El jugador español sacrifica el resto de la temporada para mejorar de una lesión complicada.
Rafael Nadal se ha apartado del tenis profesional cuando todavía quedan torneos como el Abierto de Estados Unidos o la Copa de Maestros. Además, no ha comparecido en Wimbledon y en sus deseados Juegos Olímpicos de Tokio. El motivo de toda esa montonera de ausencias -y las que le quedan en este 2021, contando con las Finales de la Copa Davis con España- es, ni más ni menos, una la lesión más complicada de su trayectoria deportiva.
Las molestias en el pie que le han obligado a parar en el presente obtuvieron nombre médico cuando tenía 18 años. Se trata del síndrome de Müller-Weiss, una enfermedad degenerativa que se genera en la infancia y se manifiesta en la edad adulta, en torno a los 40 años. El problema es que el balear es un deportista de élite y en esos casos puede aparecer antes. Porque el estrés al que someten al escafoides tarsiano en el inicio de sus carreras deportistas acelera el proceso.
El caso es que esa dolencia, que le fue diagnosticada en 2005, no se solventa con una intervención quirúrgica. Si se opera, no se resolverá del todo. Así las cosas, con 35 años, Nadal ha declarado al respecto esto: "Es un año en el que me he perdido cosas que me importan mucho (...) En vista de que durante este último año no he tenido la capacidad de poder entrenarme y competir de la manera que realmente me gusta hacerlo, al final he llegado a la conclusión de que lo que necesito es un tiempo para recuperarme".
"Cambiar una serie de cosas, intentar entender cuál ha sido la evolución del pie en estos últimos tiempos (...) Llevo una temporada que las cosas no van como deberían, como nos gusta a todos, y es el momento de tomar decisiones, buscar un tipo de tratamiento un pelín diferente para encontrar una solución a este problema o al menos que mejore de cara a poder seguir teniendo opciones durante los siguientes años", escribió. Y subrayó que está "con la máxima ilusión y predisposición de hacer lo que haga falta para recuperar la mejor forma posible".
Su entrenador, el que fuera número 1 de la ATP, Carlos Moya, añadió información sobre el asunto. "Llevaba un tiempo que ya no estaba bien (...) Ya son dolores. Era algo que se sabía que podía suceder y lamentablemente no se va a ver a Rafa en lo que queda de año", avanzó. Antes de compartir esta reflexión: "Cuando se la diagnosticaron le dijeron que no podía competir más (en 2005), pero a base de plantillas y tratamientos lo ha podido ir salvando. Pero este año la historia ha cambiado. Muchos entrenamientos no los podía terminar y hemos tenido que cambiar y aflojar la intensidad (...) Lleva meses con dolor y llega un momento que no puede más. En el último partido jugó prácticamente cojo".
"Lo mejor era parar, descansar el pie y refrescar la cabeza y las ideas para hacer buenos entrenamientos y llegar frescos a 2022", agregó. El preparador, que confirmó que la derrota en Roland Garros estuvo condicionada por este problema, expuso que "la lesión no tiene un diagnóstico claro". "Había días que terminaba el entrenamiento cojo y al día siguiente estaba bien. No se sabe por dónde sale esta lesión. Hay un diagnóstico, pero no está claro cuál es el mejor tratamiento", sentenció. "El principal objetivo de Rafa es recuperar sensaciones en el pie y en la cabeza, porque el ir a trompicones durante todo el año no le ha ayudado", remató.
El experto en esta dolencia, el doctor Gilbert Versier, ha hablado de la circunstancia de Nadal para L'Equipe. En su análisis, el que fuera jefe de cirugía ortopédica del hospital militar de Vincennes, en Francia, ha apuntado que una operación podría tener consecuencias desastrosas para el emblema español. Si se somete a cirugía, dice, "la adaptación del pie al suelo se bloquea y el paciente solo podrá caminar. Ya no podrá correr. Es por eso que retrasamos esta intervención y la reservamos para pacientes que sufren dolores extremos y que ya ni siquiera pueden caminar correctamente".
"Este no es el caso de (Rafa) Nadal, por supuesto. Todo lo que sea quirúrgico, la resección de una parte del hueso o el injerto tomando hueso de la pelvis para bloquear la articulación a nivel del pie y eliminar el dolor, ya no permite la práctica de deporte", especificó. Por ende, aconseja, como otros expertos en esta dolencia, acometer un tratamiento que no pase por el quirófano en ningún caso. Mientras tanto, el mejor deportista español de la historia trata de llevar lo mejor posible el proceso jugando al golf. Dando vueltas al siguiente paso para seguir compitiendo al máximo y en busca de volver a disfrutar del tenis y de optar a aumentar su cosecha de Grand Slams. Aunque mientras tanto caiga al puesto séptimo o noveno.