Reunión de emergencia
Unasur busca una solución a la difícil crisis de Bolivia
lunes 15 de septiembre de 2008, 10:44h
A cuatro meses de su fundación (Brasilia, 23 de mayo), la Unasur se enfrenta a una nueva grave crisis en la región: después de haber contribuido a rebajar la tensión entre Colombia y Ecuador y Venezuela por las incursiones militares colombianas en territorio ecuatoriano en la lucha a las FARC, el caso de Bolivia representa un nuevo desafío.
La Unasur nació de la fusión entre la Comunidad Andina de Naciones (Ecuador, Perú, Bolivia y Colombia) y el Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela), poniéndose como objetivo la realización de una identidad regional y la contribución a generar un clima de paz en el área sudamericana. La reunión “de emergencia” fue convocada por la mandataria chilena, Michelle Bachelet, presidenta “pro tempore” del bloque subregional y contará con la participación de 9 jefes de Estado y de Gobierno: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. . A la reunión asistirá también el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza. El pasado domingo, los prefectos enfrentados a Evo Morales, (Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando) mandaron una carta solicitando su presencia en la Cumbre de Santiago: sin embargo, no ha recibido alguna respuesta oficial. La presencia del mandatario boliviano, Evo Morales, fue confirmada en la noche del domingo.
Diferentes posturas
La crisis boliviana se ha convertido en una crisis regional, mostrando diferentes posturas y actitud opuestas. La unidad de los presidentes latinoamericanos se ha manifestado sólo en el hecho que todos los gobiernos de la región han mostrado su “apoyo” al actual mandatario boliviano y la necesidad de defender las instituciones del país. Sin embargo, las posturas sobre como enfrentarse a la crisis y su análisis han sido muy diferentes, pasando de posiciones prudentes, que invitan al diálogo entre las partes, a proclamas belicistas, discursos beligerantes contra la oposición a Morales.
Las reacciones de los presidentes de la región se pueden dividir en “bloques”: por un lado, encontramos a Chile, Argentina y Brasil, cuyos presidentes mantienen “una actitud positiva y constructiva”, buscando la manera para “acercar las partes” y favorecer la paz y democracia en Bolivia; por otro lado se sitúan Colombia, Perú, Paraguay y Uruguay, cuyos mandatarios han hecho “llamamientos a la prudencia”, reiterando su total apoyo a la institucionalidad democrática de Bolivia, apoyando una “salida incruenta” y apostando por un diálogo entre las partes.; finalmente, por otro lado, se posicionan los Presidente de Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Honduras, que, más que invitar al diálogo, han asumido una posición “incendiaria”, de acusación al gobierno de los EE UU y de amenaza a la estabilidad de la región entera.
El protagonismo asumido por Chávez parece haber provocado un profundo malestar en el presidente brasileño Lula. Según algunos analistas, en la crisis de Bolivia estaría apareciendo de forma clara la rivalidad regional entre Venezuela y Brasil: mientras Chávez sigue con su retórica, populista, antiimperialista y antiestadounidense, Lula busca la manera para diferenciarse de esa postura. Si a Chávez poco le interesa “bajar” la tensión en la actual crisis, desafiando Washington, Lula muestra una posición más responsable y moderada. Además Brasil, cuya economía depende en parte por las importaciones de gas de Bolivia, sigue con creciente preocupación la crisis nacional y considera en peligro su seguridad energética.
Por eso la reunión de la Unasur significa algo más que analizar la crisis boliviana: están en juego los equilibrios de la región y su postura deberá moverse entre el respaldo a una Bolivia democrática y estable y un necesario distanciamiento de la polémica de Chávez con los EE UU.