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Alitalia se aproxima a la quiebra

domingo 14 de septiembre de 2008, 23:43h
Este domingo a las 22 horas, continuarán “en extremis” las negociaciones para salvar a Alitalia de la quiebra, ya que el Gobierno italiano confía en que, a falta de alternativas, los sindicatos y los futuros compradores alcancen un acuerdo y salven a la aerolínea de bandera. De momento, el peligro de quiebra de Alitalia parece real. Sin embargo, es probable que se alcance una solución positiva y que los sindicatos den vía libre de al plan de reorganización presentado por la Compañía Aérea Italia (CAI), una sociedad que agrupa a una veintena de empresarios nacionales dispuestos a invertir 1.000 millones de euros para comprar Alitalia. El recorte salarial, la petición de un aumento de las horas de trabajo, la pérdida de la movilidad territorial y sobre todo el elevado número de despidos son la principal causa que hizo interrumpir las negociaciones en los últimos días.

El reciente cauto optimismo en las negociaciones es generado por la falta de alternativas: las negociaciones han llegado a un punto en que, en caso de fracaso, la responsabilidad recaería sobre los pilotos y asistentes de vuelo, los únicos que aún no han aceptado el plan propuesto por la CAI. Por eso se considera difícil que asuman la “responsabilidad” de no aceptar un plan que al fin y al cabo alimenta más dudas que esperanzas. De todas maneras, es lo único que queda, después de que la oferta de absorción de Air France-KLM fuera rechazada por el Gobierno Berlusconi.

La situación sigue crítica y existen dificultades de aprovisionamiento que ponen en riesgo algunos vuelos en los próximos días. De momento, Alitalia, que se declaró insolvente el pasado agosto para poder solicitar la administración extraordinaria del gobierno italiano, ha visto fracasar buena parte de los intentos realizados para salvarla de una crisis en la que está sumida desde hace muchos años. La larga duración de la crisis evidencia las responsabilidades de los últimos gobiernos: al igual que en la inundación de basura en Nápoles, los gobiernos que se han alternado en los últimos años han dado muestra de su incapacidad de enfrentarse a los problemas reales del país y de su disposición para convivir con estados de emergencia sin considerar que, antes o después (Nápoles docet), la situación iba empeorando y que tomar decisiones responsables se convertía en algo ineludible. El “rescate a la italiana” será completado probablemente en el “último minuto”. Sin embargo, quedará la percepción de haber actuado, como siempre, demasiado tarde y, al mismo tiempo, el recelo de que se trate de una solución paliativa, en lugar de definitiva.

La crisis de Alitalia tiene muchos responsables y debe considerarse una anomalía que se ha prorrogado en el tiempo. Sin olvidar las responsabilidades estatales, merece la pena subrayar como la presencia de 11 sindicatos de diferentes categorías, cada uno con sus propias exigencias, han complicado cualquier negociación y espantado posibles compradores. Sin embargo, es lícito esperar que el Gobierno aprenda esa lección: posponer las decisiones importantes o eludir los problemas no sirve para solucionarlos, al contrario, se corre el riesgo de agravarlos y que los costes (no sólo económicos) sean demasiado altos. A pocas horas del final de las negociaciones, ha llegado el momento de que el mundo sindical e institucional asuma su responsabilidad política y social, actuando por el verdadero interés del país. Alitalia podría representar el espejo de la actual situación de Italia: necesidad de medidas urgentes para frenar una crisis que se prologa en el tiempo y la esperanza de volver al lugar que le corresponde en –y necesita la- Unión Europea y el mundo.
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