Contar y no acabar. Y para mal y del PRI, más. El político opositor mexicano Ricardo Anaya, de extracción panista (Partido Acción Nacional) más parece priista. Es panista, pero como se evade de la Justicia huyendo del país, tiene una larga cola que le pisen y hace malabares y cabriolas para defender una impresentable estampa, abona su proceder más a alimentar una imagen de sobrada ilegalidad sobre su personita causada por actos del pasado que enturbian su buen nombre. Lo acusan de recibir sobornos para aprobar la vendepatrias reforma energética del PRI y de triangulación de capitales. Nos ha dado muestras de vocación circense que únicamente logra atrapaincautos a su favor.
Claro, la Justicia deberá esclarecer su dudoso actuar y la presunción de inocencia está muy comprometida, ya que el político no es claro en sus explicaciones sobre las acusaciones que recaen sobre sí y encima, anuncia que se va del país cuando ya está fuera del país hace un mes, como lo acusan sus detractores. Sí, quiere ser presidente y los señalamientos le permiten lloriquear su suerte en un tono lastimero más falso que una moneda de 3 euros y llamarse perseguido. Tonterías y disparates del panista. Se monta un circo reprobable. Acusa en su aturdimiento a López Obrador de quererlo meter a la cárcel –tarea no probada, facultad inexistente y que sería de una inutilidad total viniendo del presidente– mientras nada propone a cambio que mejore la oferta de lo que hay y solo jeremiquea haciendo un pésimo papel opositor. Uno de engañabobos, a lo más. El político encandila a aturdidos y lo aplauden solo quienes deberían darse la medalla al más lerdo por desinformados, que informados se abstendrían de alabarlo.
La verdad es que nada garantiza hoy que Anaya sea realmente un candidato de temer en 2024. Lo persigue la cárcel. Es dudoso que gane, ya que la gente quiere propuestas y no circos como el de Anaya con sombras de ilegalidad. Algún locutor anti-López lo comparó con Mandela. El chiste se cuenta solo. Nada más lejos de serlo. Cuando los diputados federales del PAN vociferan que si lo tocan, los tocan a todos, es para responderles: perfecto, si resultara un corruptazo, corruptazos, todos. Para que sea pareja la cosa, que a nadie impresionan sus arrebatos.
El mentado político panista se evade para no responder por los cargos que le enderezan y la Justicia lo ha obligado a que se conecte por plataforma digital desde territorio mexicano, el próximo 4 de octubre. A eso hemos llegado con el conspicuo político que se devanea entre ser un iluminado y un mesías como lo tratan sus seguidores y simpatizantes –pese a las múltiples gracejadas que suelta a diario– siendo un simple politicastro. Y uno de esos que jamás ha ganado una elección por voto directo impulsada por todos los ciudadanos. Ya veremos en qué termina su circo, pero su fuga se asemeja a la de tantos ladrones priistas que dejan cargos públicos y luego los tiene que andar persiguiendo Interpol –que parece la sede alterna del PRI– en tanto aparecen sus trapacerías por doquier o cuentones estratosféricos de fortunas amasadas al amparo de los cargos públicos. Así de claro para que no se adornen tanto los priistas, mentecatos para gobernar.
En su infortunio y caída en desgracia, Anaya –abogado de formación– por deformación profesional suelta que es del presidente la Fiscalía General de la República que lo persigue –jurídicamente autónoma– siendo su dicho tamaña idiotez y se envalentona y lanza un ridículo amago condicionando presentarse ante la Justicia solo si se cita a los hermanos del presidente, ya denunciados por recibir un dinero del que no se ha probado su destino y objetivo, sujetos a presunción de inocencia como Anaya. Dice que el dinero era para López, así, sin chistar, como si la palabra y el chantaje de un ya encaminado a ser un evadido de la Justicia como Anaya, tuviera mayor peso. Lo aplauden los lerdos. ¡Vaya desfachatez! de un sujeto que nada en el ridículo y el histrionismo circense de la peor laya, poniendo condiciones. Le digo que parece priista.
Recordemos que el PRI ni es opción electoral y sí se destaca por pésimos gobernantes. Parece que convoca a puro tarambana. Déjese eso, es que encima lo corrobora. En las elecciones del 6 de junio pasado los electores se hartaron del PRI echándolo merecidamente de 8 provincias que se sometieron a votación y antes desgobernaba cual sinónimo de desfalco y ratería. Las otras 7 provincias en juego no las ganó. Encima se quedaron ya solo 4 de 32 y para rematar, pues son muestra de su desastroso actuar en cargos públicos, pues el PRI no supo gobernar y deja esas 8 entidades saqueadas y en atraso total. Normal, es el PRI.
El caso de Colima es un magnífico ejemplo más de la ratería priista. Es importante decirlo para que los priistas, abiertos o encubiertos y sus corifeos, no se nos adornen tanto –que no sea que se les caiga la careta triunfalista invocando la desmemoria– y recuerden los desfalcos de este otro (otro más) priista, el saliente gobernador colimense Peralta, que deja a su estado quebrado, en total abandono, saqueado y se presume ya un desfalco. Por supuesto que el PRI y sus corifeos están callados como muros. Justo como lo estaban el sexenio pasado asintiendo a tanta trapacería mientras desgobernaron y hoy tienen mucha cara para decir que no se hable del pasado. Justo es de lo que hay que seguir hablando, ya que los exhibe. El impresentable desgobernador priista deja a sus trabajadores públicos sin su salario, el puerto de Manzanillo hecho un asco en lo tocante al gobierno estatal, con señalamientos en la cuenta pública desde la Auditoría Superior de la Federación. Ese es el PRI. Pura calamidad. Ni para lavarle la cara, salvo quien le deba tanto por haberle engrosado sus bolsillos. Es que el PRI no deja institución sin desfalcar. Por eso ni un voto al PRI.
El líder nacional del PRI, el impresentable Alejandro Moreno apodado Alito –apodo que lo coloca en el escarnio público– va trastabillando y afirma recién que lo mejor del PRI son sus gobiernos. ¿Cuáles? ¿los desfalcadores como el de Colima o refiere a los exgobernadores ya presos por ladrones? Y son muchos. Quien sabe a cuál inexistente buen desempeño se refiera el priista. Dice Alito que su partido no recibe ordenes de ningún presidente de la República ni pasado ni presente. ¡Ja! tamaña burrada dicha viendo su proceder. Derrocha inteligencia….
La política doméstica mexicana ofrece esta clase de circos. Tantos como cuando nombraron los lamesuelas priistas al impresentable priista Peña Nieto como titular del Sistema Nacional Anticorrupción. ¡Ja! Por favor. El PRI no cabe duda que es un chiste mal contado y de los peorcitos. Los priistas lo saben bastante bien. Solo basta recordárselos para que lo dicho: ni se adornen y sepan que estar contra López no implica votar lo que sea y menos PRI, que no es opción. Y el panista Anaya que tome su parte.