En Moncloa no está instalado un Gobierno como el de Felipe González que encarnó un socialismo europeo de carácter social demócrata. En Moncloa alienta hoy un Gobierno de Frente Popular y un sector de ese Gobierno aspira a controlar la Justicia, porque no cree en la separación de poderes. Hace dos años, Pablo Casado habría llegado a un acuerdo sobre la renovación del Consejo General del Poder Judicial con un Gobierno social demócrata. Con el Frente Popular no, porque de semejante acuerdo podría derivar la ocupación de la Justicia por la extrema izquierda comunista.
Como ha explicado el magistrado Lesmes, esa renovación no puede seguir supeditada a la controversia partidista. Parece necesario resolver ya la renovación del poder judicial. Y Pablo Casado podría aceptar el acuerdo con Pedro Sánchez con la fórmula actual, si el César monclovita firma un documento en el que se comprometa a entregar a los jueces en un inmediato futuro la renovación del poder judicial. Dados los antecedentes de Sánchez, el acuerdo no puede quedar en palabras que se las lleve el viento sanchista. Es necesario preparar un documento sólido en el que se establezca de forma clara y sin vuelta atrás el compromiso de que a los jueces sean elegidos por sus pares como fórmula para preservar la independencia judicial. Afirman los expertos que se acerca ya al 10 por ciento el número de jueces de ideología podemita. Y se citan casos relevantes.
Hace bien Pablo Casado al asegurarse la estabilidad de la democracia pluralista plena impidiendo que el frentepopulismo se adueñe de la Justicia. Y ante la razonable actitud del magistrado Lesmes, parece lógico que el presidente del Partido Popular exija que Pedro Sánchez firme un documento comprometiéndose a reconocer que en el futuro sean los jueces los que elijan a los compañeros que consideren más idóneos para formar parte del Consejo General del Poder Judicial.