EDITORIAL
Un Gobierno desorientado ante la subida del precio de la luz
EL IMPARCIAL
jueves 12 de agosto de 2021, 13:35h
El Gobierno ha reaccionado por fin a la emergencia que atenaza a los ciudadanos españoles, la subida del precio de la energía en plena ola de calor. Y lo ha hecho con la ya habitual mezcla de improvisación e incompetencia.
Con el grueso del Ejecutivo de vacaciones y el presidente Sánchez disfrutando de los lujos de su Palacio de La Mareta en Lanzarote, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se aventuró a echar la culpa de la subida del precio de la electricidad a los expresidentes Aznar y Rajoy.
Este jueves, la opinión pública española asiste atónita a las explicaciones todavía más rocambolescas de la ministra del ramo, la responsable de Transición Energética, Teresa Ribera, que ha llegado a señalar a Vladimir Putin como responsable del encarecimiento de la factura de la luz.
Se trata de un problema complejo que no admite explicaciones simplistas. El precio del gas está disparado en los mercados mayoristas y, junto al encarecimiento de los derechos de emisión de CO2, es el responsable de los récords que vive el mercado de la energía.
Ahora bien, tal y como ha expuesto el Banco de España, el repunte del precio del gas no está afectando a todos los países europeos por igual. El organismo denunciaba en un reciente informe que el sistema de formación de los precios minoristas en España estaría detrás de la subida del 22,3% registrada en las facturas de los hogares españoles en el periodo de diciembre a junio, mucho más pronunciada que en el resto de los países del entorno europeo.
Es por esto que el líder de la oposición, Pablo Casado, ha prometido una ley para que los hogares paguen solo por la energía consumida.
Acuciado por la situación, el Gobierno se ha mostrado dispuesto a todo, sin llegar a concretar nada. La ministra de Transición Ecológica, tras negar toda responsabilidad gubernamental en la subida de la luz, ha sugerido la posibilidad de reformar la tarifa regulada de luz para evitar su volatilidad.
A pesar de reconocer que el principal problema es el gas, ha querido contentar también a sus socios de Gobierno, Podemos, al abrir la puerta a la posibilidad de una empresa pública que aglutine activos hidroeléctricos, una vez expire el plazo de concesión. Un terremoto en el mercado de la energía que poco o nada puede hacer para corregir los precios, pero que sí incrementa las competencias del Estado y brinda la posibilidad de nuesvas colocaciones y puestos de responsabilidad para amiguetes y paniaguados.
Un Gobierno, en fin, más pendiente de anuncios grandilocuentes que de buscar soluciones reales para los ciudadanos.