te ofrenda
Y ayuda al que necesite
Que seas siempre un hermano
Como en el Rocío fuiste.
No te afanes en el dinero
Confíate siempre a ella
Ya verás cómo muy pronto
Se resuelven tus problemas.
Bonito y triste el camino
Cuando se viene de vuelta
Se cantan las sevillanas
Poquito a poco, muy lentas
Por caminos y carriles
Se escuchan las sevillanas
Que traten las gentes de Ginés.
Y el eco de estos cantares
En la marisma se queda
A la Virgen se le pide
Salud pa´otro año verla.
(Amigos de Ginés)

La pandemia nos ha roto el tiempo religioso, la época de la celebración de un ritual sagrado, pero gracias al cine y la filosofía podemos persistir, reconstruir y afirmarnos en nuestras grandes tradiciones.

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