Me temo que no. 23.000 patriotas resisten a los talibanes al norte de Kabul...
Me temo que no. 23.000 patriotas resisten a los talibanes al norte de Kabul en la provincia de Panshir. Parecería lógico que las potencias occidentales, encabezadas por Estados Unidos, prestaran apoyo al último reducto que resiste al totalitarismo talibán. Pero nada hace pensar que los últimos de Afganistán van a contar con el apoyo del anciano y débil presidente de Estados Unidos que, además, es un incompetente.
Que una región afgana resista ante la sharia es una buena noticia. Joe Biden ha entregado Afganistán a una ideología excluyente que formará un Estado dispuesto a albergar terroristas, a protegerles y estimularlos. La torre Eiffel, la Sagrada Familia, el palacio de Buckingham, la Casa Blanca son objetivos de los terroristas entre varios centenares de edificios y monumentos de países europeos, americanos y asiáticos. Y no se trata de especulación. Hay amenazas concretas y comprobadas. De ahí la incongruencia del anciano presidente norteamericano.
Carezco de información precisa para saber si los patriotas atrincherados en Panshir disponen de capacidad para resistir el acoso talibán. Pero parece claro que si no reciben ayuda exterior terminarán derrotados. La OTAN y Estados Unidos disponen de capacidad económica y militar para contribuir a que mantengan su resistencia. Y eso disminuiría en todo caso la arrogancia del Gobierno talibán que se ha permitido amenazar a Estados Unidos: si el presidente Biden no consuma la evacuación antes del 31 de este mes, se va a enterrar. Y mientras tanto el entorno del aeropuerto de Kabul se ha convertido en un espectáculo dantesco que avergüenza a la primera potencia del mundo, incluso a su presidente.