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UNA NACIÓN AL SERVICIO DEL TERRORISMO INTERNACIONAL

miércoles 18 de agosto de 2021, 13:40h
El mundo está estremecido. Sabe lo que le espera. Los líderes occidentales en...

El mundo está estremecido. Sabe lo que le espera. Los líderes occidentales en Alemania, en Francia, en Inglaterra, en Italia no entienden cómo el presidente de Estados Unidos lo ha echado todo a rodar, con una ligereza inaudita, alimentando el fuego del terrorismo internacional. Joe Biden ha demostrado su incompetencia. Estados Unidos ha devastado su prestigio como primera potencia del mundo. La pax americana, impuesta desde 1945, ha concluido. Los países occidentales se agitan ante la incertidumbre. Durante más de 100 años la pax británica aseguró, con enormes sacrificios militares y económicos, el orden social reinante en todo el mundo. Tras la II Guerra Mundial, la fuerza colosal de los Estados Unidos de América impuso la pax americana. La gran nación terminó derrotando en la guerra fría a la Unión Soviética. La caída del muro de Berlín subrayó la victoria de Washington.

La cobarde retirada de Afganistán significa, por encima de cualquier otra consideración, la derrota de Estados Unidos y su abdicación de la supremacía mundial. La incompetencia de Biden, su ligereza y su torpeza lo han precipitado todo. La intervención pública del presidente de los Estados Unidos para explicar lo ocurrido fue de vergüenza ajena. No se puede llegar más bajo, Estados Unidos, que ha sido una nación admirable, que dispone de un pueblo caracterizado por el valor y la responsabilidad, lo ha echado todo a perder envuelto en la incompetencia de su presidente.

El terrorismo internacional dispone ya de una nación, de un Estado de casi 40 millones de habitantes, estratégicamente situado en el centro de Asia y que en muy poco tiempo desencadenará una situación crítica en las relaciones internacionales.

La inquietud, la incertidumbre y la alarma zarandean a los líderes occidentales. A todos, menos a uno: el presidente del Gobierno español, que permanece impávido, disfrutando de sus suntuosas vacaciones como si no pasara nada.