La crecida del precio de la luz tiene algo de caballo a galope tendido. Ha producido general consternación...
La crecida del precio de la luz tiene algo de caballo a galope tendido. Ha producido general consternación. Pedro Sánchez debió interrumpir sus vacaciones, abandonar su palacio suntuoso, regresar a Moncloa y ponerse al frente de la gravísima crisis. No lo hizo. La reacción de la ciudadanía arrastró por los suelos su popularidad. Y muchos periodistas independientes le pusieron a caldo en sus comentarios.
Acosado por todos, incluso por sus colaboradores cercanos, se ha dignado, por fin, a mostrar su cara hablando del precio de la electricidad. Calló a todos sus discrepantes al exponer que iba a controlar el abuso y que en este año de 2021 los españoles no pagarán por la electricidad más que en el año 2018.
Pedro Sánchez tiene una tendencia insuperable a mentir. Como Pinocho. Pero en este caso el crecimiento de las napias se produciría antes de Navidad, es decir, tan pronto que no parece probable que haya mentido. Tal vez guarde una carta oculta que le permita hacer el milagro en poco más de tres meses.
Ahí le esperamos en todo caso, Y, si cumple lo que ha prometido, alcanzaría el agradecimiento general, aunque serán muchos los que le recuerden que se ha ocupado del asunto demasiando tarde mientras el precio de la luz arrasaba las empresas y los hogares españoles, temblorosos por el acoso de la pandemia Covid-19.
Como ha recordado Pablo Casado, Pedro Sánchez instaló en la picota a Mariano Rajoy porque la luz subió un 8%. Pedro Sánchez la ha encaramado a más del 200% mientras robustecía su morenez bajo el amable sol canario.